Memorias de mi padre: Juego nuevo


Creo esto pocos lo saben. En la película “The Natural” la escena final es diferente a la del libro en que se basa. En la versión escrita, Roy Hobbs se poncha y se va frustrado y triste a su casa. En la película, conecta el home run del triunfo y los Knights, el equipo que le da una oportunidad de jugar después de 16 años, avanzan a la Serie Mundial. La razón del cambio entre un final y otro es que el director de la película, Barry Levinson, consideró que terminar la película en un ponche no era tan impactante como hacerlo con un home run. Eso es tema de debate para otra ocasión.

Sparky Anderson, el legendario manager de Cincinnati y Detroit, primero en la historia del beisbol en ganar la Serie Mundial en ambas ligas, explica en su biografía que el único sentimiento que no podía eliminar de su mente era el de la derrota. Después del último out de un juego que perdía, Anderson dice que lo aceptaba porque sabía que habría un mañana. Para él no solo se trataba de saber que habría un mañana, sino que deseaba siempre hubiera uno. Esa era la diferencia, no solo saberlo, sino también desearlo.

Entre septiembre y noviembre de 2001, tuve la suerte (aún no se si fue buena o mala) de vivir un acontecimiento que marcó un antes y después en la historia reciente mundial, sino que dictó la forma en que el mundo gira en este momento. Durante esos tres meses, los Yankees fueron el paliativo de una ciudad en llanto. El estadio fue el santuario para que muchos olvidaran una gran tragedia.

Todo esto lo explico porque desde el jueves, mi papá ya no tiene un mañana. Dio un gran juego y se retiró como los grandes: bajo sus condiciones y de la forma en que lo planeó. El último out de su vida cayó y me dio una gran lección de vida. Nunca dejar de luchar.

Ahora entiendo a Sparky Anderson y el sentimiento de una pérdida. Yo ahora la tengo, pero me alegra saber que deseo un mañana donde mi papá siempre estará presente.

Hoy por primera vez vi a los Yankees sin él y fue muy difícil, pero entendí después de casi 12 años, el paliativo que fue para miles en 2001 distraerse con un juego de beisbol.

Desearía como en “The Natural” cambiar el final de la película, pero no puedo hacerlo. Desearía mi papá pudiera pegar otro home run, pero no lo hará.

Me quedo con su legado, sus enseñanzas y su recuerdo. Hoy los Yankees me sirvieron, en medio de las lágrimas y la inmensa tristeza que siento, para recordar buenos momentos.

A todos los que por estos largos ocho meses me acompañaron y me dieron palabras de aliento, no tengo forma de agradecerles. Mi gratitud será eterna.

La vida sigue, es difícil la derrota, pero me queda el confort de que mañana habrá un juego nuevo.

Autor: marconunez23

Periodista con más de 20 años de experiencia. Especializado en temas de negocio, comunicación social, e imagen. Apasionado del deporte, especialmente el beisbol, los New York Yankees, los Pittsburgh Steelers y la NFL.

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