Moneyball: el arte de pensar diferente


“Tenemos que pensar diferente” con esas palabras Billy Beane, gerente general de los Oakland A´s, le dice a su equipo de buscadores de talento o scouts que traigan jugadores rentables y capaces al equipo. El problema que enfrenta Beane es que su dueño le dijo que no tienen el presupuesto de los grandes equipos para traer grandes jugadores y contra su deseo, deberá traer jugadores que encajen en su presupuesto.

Beane por supuesto no está contento con esa política del dueño del equipo pero en vez de lamentarse y enojarse, busca opciones, capta oportunidades y arma un equipo competitivo para pelear por el título de la MLB.

Moneyball es una película basada en el libro del mismo nombre escrito por Michael M. Lewis y ahora es llevada al cine dirigida por Bennett Miller y distribuida por Columbia Pictures, empresa que compró los derechos del libro en 2004. Su rodaje se realizó en julio de 2010 y fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto este año rodeada de excelentes críticas.

La historia nace después de la derrota de los A´s ante los Yankees en 5 juegos en la serie divisional del 2005 en la que Billy Beane (Brad Pitt) está escuchando la derrota desde las tribunas del viejo estadio del condado de Oakland-Alameda, casa de los A´s.

Ese juego fue el último con el uniforme de Oakland de Johnny Damon, Jason Giambi y Jason Isringhausen quienes dejaron el equipo por la agencia libre. Ellos representan el corazón del equipo pero debido a su limitado presupueso, Beane debe encontrar la forma de sobrevivir en una liga altamente competitiva, pero injusta por el sistema de financiamiento. “Equipos como el nuestro son donadores de órganos para los grandes equipos, eso debe terminar,” le dice Beane a sus scouts en una reunión de planeación de la siguiente temporada.

Los scouts le insisten que sus métodos son los adecuados porque es lo que ha nutrido al beisbol por más de 100 años, pero Beane se niega a creer que esa es la única forma de armar un equipo y les pide que busquen otras formas de hacerlo, algo que los scouts nunca hicieron.

Beane al buscar formas de sacar adelante a su equipo con poco presupuesto, en un viaje a Cleveland para negociar jugadores, conoce a Peter Brand (Johan Hill) quien participa tímidamente en las negociaciones de jugadores de Indians aportando comentarios al asistente del gerente general de ese equipo.

En realidad, Peter Brand no existe. Fue una adaptación del director ya que ese personaje en realidad le pertenece a Paul DePodesta, actual VP de desarrollo de jugadores y scouts de los New York Mets, quien no aceptó se utilizara su persona en la película debido a que no estuvo de acuerdo al manejo que se le daría a su personaje. En Moneyball, Peter Brand es egresado de economía en Yale, DePodesta es de Harvard. En la película se expone que Beane y Brand se conocen en el otoño de 2001, en realidad Beane y DePodesta se conocieron en el verano de 1996.

Por lo demás, todo es muy cercano a la realidad. Brand desarrolla un esquema basado en fórmulas matemáticas para detectar jugadores menospreciados por otros equipos y que pueden contrarrestar las deficientes condiciones económicas de Oakland.

En su etapa como jugador, Billy Beane fue un gran prospecto de ligas menores que siempre ha vivido con la duda de qué hubiera sido de su carrera si en vez de firmar con los Mets a los 18 años, hubiera aceptado una beca para jugar beisbol en la Universidad de Stanford y ser el sustituto de un tal John Elway, jugador entonces propiedad de los Yankees. Beane tenía gran potencial y su capacidad para el juego, según los scouts, era extraordinaria pero nunca destacó en las mayores. En 8 años como profesional sólo jugó en 142 partidos para los Mets, Twins, Tigers y A´s sin dar más de que hablar.

Beane pone a prueba la teoría de Brand preguntándole qué hubiera hecho en caso de tenerlo a él en su lista de prospectos. Brand le responde que lo hubiera seleccionado en la 9ª ronda y no en la 1ª como pasó en su caso. De haber sido así en la realidad, Beane en vez de firmar con Mets se hubiera ido a Stanford. Esa fue la prueba que necesitaba Beane para confiar en la teoría de Brand.

Esta teoría (en realidad de DePodesta) está basada en un sistema conocido como Sabermetrics, la cual se respalda en el porcentaje que un jugador está en base, de cualquier forma, por juego. Obvio, los scouts no están de acuerdo con ésta pero Beane confía 100% en Brand y selecciona a jugadores como Chad Bradford y Scott Hatteberg, quienes eran considerados desechos del beisbol pero Beane les da otra oportunidad y le rinden resultados.

El manager del equipo en ese entonces, Art Howe, es otro de los oponentes de Beane y su plan. Al inicio de la temporada la teoría de Beane no tiene ningún éxito y Oakland tiene un terrible inicio de temporada. Los dos primeros meses de juego el equipo tiene marca perdedora y Howe, como opositor de la teoría de Beane se niega a poner a Hatteberg, originalmente un cátcher, en la primera base porque nunca había jugado esa posición.

En su lugar pone a un novato, Carlos Peña, quien según los scouts tiene todas las herramientas para jugar la inicial mejor que Hatteberg. Para poder probar la teoría de sabermetrics, Beane toma un gran riesgo y transfiere a Peña a Detroit. Con Peña fuera del equipo, Howe no tiene de otra y alinea a Hatteberg en la inicial.

El dueño del equipo Steve Schott no está contento ni con los movimientos ni resultados de Oakland, pero Beane le pide aguantar al juego de estrellas del 2002 para ver un cambio. A partir de ese momento el equipo empieza a funcionar y logra hilvanar una racha de 20 ganados en fila, una marca de todos los tiempos en la historia del beisbol, la cual es coronada con una victoria en extra innings sobre los Kansas City Royals, gracias a un home run de Scott Hatteberg.

La suerte no acompaña a los A´s y vuelven a llegar al playoff en el 2002 para perder con Minnesota. La teoría de Beane se cumple porque demuestra que se puede competir en el beisbol con un equipo sin un gran presupuesto ni grandes jugadores, pero eso no lo deja satisfecho y dice no lo estará hasta ganar el “último partido,” algo que no pasa en Oakland desde 1989.

El que cree que Moneyball es una película sobre béisbol, está totalmente equivocado. Esta historia es uno de las mejores representaciones de lo que es pensar fuera de la caja, de captar, cazar, buscar y crear oportunidades con los elementos que uno cuenta.

Es creer en lo que haces. Conocer tu potencial con lo que haz construido y basar el éxito en resultados tangibles aportando lo mejor a un grupo para poder triunfar.

Moneyball es la mejor prueba de lo que es el liderazgo inteligente y la forma en que se pueden romper esquemas sin traicionar tus ideales y metas.

Billy Beane siempre ha vivido con la duda de lo que sería su vida profesional si hubiera elegido la universidad en lugar de los Mets y se prometió a sí mismo a no cometer el mismo error dos veces en su vida.

Se impone a los scouts, no por llevarles la contraria y desafiar sus conocimientos, sino porque está convencido de que siempre hay otra opción para hacer las cosas. Demuestra la importancia de darle siempre a una persona una segunda oportunidad en condiciones más adecuadas para triunfar. Moneyball también es acerca de tener una segunda oportunidad y sacar su mejor provecho.

El final de la película, pero no de la historia, es elocuente. Beane rechaza la oferta en 2003 de los entonces nuevos dueños de los Boston Red Sox para ser el gerente general mejor pagado de la historia. Boston ganó el clásico de otoño en el 2004 basado en su teoría, pero Beane sacó la mejor parte, de una forma u otra, pudo cambiar el juego y basados en su teoría, pensando diferente, todos los equipos tienen una oportunidad para competir.

Twitter: @Marco_NY23

Autor: marconunez23

Periodista con más de 20 años de experiencia. Especializado en temas de negocio, comunicación social, e imagen. Apasionado del deporte, especialmente el beisbol, los New York Yankees, los Pittsburgh Steelers y la NFL.

10 thoughts on “Moneyball: el arte de pensar diferente”

  1. Efectivamente, la película “Money Ball” es excelente, hoy tuve la oportunidad de verla y me dejó gratamente sorprendido, tanto como aficionado al beisbol, como por ser fanático del equipo de Oakland al que sigo desde aquellos gloriosos “bigotones” de los años 70’s del polémico Charles O. Finley. Definitivamente Oakland ha inspirado a la gente de su oficina a ser innovadores en este maravilloso deporte. Recomiendo altamente esta película, yo la ví con gente que no es aficionada al beisbol y se aburrió terriblemente, pero creo que alguien que tenga sensibilidad para verla un poquito más allá de lo estrictamente beisbolero la disfrutará enormemente. Saludos.

    1. Saludos Luis!

      Muy de acuerdo con el comentario. Irla a ver pensando en que será otra historia de beisbol es el error de muchos. Esta película es más que eso, es sobre segundas oportunidades y siempre aprovecharlas.

      Gran película, ojalá le vaya bien en los Oscares.

      Saludos

      Marco Núñez

  2. Bien lo comentas, no es una película de beisbol. Va más allá, es una película donde se expresa una forma de pensar diferente en base a hechos. El mensaje es romper paradigmas y tomar medicinas amargas que darán resultados. Esto aplica en cualquier actividad, si las cosas no dan resultados es por que algo está mal y se deben tomar decisiones para cambiarlas basadas en los hechos, no es aventarse al vacio.

    El metodo que presentan está basado en hechos, no en creencias o en intuición como dice uno de los Scouts.

    Billy Beane se atrevió y cambió la historia del beisbol.

  3. Me ha gustado tu artículo. Aunque me gustaría saber más de los motivos por los que Podesta rechazó verse reflejado en la película. Te sigo desde España. Un saludo, Jorge

    1. Saludos Jorge!

      Depodesta rechazó se usara su nombre en la película porque no estuvo de acuerdo en la forma en que se presentó su historia. Al parecer no le gustó que se cambiaran las condiciones en que se incorporó a los A´s y que le dieran tanto crédito a Beane sobre el sistema de contratación y los resultados de sus teorías.

      Un abrazo, gracias por seguir el blog.

      Saludos

      Marco Núñez

      1. La película emplea siempre una especie de archimalvado supermillonario: “The New York Yankees” y al final una especie de superhéroe compresivo “The Boston Red Sox” que comprenden al protagonista y “siguiendo la filosofía del ahorro” le ofrecen $12.5M. La realidad es que Depodesta se fue a trabajar con las Yankees. ¿Qué te perece? ¿podemos comunicarnos por Facebook? https://www.facebook.com/jorge.bogaerts

      2. Hola Jorge,

        Depodesta nunca ha sido parte de los Yankees. En el 96 se inició con Cleveland, luego en 99 se incorporó a los A´s con quien estuvo hasta el 2003 para luego ser el gerente general de los Dodgers donde no le fue nada bien, aunque en el 2004 llegaron a playoff, en el 2005 tuvieron su peor marca en más de 10 años. Salio de Dodgers en 2006 para tomar un puesto como consultor con los Padres donde llegó a ser vice presidente. DEsde 2010 es vice presidente de desarrollo de talento de los Mets de Nueva York.

        COn gusto podemos estar en contacto vía Facebook.

        Un abrazo

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