Celebremos al beisbol


Una de las bellezas del beisbol es el perdón. Siempre hay otra oportunidad al bat, otro juego, otra oportunidad de hacer las cosas, bien o mal, y esas oportunidades para reponerte, a diferencia de otros deportes son posibles con el trabajo día a día.

Un equipo de beisbol juega 162 veces al año, un bateador tendrá en promedio 600 veces al bat y un pitcher le lanzará 900 bateadores. Una sola temporada tiene 750,000 lanzamientos. Este sólo volumen de oportunidad le da su propia magia, ritmo y alma al beisbol.

Pero esto de nada sirve en un juego 7.

El séptimo juego no respeta reglas ni pronósticos. Su tensión y emoción es inigualable y tiene un grado de urgencia y drama que sólo el beisbol puede ofrecer.

Por eso, debemos celebrar el beisbol. Por darnos un juego 6 como el de anoche. Uno rodeado de magia y encanto.

El último gran juego 6 (obvio, antes del de anoche) probablemente fue hace exactamente hace 20 años. Atlanta estaba a un triunfo de ganar el Clásico de Otoño pero Kirby Puckett se puso en su camino al lapidar un rally con un doble play desde el jardín central y luego conectando el cuadrangular del triunfo en la onceava entrada.

De la misma forma David Freese, un nativo de Missouri que toda su vida idolatró a los Cardinals de Ozzie Smith y que anoche escribió su nombre en letras de oro al conectar en la novena entrada, con el último strike de vida, un triple productor de dos carreras que empató la pizarra a 7 carreras y luego en la onceava, conectar el palo largo más importante de la gran historia cardenal.

Otro gran juego 6 fue hace 25 años, en el viejo y desaparecido estadio Shea en el condado de Queens en Nueva York, se vivió una de las más grandes tragedias con dos outs que se recuerden. Después de un cuadrangular de Dave Henderson en la parte alta de la décima, Boston se fue arriba por dos carreras. En la parte baja de esa entrada, con la espalda contra la pared, los indomables Mets, tenían solo un out de vida, pero sencillos consecutivos de Gary Carter, Ray Knight y Kevin Mitchell, abrieron paso para que un roletazo de Mookie Wilson pasara entre las piernas del lisiado Bill Buckner y así, con 2 outs en extrainnings, los Mets remontaran una diferencia de dos carreras para anotar 3 en la décima y hacer renacer la maldición del Bambino en Boston.

Así estaba Texas en la misma décima entrada. Josh Hamilton conectó su primer cuadrangular de la postemporada para poner a los Rangers dos carreras arriba, ahora 9-7 y a St. Louis darle sólo tres outs de vida. Con toda la carne en el asador, Rangers puso en la loma al más viejo de sus jugadores, Darren Oliver, quien a sus 42 años tenía la oportunidad de darle su primer título en 51 años a los Rangers.

Pero no fue así, tal como en el 86, Cardinals por conducto de Lance Berkman, a un strike de morir, conectó un sencillo más grande que cualquier cuadrangular para traer el empate a la goma, 9 a 9 y St. Louis se negaba a morir y Texas a ganar.

Anoche fue un partido que en un inicio mostró la peor cara de ambos equipos. Con un bateo errático, pitcheo titubeante y un pésimo fildeo, Rangers y Cardinals se las ingeniaron para cometer 5 errores. Todos ridículos. Malos tiros y mal fildeo. Dave Holliday contribuyó con un mal corrido de bases al ser sorprendido en tercera por el mágico “casi MVP de la serie” Mike Napoli, quien en colaboración de Adrian Beltre, sorprendieron a Holliday fuera de la tercera en lo que parecía ser un mata rally cuando Cardinals más lo necesitaba.

Pero el 5 fue el número clave de anoche. Cinco veces remontó St. Louis y 5 fueron las carreras que metieron en las 3 últimas entradas para ganar el juego.

Para creerlo solo verlo.

Fue un juego que tuvo de todo: emoción, drama,angustia, errores y sobre todo, muchas emociones.
Por eso debemos celebrar al beisbol por lo que nos da.

Debemos celebrar que un héroe local como David Freese hizo su sueño infantil realidad.

Debemos celebrar que nada, absolutamente nada, está escrito en este juego y que Yogi Berra está más presente que nunca.

Debemos celebrar la gran lección que nos dio Cardinals de nunca dejar de pensar en que se puede ganar y nunca bajar los brazos.

Debemos celebrar que en noches como las de ayer, el beisbol sin bambalinas ni trompetas siempre encuentra la forma de demostrar porque es el Rey de los Deportes.

Hoy se juega el séptimo juego de la serie. No sabemos qué va a pasar. Para Texas será un gran reto reponerse después de una derrota como la de anoche, como también para St. Louis será poner en orden toda su adrenalina para enfocarla en el último juego del año donde todo un año de trabajo se decidirá en un solo juego, en el indescifrable juego 7.

Celebremos al beisbol por dárnoslo.

Más información en: http://www.beisbolicos.com
Twitter: @Marco_NY23

Autor: marconunez23

Periodista con más de 20 años de experiencia. Especializado en temas de negocio, comunicación social, e imagen. Apasionado del deporte, especialmente el beisbol, los New York Yankees, los Pittsburgh Steelers y la NFL.

2 thoughts on “Celebremos al beisbol”

  1. Buscando informacion sobre la pelicula Honey Ball, encontre en sus comentarios, informacion importante y relevante, sobre temas gerenciales, pero sobre todo, para este fenomenal deporte llamado Beisbol, que dicho sea de paso, es nuestro principal pasatiempo (Para los Venezolanos)

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