“Oh Captain, my Captain”: el legado de Derek Jeter



En 1989 la película “Dead Poets Society” (Sociedad de los Poetas Muertos) narra la historia de un profesor de literatura inglesa cuyas ideas sobre la vida inspiró a varios alumnos de su clase para emprender la búsqueda de sus pasiones individuales, para explorar nuevos horizontes y descubrir la agitación de un mundo más allá de un estricto plan de estudios de su escuela.

En la escena final de la película, desafiando a las autoridades escolares, los alumnos le rinden un tributo y dando una muestra de respeto, se trepan a sus pupitres y honran a su profesor John Keating (Robin Williams) exclamando un verso de un poema “Oh Captain, my Captain”. Esta línea de literatura para ellos es la inspiración que hará de sus vidas algo extraordinario.

En 1989 Derek Jeter, a sus 15 años estudiaba la preparatoria en Kalamazoo, Michigan. Desde ese entonces diferentes scouts de grandes ligas empezaron a ver en él posibilidades de tener una oportunidad de jugar en las grandes ligas. Dick Groch fue el scout que convenció a Yankees en apostar en Jeter en 1992, año en que fue seleccionado por los Mulos.

Groch se acercó y pidió al padre de Jeter -Charles, un médico especialista y consejero en enfermedades ocasionadas por adicciones-, su autorización para conocerlo mejor, saber sus gustos y costumbres, como también su vida en familia y sus costumbres sociales.

La mayor sorpresa del entonces scout de Yankees fue ver el estilo de vida que llevaba Jeter. En la escuela era parte del cuadro de honor, participaba en toda actividad extra escolar por gusto, no por obligación. Siendo hijo de un matrimonio interracial y de ex militares, Jeter creció en un régimen estricto de disciplina, pero no por sometimiento sino por convicción.

Su padre cada verano le hacía firmar a él y a su hermana, Sharlee, contratos anuales donde se especificaban sus derechos y obligaciones para el siguiente año escolar. La fórmula, explicó papá Jeter era simple “se trataba de hacerles entender que tenían que luchar para ganarse sus cosas”.

Jeter a cambio de poder jugar beisbol a toda hora se comprometía a sacar la basura a diario, limpiar su cuarto, tener un promedio mínimo de “A-“ en la escuela (equivalente a un 9), entre otras actividades. Estos contratos, relató su padre, fue la forma de prepararlo para su vida futura, ni siquiera como deportista, “era enseñarle a negociar sus derechos y para que nadie se aprovechará de él” dice su padre en su autobiografía “The Captain: The Journey of Derek Jeter” escrito por Ian O´connor.

Dick Groch estaba fascinado cuando vio todo esto. El ahora scout de Milwaukee, no dudó nada y pidió a los Yankees firmarlo apenas cumpliera 16 años. Yankees dijo no, consideraron era muy pronto hacerlo porque tenían en mente a otro jugador, Brian Taylor, un fenómeno zurdo que lanzaba más de 95 millas por hora y que en una gresca en un bar en 1992 lastimó su brazo y su contrato de 1.5 mdd se fue por el caño.

Además, la familia Jeter consideró era muy pronto firmar un contrato millonario a tan temprana edad y tampoco hicieron algo por ser firmados por Yankees.

Derek nació en Pequannock, Nueva Jersey. A los 4 años su familia se mudó a Michigan pero sus veranos los pasaba con su abuela en el “Estado Jardín”. Sus veranos sólo tenían una meta: ir al viejo estadio Yankee y ver jugar a su ídolo Dave Winfield.

En 1992, cuando terminó la preparatoria, Derek Jeter tenía dos opciones: irse a la universidad de Michigan o esperar el llamado de un club de grandes ligas que lo seleccionara. Además de los Yankees, Cincinnati, Milwaukee, San Diego y Astros se pusieron en contacto con él.

De todos estos equipos, no hubo nadie que insistiera más en seleccionar a Jeter que Hal Newhouser, scout de los Houston Astros que rogó al equipo texano seleccionarlo. Les dijo que era el tipo de jugador con el que se puede fundar una franquicia podía ser la base para construir un equipo ganador. Astros dijo no y seleccionaron al lanzador Phil Nevin por 700 mil dólares.

Newhouser estaba tan frustrado que renunció a los Astros. Les advirtió que se arrepentirían. Jeter fue seleccionado en la sexta ronda del reclutamiento de prospectos por los Yankees. Por su parte Nevin jugó por 6 años en las mayores sin nada que destacar.

La fundación del Capitán había iniciado. Tres años después debutó con el equipo grande y todos saben la historia.

Ahora, 19 años después de su reclutamiento, este fin de semana en Yankee Stadium III, se vivirá algo histórico. Nadie en la historia del equipo ha pegado tal cantidad de hits y Jeter será el primero en llegar a los 3 mil vistiendo el elegante uniforme a rayas.

Para obtener 3 mil hits, se deben promediar, por lo menos, 200 por 15 temporadas. Sólo 27 jugadores en la historia lo han hecho, Jeter será el 28.

Ahora Jeter está en la parte final de su carrera, el arco ascendente está descendiendo. Algo que Jeter nunca ha vivido. Su trayectoria deportiva algún día tenía que decaer y terminar. Ahora en el ocaso de su extraordinaria ruta al Salón de la Fama, muchos nos preguntamos cómo alguien puede jugar a tal nivel por tanto tiempo, estar en la cima, mantenerse y retirarse con gracia y elegancia.

A lo largo de nuestras vidas hemos visto a muchos grandes tener retiros por la puerta trasera. Irse con más pena que gloria que han manchado su legado. El retiro, en cualquier profesión es difícil. Lo que lo hace complicado es resistirse a aceptar que ya no se puede más, para ello tienes que encontrar el camino y la forma para hacerlo correctamente.

Derek Jeter está en ese proceso ahora. A partir de que consiga el hit 3 mil 1, el siguiente paso deberá ser pensar una salida digna, elegante y con la clase que su investidura Yankee merece. Desde su regreso el pasado lunes, Yankees ha perdido 3 de 4, después de haber ganado 14 de 18 en su ausencia. Esto debe ser una señal de que su épica historia con el equipo se está acabando.

Toda generación Yankee ha tenido un ancla en la cual estacionar su historia y legado. En los años 20 y 30 fue Ruth, después fue Gehrig, en los 40-50 fue el gran Dimaggio, en los 60 fue Mantle.

Tuvieron que pasar más de 30 años para que llegara otra. Su nombre es la marca de una generación Yankee que le devolvió la grandeza al equipo.

Desde 1996 su historia se escribió en letras de oro. Pasando por el homerun contra O´s en el 96, el memorable ´01 con el pase de pala contra A´s y el cuadrangular de la serie mundial contra D´Backs, el clavado contra Boston.

Derek Jeter nació para ser estrella. Sus padres lo forjaron de esa manera. Algo tenía y traía en su persona. Su figura ha servido para inspirar a miles, su legado le ha servido a muchos para hacer algo de sus vidas, es un ejemplo a seguir en toda la extensión de la palabra.

Este fin de semana será un momento mágico, de los que se deben atestiguar cuando conecte su hit 3 mil. Ese debe ser el momento cumbre de su carrera en la niebla de su futuro retiro. Será el momento en que todos sus seguidores, de pie en el estadio al unísono podrán gritar: “oh Captain, my Captain”.

Autor: marconunez23

Periodista con más de 20 años de experiencia. Especializado en temas de negocio, comunicación social, e imagen. Apasionado del deporte, especialmente el beisbol, los New York Yankees, los Pittsburgh Steelers y la NFL.

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