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Reseña histórica sobre la historia del béisbol, su influencia en México y la participación mexicana en este deporte a lo largo de su historia. Introducción


Introducción

El objetivo de este trabajo es crear la base de una memoria que documente la evolución del béisbol vinculado a los hechos que han marcado la historia mundial, muy particularmente con México y el resto del mundo del béisbol. Hasta ahora no tengo conocimiento exista un documento en México que conjunte ambos elementos y por lo tanto considero de vital importancia crear un precedente periodístico que ayude a la difusión del llamado “rey de los deportes”.

El béisbol, para mí, es la vida. Así de sencillo. Es el primer deporte que conocí y le he sido fiel en todo momento. Antes de leer o escribir, ya sabía cómo lanzar una pelota y agarrar un bate[1]. Es un deporte que reúne todo, no hay “medias tintas”. Ganas o pierdes, no hay empate, la pelota está dentro o fuera, no hay vista atrás.

En la película “Fever Pitch”, Ben Wrightman interpretado por Jimmy Fallon, hizo una descripción ideal de lo que es el béisbol en una escena en los pasillos del Fenway Park[2]

 “En el béisbol nada se improvisa ni se finge. En la vida uno puede tener suerte: en los negocios, en la música, en el arte, en éstos se puede tener suerte un buen día. Se puede engañar a todos por un rato, pero no todo el tiempo. En el béisbol se puede o no se puede batear una curva, así es como funciona.

“En la vida se puede tener un día con suerte ¿pero una carrera? Es como las matemáticas, todo es ordenado. Ganas o pierdes, simplemente es justo y así todo se suma. No es tan confuso o ambiguo como la vida. Es seguro.”

Eso es el béisbol; quien anota más carreras, gana. En la vida, tus metas marcarán quien eres. Es un deporte con tanta ciencia que pocos lo perciben. La diferencia entre conectar bien una pelota o no, son milímetros. Esa pequeña diferencia es uno de muchos detalles que hacen único a este deporte.

Empecé a jugar desde los cuatro años y lo hice sin parar hasta los 22. Jugué en una de las mejores ligas pequeñas de béisbol en México (Liga Olmeca) y mi vida hasta esa edad giró alrededor de ella. Comí, bebí y pensé sólo en béisbol.

Con mi papá asistí por ese mismo lapso, por lo menos, tres o cuatro veces por semana al viejo y desaparecido Parque Delta (luego Parque del Seguro Social) en la Colonia Narvarte en el Distrito Federal. Ahí veía los juegos de los Tigres Capitalinos[3] y, sobre todo, los Diablos Rojos del México, equipos de la Liga Mexicana.

A diario, antes de los tiempos de la televisión por cable y el Internet, mi tarea favorita era revisar cada mañana los periódicos para leer las crónicas de los juegos del día anterior en México y Estados Unidos. Podía ser “Esto”, “Novedades”, “El Sol de México” o “Excélsior”. Tales periódicos los recibíamos en casa cuando en esos años si existía una verdadera cobertura informativa sobre el béisbol en el Distrito Federal.

No era como ahora cuando todo el espacio, absolutamente todo en la capital, lo acapara el fútbol y este hecho ha relegado a un lugar lejano al béisbol. Atribuyo que gracias a esta costumbre de revisar diario los periódicos, nació mi gusto y vocación por el periodismo. Desde niño mi meta siempre ha sido estar en la Serie Mundial[4]. Como aficionado ya lo logré en dos ocasiones, 1996 y 1999. Como jugador es un poco tarde por mi edad. Ahora el objetivo es participar como periodista.

Por eso este ensayo, por el béisbol; sobra explicar mi gusto y afición por él, lo llevo en la sangre y para mí esta tesis es el primer paso para lograr la meta. Trabajar en un proyecto relacionado con el béisbol me entusiasma por el amor que le tengo, es una forma de agradecer todo lo que me ha dado, desde mi formación personal hasta las actividades que desempeño en mi vida.

Este trabajo considero es mi puerta de entrada al periodismo deportivo especializado en béisbol. Tengo el firme propósito de aportar al béisbol algo que ningún medio de información ha hecho: dar el primer paso para conjuntar una memoria histórica del béisbol de la mano de acontecimientos sociales que han dejado huella en la historia del mundo.

John Rawls un eminente filósofo estadounidense de la Universidad de Harvard en Estados Unidos y para muchos el más reconocido del Siglo XX, fue un gran aficionado del béisbol y nunca ocultó su pasión hacia “la pelota caliente”. Prueba de ello es su artículo “Two concepts of rules” (Dos conceptos de las reglas) publicado en 1981 en la revista inglesa “The Economist” en su edición del 18 de abril de 1981 donde, motivado por una conversación ocurrida 20 años antes con un compañero catedrático de esa universidad, escribió este artículo.

El documento contiene 6 razones porque el béisbol es el mejor deporte. En su cátedra Rawls se caracterizó por ejemplificar conceptos filosóficos con situaciones y casos relacionados al béisbol.

Primero. Las reglas del béisbol siempre están en equilibrio, es decir, el diamante fue hecho de un tamaño correcto, también lo es la distancia desde el montículo al home[5] y eso hace posible las maravillosas jugadas, como el doble-play[6]. El despliegue físico del juego está perfectamente ajustado para las habilidades humanas que hace que el cuerpo pueda moverse y desplegarse en un grato ejercicio. No es como otros deportes donde se tienen que ajustar las reglas para poder encontrar balance con el cuerpo humano.

Segundo. El juego no le da ventaja o preferencia a algún tipo físico en particular, como lo es para los altos en el basquetbol. Todo tipo de habilidades pueden utilizarse en algún lugar o momento, el alto junto con el bajo pueden disfrutar el juego en diferentes posiciones.

Tercero. El juego utiliza todas las partes del cuerpo: el brazo para lanzar y batear, las piernas para correr; contrario al fútbol soccer donde no puedes tocar la pelota con la mano. El juego se basa en la velocidad, la precisión de un lanzamiento, una buena visión para batear junto con la astucia y coordinación de un lanzador y un receptor. Hay todo tipo de estrategia.

Cuarto. Todas las jugadas están a la vista: el espectador y los jugadores pueden ver lo mismo que pasa en el campo. Contrario al fútbol americano donde es difícil saber que sucede en las bancas. Incluso los árbitros no lo pueden ver todo, existen muchas formas de engaño, en el basquetbol es complicado saber cuándo se comete una falta. En el béisbol también existen jugadas cerradas, pero los umpires[7] aquí lo hacen sin el apoyo tecnológico de los medios, esas jugadas cerradas que surgen a lo largo de una acción, hacen que el juego sea maravilloso y natural.

Quinto. El béisbol es el único juego donde el marcador final no sólo se basa en la pelota y eso tiene el notable efecto de concentrar la emoción de las jugadas en diferentes puntos del campo al mismo tiempo. ¿Un corredor cruzará home antes de que un rival capture la pelota y lanzará hacia el cuadro? Y así en adelante.

Sexto. El factor tiempo, lo cual es una parte central del juego. El béisbol comparte junto con el tenis la idea de que el tiempo nunca termina, como sucede en el basquetbol o el fútbol, americano o soccer. Esto significa que siempre habrá tiempo para un equipo de remontar un marcador y hacer un regreso. La última entrada, la novena, puede convertirse en la más emocionante del juego y como también sucede en el tenis, no ocurre muy seguido. 

Estos puntos ayudan a explicar muy bien qué hace diferente al béisbol de los demás. Sería incongruente de mi parte tener tanto amor por una actividad deportiva y no demostrarla de alguna manera o forma. Elegí hacer un ensayo porque es el género periodístico que me permite expresar mi sentir sobre el progreso y desarrollo del béisbol, su influencia en la vida social, analizar a los mexicanos que han tenido la fortuna de jugar en Grandes Ligas, mismos que han sido pocos y que sin duda han llegado con muchas limitaciones.

El ensayo es un género relativamente nuevo. Sólo en la edad contemporánea ha llegado a alcanzar una posición central. Es muy probable que en su desarrollo y hegemonía, haya tenido gran influencia el pensamiento liberal y el periodismo. A diferencia del texto informativo, no posee una estructura definida ni sistematizada o dividida en apartados o lecciones, por lo que ya desde el Renacimiento se consideró un género más abierto que el medieval tractatus o suma y se considera distinto a él también por su voluntad artística de estilo y su subjetividad, ya que no pretende informar, sino persuadir o convencer.

Por lo anterior, escribí este trabajo bajo esa premisa. Lo que aquí expreso está fundamentado en todos los años que tengo de jugar, estudiar, revisar, disfrutar y vivir este deporte. Es lo que desde hace mucho tiempo guardaba en mi mente y no tenía una forma o foro para expresarlo. Está basado en mis conocimientos. En nuestro país (y no sólo es problema del béisbol) no existe mucha literatura deportiva para documentar un trabajo así. Salvo el apoyo de los medios impresos y ahora los electrónicos vía Internet, en México nunca se ha fomentado documentar la historia del béisbol. Es triste pero cierto.

No busco cambiar ideas ni imponer las mías, solamente deseo exponer mi punto de vista sobre el béisbol en el mundo.

Este ensayo está dividido en cuatro partes:

  1. El origen y desarrollo del béisbol hasta nuestros días.
  2. El mundo del béisbol.
  3. El béisbol: mudo testigo de la historia.
  4. La globalización
  5. La época de oro: la “Fernandomanía”.

El fuerte vínculo entre el béisbol y sus aficionados, nos convierte en algo más que unos simples espectadores. Nuestra profunda conexión personal con el juego nos ha desarrollado una serie de rituales y costumbres. Desde comer salchichas, cacahuates y semillas de girasol, hasta cantar juntos en un estadio una canción en la parte baja del séptimo inning.

En el estadio, llevamos nuestros guantes para crear un lazo con nuestro equipo y sentirnos parte de él. Algunos se visten con el mismo uniforme, otros llevan su propia anotación del juego. El béisbol nos hace recordar cuando éramos niños y cuando todo, absolutamente todo, era bueno. Más allá del estadio, muchos coleccionan tarjetas de sus jugadores favoritos, o sus autógrafos, creando archivos invaluables de historia.

Estudiamos las tirillas, hacemos escrutinios minuciosos de las estadísticas y hasta competimos en ligas de fantasía. Compartiendo estas experiencias hacemos que el juego sea nuestro. El presidente de Estados Unidos en 1925, John Coolidge, declaró que “el negocio de los estadounidenses, es hacer negocio”. El béisbol es el mejor representante de esa cita porque representa el espíritu capitalista de ese país.

El béisbol empezó como un juego, pero rápidamente se convirtió en una fuente de ingresos y oportunidades de trabajo. Cuando en la ciudad de Cincinnati se fundó el primer equipo profesional en 1869, los Red Stockings[8], muchos empresarios fundaron esta industria y establecieron las ligas rectoras del juego entre 1871 y 1900. El béisbol era un negocio entero, con todo y conflictos laborales.

El béisbol rápidamente vio una oportunidad y tomó lo mejor de ella. Los estadios son fuentes de empleo de muchas comunidades. Emplean vendedores independientes y  concesionarios. Con el paso del tiempo y conforme la mercadotecnia y la televisión transformaron a la sociedad, también lo hicieron con el béisbol. Gradualmente remodelan la relación entre jugadores y productos, aficionados y el juego mismo.

La cultura popular es un espejo de la sociedad y cuando el mundo se ve a través de ese espejo, muchos portan una gorra de béisbol. A pesar de que algunos no tienen ningún contacto con el juego, ni han asistido a un estadio, ni han apoyado a un equipo, participan del juego sin saberlo.

Hay ejecutivos que hacen “estimados dentro de su campo”, políticos que dicen “tres strikes y estás fuera”, se han filmado varias películas sobre este deporte, y sin duda, el béisbol ha sido parte de la cultura popular desde el Siglo XIX, se celebra en canciones, historias y el arte. Hoy, las imágenes del béisbol, referencias y anécdotas, permean en todo. El juego tiene sus héroes que son parte de la historia.

Si construyes una gran ratonera, vendrá alguien a inventar un mejor ratón. Es algo burdo, pero así es el béisbol. El mismo espíritu de la innovación es una parte recurrente de la historia de este deporte. El juego mismo es ciencia en acción. Los físicos tratan de explicar el efecto de una pelota, el contacto con un bate y la trayectoria de un lanzamiento.

Más de un equipo ha contratado gente de ciencia para sacar ventaja de su rival. En 1938 los Cachorros de Chicago[9], fueron los primeros en contratar investigadores en psicología y educación física para ayudar a sus jugadores. Hoy cada equipo tiene todo un batallón de especialistas entre nutriólogos, entrenadores y expertos que analizan cada parte del juego. El béisbol no para en experimentar con nuevos materiales y equipo, como el cuerpo humano.

La innovación también floreció fuera del campo. El béisbol fue el primero en capitalizar la importancia de los medios de comunicación, principalmente radio y televisión. Creando alianzas con los medios masivos, el juego se adentró más en la sociedad gracias a estos medios, siendo tal vez, el paso más grande para concretar su presencia en la historia.

En resumen, el béisbol ha crecido de tal forma que ha inspirando y creado  a grandes héroes, convirtiéndolos en leyendas de la gente aficionada a este juego. El estadio es un símbolo tangible, alcanzable, particularmente los más viejos, se convierten en lazos nostálgicos que unen a las historias y herencias con el presente. La gente regresa siempre como lo hacían cuando niños. Muchos hacen el peregrinaje para ver a su equipo favorito haciendo de esto, míticos viajes a través del tiempo.

Los mismos jugadores caen en esto mismo. Nos dejan vivir nuestras fantasías a través de ellos, sus logros, son también nuestros. Muy pocos son los que prevalecen con el paso de los años, pero al recordarlos, somos uno. Jugadores como Joe DiMaggio[10], Babe Ruth[11], Jackie Robinson[12] y otros, resuenan no sólo como figuras del deporte, sino como iconos culturales, como verdaderos héroes, de los que nos gusta tener, aquellos que representan una época, un logro, un ideal. 



[1] Pedazo de madera redondeada y alargada que se utiliza para pegarle a la pelota de juego. Mide aproximadamente 2.75 pulgadas de diámetro y no más de 42 pulgadas de largo que no puede pesar más de 36 onzas. 

[2] Casa de los Medias Rojas de Boston desde 1912.

[3] Los Tigres nacen en la ciudad de México en el año de 1955 participando en la Liga Mexicana de Béisbol bajo el nombre de Tigres Capitalinos, tras 46 años de jugar en la capital y 8 campeonatos, se mudan a la ciudad de Puebla, donde bajo el nombre de Tigres de la Angelópolis obtendrían su noveno título, actualmente Los Tigres de Quintana Roo, es el equipo de béisbol de la ciudad de Cancún, Quintana Roo, México. Los Tigres son la segunda franquicia más ganadora junto con los Sultanes de Monterrey con un total de 9 títulos.

[4]  La Serie Mundial es la serie final de post temporada de las Grandes Ligas de Béisbol, que se juega entre los campeones de las ligas Nacional y Americana. Por jugarse en el mes de octubre se le conoce también como el Clásico de otoño.

[5] Base final y es la que se utiliza para la contabilidad de carreras anotadas al final del juego.

[6] Sucede cuando se hacen dos outs en una misma jugada, secuencia o acción.

[7] Oficial que regula el juego en el campo.

[8] Los Rojos de Cincinnati es una organización profesional de las Grandes Ligas de Béisbol situados en la ciudad de Cincinnati, Ohio, Estados Unidos. Pertenecen a la División Central de la Liga Nacional. Originalmente, se llamaban los “Red Stockings” (de donde proviene su nombre actual, los Rojos). Han ganado la Serie Mundial en cinco ocasiones.

[9] Los Cachorros de Chicago es un equipo basado en Chicago, Illinois. Fue fundado en 1870, no es campeón desde 1908. Pertenecen a la División Central de la Liga Nacional.

[10] Joseph Paul DiMaggio (Martinez, California, 25 de noviembre, 1914 – Hollywood, California, 8 de marzo de 1999) jardinero que jugó para los Yankees de Nueva York durante toda su carrera (1936-1951). En 1941 todo el mundo del béisbol estuvo atento a su memorable hazaña de 56 juegos consecutivos bateando al menos un hit, que comenzó un 15 de mayo y terminó el 17 de julio; muchos expertos consideran esta marca como la más grande proeza en la historia del béisbol

[11] George Herman Ruth fue uno de los jugadores de mayor talento en la historia del béisbol y de los más populares de la historia. Nació en Baltimore, Maryland, el 6 de febrero de 1895, y murió en Nueva York, el 16 de agosto de 1948. Ruth despertó del letargo a este deporte durante sus primeros años con los Yankees debido al escándalo de juegos arreglados en la temporada de 1919. Desde ahí formó una leyenda alrededor de su persona tanto dentro como fuera del campo: sus numerosos récords, anécdotas, su pasión por la vida nocturna, su desmedida inclinación por la comida y la bebida, su popularidad entre los niños y tantos otros aspectos que lo hicieron un ícono estadounidense por excelencia.

[12] Jack Roosevelt Robinson (Cairo, Georgia, 31 de enero de 1919 – Stanford, Connecticut, 24 de octubre de 1972) fue un beisbolista que jugó la mayor parte de su carrera profesional para los Dodgers de Brooklyn. Fue el primer jugador negro en ingresar a las Ligas Mayores de Béisbol. Aparte de su destacada carrera como jugador, realizó una firme actividad política y comunitaria por la igualdad de derechos y la lucha contra la discriminación.

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Reseña histórica sobre la historia del béisbol, su influencia en México y la participación mexicana en este deporte a lo largo de su historia, Capítulo II


Capítulo 2. El mundo del béisbol.

El béisbol tiene presencia en todo el mundo aun cuando se practica especialmente en Canadá, Estados Unidos, Japón, Corea, Australia, y México. El objetivo de este capítulo es demostrar que, contra lo que muchos creen, este deporte desde sus inicios es uno de los mejor organizados y cómo paulatinamente se ha internacionalizado, dejando como legado competencias internacionales de mucho arraigo.

Por otro lado, también se busca demostrar que a pesar de esta internacionalización, el béisbol ha tenido un serio problema para establecerse en la arena mundial debido a la ausencia de un torneo internacional de peso (hasta 2005) y que en conjunto con la lenta acción de MLB en el control anti dopaje y la negación de la participación de sus jugadores fuera de los Estados Unidos, han lastimado al deporte.

También hay que tomar en cuenta que jugar béisbol no es como otros deportes que se pueden hacer en plena calle. Los campos, los costos de mantenimiento y el equipo de juego no pueden ser sufragados fácilmente. Esto también ocasiona que existan pocos mecenas que inviertan en llevar este deporte a las zonas menos privilegiadas. El béisbol es el “pasatiempo de América” pero ha batallado mucho para convertirse en el “pasatiempo del mundo” y, a pesar de que tiene una gran fanaticada en el planeta, no logra arraigarse en el gusto de los aficionados de Europa, por ejemplo.

En el caso de Canadá, aunque su historia es muy ligada a la de Estados Unidos su popularidad es mínima. En 1877 la Asociación Internacional presentaba equipos de ambos países. Mientras que el béisbol es muy practicado en Canadá y varios equipos de las ligas menores tienen sus sedes en ese país, las Grandes Ligas no incluyeron en sus filas a un equipo canadiense sino hasta 1969 cuando los Expos de Montreal[1] se unieron a la Liga Nacional en la expansión de ese año.

En 1977 le siguieron los Azulejos de Toronto[2] en la Liga Americana. Sin embargo la historia de estos equipos es totalmente opuesta. Los Azulejos fueron campeones en 1992 y 1993 y son, hasta ahora, el único equipo en ser campeón fuera de Estados Unidos. En el 2004, debido a malas administraciones y escasa popularidad, la MLB reubicó a los Expos en Washington DC donde son ahora conocidos como los Nacionales.

La primera liga profesional fuera de los Estados Unidos y Canadá fue fundada en 1878 en Cuba[3], país que tiene una rica tradición en este deporte y es considerado una de las potencias, porque ha ganado un sin fin de competencias, desde Juegos Olímpicos hasta campeonatos del mundo. En otros países se tienen registros que datan del inicio del Siglo XX. En algunos casos como legado de los estadounidenses después de estacionarse en algunos países de Europa después de la Primera Guerra Mundial incluyendo: Holanda (1922) y Australia (1934).

Antes y después de la Segunda Guerra Mundial, surgieron ligas profesionales en Italia y en varias naciones de Latinoamérica como en Venezuela, México y la República Dominicana. En Asia: Corea, Taiwán y China[4]. En Europa el caso es muy particular porque en esos países el béisbol no ha pasado de ser un simple recreo a diferencia de Asia y Latinoamérica donde se ha convertido en una pasión.

2.1 Historia del béisbol en México.

A ciencia cierta es imposible asegurar en donde realmente se jugó por primera vez béisbol en México. Varias ciudades reclaman el honor y a pesar de los titánicos esfuerzos de varios investigadores para descubrir el lugar exacto, todavía nadie se ha puesto de acuerdo.

Analizando todos los estudios realizados, son tres ciudades las que se acercan más a la verdad: Guaymas, Sonora; Nuevo Laredo, Tamaulipas y Cadereyta, Nuevo León. El dato de Guaymas es más exacto y se asegura que fue en 1877 cuando los marineros que formaban la tripulación del barco americano “Montana”, de visita en Guaymas, bajaron a tierras mexicanas y jugaron béisbol entre ellos. Otros buques como el “Newborne” hicieron lo mismo y en poco tiempo se formó un equipo de béisbol en esa ciudad.

Muchos piensan que el béisbol llegó a México entre 1870 y 1890. Se argumenta que el inició se dio en Mazatlán, Sinaloa, en 1847, otros en Guaymas, Sonora, en 1877 y Nuevo Laredo, Tamaulipas, en 1870. También Veracruz en 1886, San Juan Cadereyta, Nuevo León, en 1889 y Ciudad Progreso, Yucatán, en 1890 o en Saltillo en ese mismo año.

En 1870, en Nuevo Laredo, frontera con Estados Unidos hacia el estado de Texas, se construía el ferrocarril del estado de Tamaulipas y se contrató a supervisores americanos, uno de ellos, Johnny Tayson, que era entusiasta del nuevo deporte y comenzó a enseñarlo entre los trabajadores. Así organizó dos equipos que jugaron entre sí.

Cadereyta también ha reclamado su lugar por mucho tiempo, y lo sigue haciendo, de haber sido el primer lugar en donde se jugó béisbol en México y dan como fecha inicial el 4 de Julio de 1889. Mientras que Yucatán es otro de los Estados que conoció pronto el gran pasatiempo y se debió a su proximidad con Cuba. Se asegura que en 1890, arriba a las playas yucatecas la corbeta española “Ciudad Condal” en la que viajaba la familia de Fernando Urzais, había entre los juguetes de sus niños un bate y una pelota de béisbol, que ya se practicaba en Cuba.

Al poco rato los niños de esa familia comenzaron a jugar béisbol con otros niños del lugar, entre el asombro general porque nunca habían visto este deporte. Pronto el béisbol fue el deporte principal del estado de Yucatán.  El origen del béisbol en la Ciudad de México data de 1887 con el nacimiento del “Mexicano club” que es, sin duda, el equipo más antiguo del país. Ya en el béisbol profesional, se convirtió en el “México” que ha tomado parte de la Liga Mexicana hasta nuestros días.

Con la llegada del Siglo XX el béisbol se convirtió en uno de los deportes favoritos de todo México. Por la península de Yucatán llegaron de Cuba varios clubes que iban de gira y varios de los peloteros, se quedaron a vivir en el país. Por el lado de la frontera, los equipos mexicanos tenían oportunidad de jugar contra equipos estadounidenses y a la ciudad de México competían con clubes de otras partes de la república.

Otro dato dentro de los registros del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano (www.salondelafama.com.mx), dice que este deporte se inició en 1847 cuando los estadounidenses trataban de invadir México y las fuerzas armadas se distraían jugándolo. De esos años existen varios registros que coinciden con el surgimiento del deporte y la presencia de los militares estadounidenses en nuestro país. Los “gringos” lo jugaban y dejaron el legado.

La construcción de la vía del ferrocarril Monterrey-Tampico fue un factor clave para expandir el deporte en México, específicamente en el norte del país. El Coronel Joseph Robertson originario de Tennessee, Estados Unidos fue discípulo del General Robert E. Lee e introdujo el deporte en Nuevo León en la celebración de la Independencia de su país en 1889. Robertson y sus trabajadores, celebraron esa fiesta jugando béisbol

El Coronel Robertson es un personaje clave del desarrollo del béisbol y otras cosas  en México. También trajo los primeros árboles de naranja a Nuevo León, convirtiéndolo en uno de los principales productores de cítricos en el país; ayudó a instalar la primera fábrica de ladrillos en el área, de acuerdo a información obtenida en el Salón de la Fama del Béisbol Mexicano.

2.2 La fundación de la Liga Mexicana de Béisbol

En 1925 el periodista deportivo Alejandro Aguilar Reyes, mejor conocido como “Fray Nano” y Ernesto Carmona fundaron la Liga Mexicana de Béisbol Profesional (LMB) con seis equipos. La historia de la LMB se puede dividir en tres etapas: la primera de 1925 a 1940 cuando se jugaba prácticamente en exclusiva en la Ciudad de México y destacaban jugadores de origen cubano[5] especialmente.

En esa época, un hombre famoso del béisbol en México, Homóbono Márquez[6], formó un equipo llamado “Aztecas” que, teniendo la ciudad de México como base de operaciones, se dedicó a jugar series de exhibición contra equipos de otras ciudades y de los Estados Unidos.

En ese tiempo, los equipos llegaron a reforzarse con jugadores importados tan famosos como los cubanos Martin Dihigo[7], Lázaro Salazar[8], Basilio “Brujo” Rossell[9] y Agustín Bejarano[10]. Fue así como visitaron México, sobre todo en los años treintas, equipos famosos de las Ligas Negras así como selecciones de Grandes Ligas en que actuaron peloteros tan famosos como Jimmy Foxx[11]. Homóbono Márquez solía contratar a los mejores jugadores mexicanos del momento, así como se reforzaba con importados.

La segunda etapa del béisbol de la Liga Mexicana es en los años 40 cuando los esfuerzos de los hermanos Pasquel, principalmente Jorge Pasquel[12], buscaban crear una liga similar a las mayores.  El primer paso que dio Pasquel fue contratar a jugadores negros a quienes no se les permitía jugar en el béisbol organizado y después firmó a varios jugadores de Grandes Ligas, ofreciéndoles mejores contratos que en Estados Unidos[13].

Nacidos en el estado de Veracruz, los hermanos Pasquel adoraban el béisbol, aunque siempre su carácter extremadamente fogoso hizo imposible que tuviéramos una organización de acuerdo al béisbol que se estaba jugando. Pasquel era el hombre fuerte y se hacia lo que él mandaba. Los sueños de Pasquel no se cristalizaron, para el fin de esa década su plan falló por no tener el presupuesto suficiente para lograrlo, los jugadores que importó regresaron al béisbol organizado y desapareció del medio beisbolístico mexicano.

Había traído a México a negros como los inelegibles Leroy “Satchel” Paige[14], Ray Dandridge[15], Roy Campanella[16], Monte Irvin[17] y muchos más. Igualmente por miedo a ser reclutados para la guerra, peloteros cubanos blancos que actuaban en ligas mayores comenzaron a venir a México. En 1946, ya sin la sombra de la Segunda Guerra Mundial, Jorge Pasquel hace su movimiento más audaz. Fue cuando comenzó a contratar a peloteros blancos de Grandes Ligas. Debido a la recesión en Estados Unidos consecuencia de la guerra, los jugadores de béisbol ya no tenían el sueldo que podían esperarse, nunca había pagado más.

Los magnates de las Grandes Ligas sufrían dolores de cabeza al ver como Pasquel contrataba jugadores tan famosos como el pitcher zurdo Max Lanier[18] de los Cardenales de San Luis[19] , Lou Klein[20] del mismo equipo; el receptor Mickey Owen[21], el jardinero boricua Luis Olmo[22], así como el receptor Ray Hayworth[23] y eI pitcher Salvatore Maglie[24] de los Dodgers de Brooklyn. Pasquel estuvo a punto de contratar al famoso Phil Rizzuto[25] de los Yankees de Nueva York y ofreció contratos en blanco a su compañero Joe DiMaggio y Ted Williams[26] de Medias Rojas de Boston, quienes no aceptaron.

Fue 1946 un año inolvidable para los aficionados mexicanos. Se vio gran béisbol. Esa misma temporada Babe Ruth, el inolvidable bateador que había sido ignorado por las Grandes Ligas al terminar su carrera, viajó a México invitado por Pasquel y llegó incluso a dar una exhibición de bateo en el viejo Parque Delta de la Ciudad de México, en el que logró volarse la barda varias ocasiones.

Pero había problemas de organización. No había parques adecuados para presentar el espectáculo que deseaban. Aunque con temor en un principio, los magnates americanos llegan a la conclusión que el sueño de Pasquel sería derrumbado por el tiempo. No se equivocaron.

Ese  mismo año, 1946,  casi todos los días los medios informaban de un nuevo pelotero importado por los dólares de Pasquel. Un año después comenzaron los problemas y en 1948 rebajó los sueldos. Por eso los jugadores importados regresaron a Estados Unidos. Estaban suspendidos por el comisionado Happy Chandler[27], pero fueron perdonados y se reinstalaron.

Pasquel siguió al frente de la LMB hasta 1951, cuando su equipo Azules de Veracruz fue campeón. En uno de los últimos juegos, Pasquel fue alcanzado en la cabeza por una piedra tirada por un molesto aficionado en San Luis Potosí. Decepcionado y amargado, Pasquel se retiró del béisbol. Murió en 1955 en un accidente aéreo en su propio avión. Jorge Pasquel fue introducido al Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México en 1971. A la fecha, son ya 174 elementos mexicanos y extranjeros que han sido electos para el llamado “templo de los inmortales” [28].

La tercera etapa es la actual, que sigue en constante desarrollo. La Liga Mexicana estaba al borde de su muerte cuando en 1955 los directivos entraron al béisbol organizado y se inició una etapa de florecimiento que culminó en la temporada de 1979, cuando había 20 equipos en el circuito.

Gracias a la intervención del entonces dueño de los Sultanes de Monterrey, Anuar Canavatti[29], la liga se pudo salvar gracias al apoyo del las Grandes Ligas que mandó jugadores de mediano nivel para participar en la temporada en México. En la primera parte de esta nueva etapa se mantiene un buen nivel de juego porque venían prospectos de Grandes Ligas. En la década de los años sesenta los directivos decidieron impulsar el desarrollo del pelotero mexicano.

Esto no hubiera sido posible sin la iniciativa, el esfuerzo y la aportación económica de Alejo Peralta[30], la LMB forma organizaciones al estilo estadounidense con sucursales para desarrollar peloteros. Es así como surgen Héctor Espino[31], Aurelio Rodríguez[32] , Jorge Orta[33] , Pancho Barrios[34] y varios más.

La LMB fue creciendo paulatinamente y en 1980 había un total de 20 equipos. Lamentablemente en ese año, una huelga de peloteros detuvo el camino del progreso del béisbol en México. Los jugadores de la Liga Mexicana (cerca de 500) se rehusaron a jugar al final de la temporada como respuesta a los abusos que eran cometidos por los dueños de los equipos en su contra, quienes no les pagaban sus salarios y no reconocían ninguna ley laboral.

El 2 de julio de 1980[35] encabezados por el segunda base de los Diablos Rojos del México, Ramón “Abulón” Hernández, decidieron no jugar más por el resto de esa temporada. Los dueños respondieron despidiendo a todos los jugadores que tomaran parte en la huelga y de 20 equipos que iniciaron la temporada, sólo 8 la terminaron. Los peloteros expulsados crearon su propia liga llamada “ANABE” (Asociación Nacional de Beisbolistas) la cual duró por 8 años y desapareció por falta de recursos.

Después de la huelga la LMB volvió al año siguiente muy debilitada. La afición estaba molesta porque la temporada anterior se había perdido y la popularidad del béisbol en México se debilitó considerablemente. Le tomó mucho tiempo a la LMB para recuperarse. Cuatro equipos desaparecieron y se perdió el ritmo del crecimiento que llevaba el espectáculo.  

Como respuesta a los efectos de la huelga, en la primavera de 1981, por iniciativa del Ingeniero Alejo Peralta, se fundó en Pásteje, una localidad ubicada en el Estado de México a un par de horas de la capital del país por tierra, una academia de béisbol. De ésta surgieron brillantes jugadores, algunos de los cuales llegaron a Grandes Ligas. En 1992 la academia cerró sus puertas por falta de recursos. La última generación tuvo 92 peloteros y fueron cerca de 400 los que salieron de esa institución en sus 11 años de existencia.

La LMB había utilizado el sistema de play-off[36] esporádicamente como el enfrentar a los dos ganadores de cada mitad en 1949, 1950, 1951, y 1966, pero fue en 1970 cuando surgió la idea de dividir a la liga en norte y sur para de esta forma enfrentar al campeón de cada liga en una serie final por el campeonato.

Con este nuevo sistema, surgen grandes leyendas a través de la nueva era durante décadas inolvidables, como el gran bateador Héctor Espino que dejó una marca en el libro de oro de los records con 453 homeruns conectando 46 de ellos en la campaña de 1964. Esta última fue marca hasta que Jack Pierce[37] bateó 54 homeruns en 1986 para imponer el nuevo record.

Por su parte el pitcher Ramón Arano[38] se convirtió en el máximo ganador de todos los tiempos después de superar las 211 victorias de Ramón Bragaña[39] y terminó su carrera con 332 éxitos. El zurdo Alfredo Ortiz[40] es el máximo ganador entre los lanzadores zurdos con un total de 255 y segundo de la lista de todos los tiempos.

En 1955, primer año en el béisbol organizado apareció el equipo de los Tigres con el Ing. Alejandro Peralta al frente, sin duda el hombre más importante de nuestro béisbol en las ultimas 5 décadas. Sus Tigres integrado solamente con jugadores mexicanos, obtiene los títulos de 1965 y 1966. Ya antes había ganando los cetros de 1955 y 1960.

También por esta época, surgió una gran organización en Guadalajara, los Charros de Jalisco[41] que además de ganar 2 títulos logró desarrollar peloteros para Grandes Ligas, tanto mexicanos como extranjeros. En 1972 surgen los Cafeteros de Córdoba[42] y lograron de forma inédita hasta ese momento y nunca más ha ocurrido, un campeonato por un equipo de expansión.

En 1979, bajo la guía de Anuar Canavatti, la liga mexicana alcanzó su esplendor con 20 equipos a pesar de las complicaciones económicas de la época en México. Notables jugadores importados jugaron en esos años como: AI Pinkston[43], Alonso Perry[44], Teolindo Acosta[45], Pat Bourque[46], Mike Cuellar[47] y Rico Carty[48]. En la actualidad, México tiene 15 ligas a lo largo del país siendo la de verano con 16 equipos[49] y la invernal, en el Pacífico, con 8 equipos[50] las principales.

Equipos de Grandes Ligas vinieron a jugar a México. EI primero fue los Medias Blancas de Chicago en 1906 después de haber ganado el campeonato de la Liga Americana y luego la Serie Mundial. En 1937 los Atléticos de Filadelfia con el legendario Connie Mack[51] como propietario y manager, decidieron entrenar en México y sus alrededores, antes de la temporada de ese año, jugaron varias veces en la capital del país y en el puerto de Veracruz.

Naturalmente cuando los equipos mexicanos ganaban, la prensa echaba las campanas al vuelo. Fue hasta 1958 cuando volvió un equipo de Grandes Ligas a México, los Piratas de Pittsburgh[52] en el cual por cierto, ya brillaba el gran astro puertorriqueño Roberto Clemente[53]. Desde ese año era común ver cada primavera a uno o dos clubes de Grandes Ligas en juegos de exhibición, incluyendo a los Dodgers de Los Ángeles en 1964 monarcas universales en ese momento y los Yankees de Nueva York en 1958.

2.3 El béisbol y los Juegos Olímpicos.

Últimamente ha crecido la popularidad del béisbol en Europa y en Australia, país que fue la revelación de los Juegos Olímpicos del 2004 donde obtuvo la medalla de plata. En 2007, se fundó la liga de béisbol de Israel con seis equipos y al mismo tiempo, las competencias internacionales se han incrementado.

Una de las razones es la creación del Clásico Mundial de Béisbol que tuvo su primera edición en varios estadios de Japón, Puerto Rico y Estados Unidos en el 2006, ganada por Japón. Este evento y la Serie del Caribe del Béisbol son las únicas competencias internacionales debido a que en la edición 2008 de los Juegos Olímpicos, se vio por última vez el béisbol dado que este deporte ha sido retirado de la lista de deportes olímpicos.

En el año 2005, durante la reunión 117 del Comité Olímpico Internacional (COl) en Singapur, se votó para eliminar al béisbol a partir de los juegos del 2012, a celebrarse en Londres, Inglaterra. Las razones por las cuales el COl tomó esta decisión son, principalmente, la negativa de la MLB para permitir que sus jugadores participen en los Juegos Olímpicos contrario al basquetbol, fútbol soccer, entre otras, que sí han aceptado. La realidad es que los big leaguers no tienen tiempo disponible para participar, además de que la justa olímpica se interpone con el calendario de la temporada regular.

También es un motivo de la expulsión, la blanda política del béisbol en el control antidopaje. El COI tiene los más estrictos códigos de dopaje y el béisbol nunca ha sido muy afable de éstos. Por eso la importancia del Reporte Mitchell. Con él se dio el primer paso para alcanzar un común denominador con otros deportes y poder exponer, sin ningún riesgo, de que sus jugadores den positivo en alguna prueba anti dopaje.

Aun así, el béisbol sigue gozando de gran popularidad, prueba de ello es que su órgano rector, la Federación Internacional de Béisbol fundada en 1938, tiene 112 países miembros. Volviendo al impacto del béisbol en el mundo, otra competencia de gran tradición se celebra desde 1949, es la Serie del Caribe con equipos campeones de las ligas invernales de Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana y México. En Europa, en 1953 se fundó la Confederación Europea de Béisbol la cual realiza una serie de torneos en ese continente.

En marzo de 2009 se llevará a cabo la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol, evento que busca consolidarse como la máxima competencia del béisbol gracias a la inclusión de jugadores de la MLB, tratando de compensar un poco la ausencia de éstos de los Juegos Olímpicos.


[1] Los Expos de Montreal fundado en 1969, fue un equipo basado en Montreal, provincia de Quebec, Canadá. Formaron parte de la división este de la Liga Nacional entre 1969 y 2004. El equipo jugó su último partido el 29 de septiembre de 2004 en Montreal. Desde la temporada 2005 el equipo juega en la ciudad de Washington.

[2] Los Azulejos de Toronto es un equipo basado en Toronto, Ontario, Canadá. Pertenecen a la División Este de la Liga Americana. Se destacan por ser el único equipo de fuera de los Estados Unidos en haber ganado una Serie Mundial (1992 y 1993).

[3] “La historia” en http://www.baseballdecuba.com. Julio 2008.

[4] “El béisbol en el mundo” en http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%A9isbol. Julio 2008

[5] “1925: Nace la Liga Mexicana” en http://www.salondelafama.com.mx/salondelafama/béisbol/béisbol_mexico.asp#mexicana. Abril 2008.

[6] En su natal Hermosillo, Sonora, fue un estupendo receptor de 1910 a 1930, pero el hecho de haberse lastimado un brazo lo hizo abandonar esa posición y dedicarse de lleno a manejar al equipo Nogales Internacional, de Arizona, al cual condujo con atingencia durante tres épocas Nació el 29 de junio de 1888 en Babiacora, Sonora. Falleció  el 1 de mayo de 1960. Electo al Salón de la Fama en 1993.

[7] Lanzador derecho conceptuado como uno de los jugadores más completos que ha producido el béisbol de Iberoamérica. Después de haber destacado en las Ligas Negras de Estados Unidos, en 1937 lo trajo el Águila de Veracruz a la Liga Mexicana, en la que tuvo impresionante trayectoria. Nació en Cuba el 25 de mayo de 1905 y murió el 21 de mayo de 1971. Electo al Salón de la Fama en 1964.

[8] Uno de los primeros peloteros estrellas que vinieron del extranjero a la Liga Mexicana. Zurdo para tirar y batear, su extraordinaria habilidad para jugar y sus dotes de caballero fuera de los diamantes hicieron que el cubano pronto se ganara la admiración y el cariño de los aficionados. Nació el 12 de diciembre de 1912 y falleció el 25 de Abril de 1957. Originario de Cuba. Electo al Salón de la Fama en 1964.

[9] En 1932 tenía ya categoría de pitcher estelar. En días seguidos y lanzando juegos completos, dio al Aztecas de Homóbono Márquez triunfos por 2-1 y 1-0 sobre el Chattanooga, de Estados Unidos, una de sus muchas hazañas en su formidable y apasionante carrera sobre los diamantes. Marzo de 1902. Nació el 14 de marzo de 1902 y falleció el 15 de Noviembre de 1994. Originario de Cuba, fue electo al Salón de la Fama en1979.

[10] Llegó de Cuba, su país natal, a México el 1 de mayo de 1931 como parte del famoso equipo Almendares. Se quedó a jugar aquí durante más de 20 años. A lo largo de su actuación en diamantes nacionales, se hizo de un sitio de privilegio entre los aficionados por su destreza en el terreno de juego y por sus dotes de caballero. Nació en Cuba el 16 de Mayo de 1909 y falleció el 6 de noviembre de 1972. Electo al Salón de la Fama en 1973.

[11] James Emory Foxx (Sudlersville, Maryland, 22 de octubre de 1907 – Miami, Florida, 21 de julio de 1967) fue reconocido por ser uno de los bateadores de mayor poder de la historia de las Grandes Ligas. Jugó la mayor parte de su carrera profesional para los Atléticos de Filadelfia con los que consiguió dos series mundiales; hasta 2007 se coloca como el decimocuarto en la lista de más cuadrangulares (534) y séptimo en carreras impulsadas (1922) de todos los tiempos.

[12] Hombre dinámico, de vastos recursos económicos y ferviente aficionado al béisbol, intervino de manera decisiva para que el circuito se jugara en un plano totalmente profesional, a partir de 1940, cuando hizo su aparición en la liga. Nació el 23 de Abril de 1907 en Veracruz, Veracruz. Falleció el 7 de Marzo de 1955. Electo al Salón de la Fama en 1971.

[13] “Liga Mexicana de béisbol” en http://es.wikipedia.org/wiki/Liga_Mexicana_de_B%C3%A9isbol. Julio 2008

[14] Leroy Robert “Satchel” Paige (Mobile, Alabama, 7 de julio de 1906- Kansas City, Missouri, 8 de junio de 1982) fue un beisbolista nombrado como el mejor pitcher de la historia de las Ligas Negras. Jugó también en la MLB. La longevidad de Paige dentro del béisbol fue notoria pues su carrera se alargó por cinco décadas.

[15] Raymond Emmitt Dandridge (Agosto 31, 1913 – febrero 12, 1994) tercera base en varios equipos de las Ligas Negras. Considerado de los mejores en la historia

[16] Roy Campanella (Noviembre 19, 1921 – junio 26, 1993), apodado “Campy”, receptor en las Ligas Negras y las MLB, desgraciadamente su carrera se vio interrumpida al quedar paralitico en un accidente automovilístico.

[17] Monford Merrill “Monte” Irvin (Febrero 25, 1919 en Haleburg, Alabama) es un jardinero izquierdo que jugó en las Ligas Negras y la MLB para las Águilas de Newark (1938-42, 46-48), Gigantes de Nueva York (1949-55) y Cachorros de Chicago (1956).

[18] Hubert Max Lanier (Agosto 18, 1915 – Enero 30, 2007) fue un lanzador zurdo en la MLB. Jugó la mayor parte de su carrera con los Cardenales de San Luis. Fue líder de carreras limpias en la Liga Nacional en 1943, y fue el ganador del último partido de la Serie Mundial de 1944.

[19] Los Cardenales de San Luis (Cardenales de San Luis) son un equipo basado en San Luis, Missouri. Forman parte de la división central de la Liga Nacional

[20] Louis Frank Klein (Octubre 22, 1918 – junio 20, 1976) fue un para corto de los  Cardenales de San Luis, los Indios de Cleveland, y los Atléticos de Filadelfia, pero es mejor conocido por haber dado el brinco a la Liga Mexicana y ser suspendido por 5 años derivado de esa decisión de jugar en México.

[21] Arnold Malcolm (Mickey) Owen (abril 4, 1916 – julio 13, 2005) fue un receptor de los Cardenales de San Luis (1937-1940), los Dodgers de Brooklyn (1941-45), los Cachorros de Chicago (1949-51) y los Medias Rojas de Boston (1954).

[22] Luis Olmo (agosto 11, 1919), jardinero que jugó en la MLB con los Dodgers de Brooklyn (1943-45, 1949) y los Bravos de Boston (1950-51).

[23] Raymond Hall Hayworth (Enero 29, 1904 – septiembre 25, 2002) fue un receptor de la MLB. De 1926 a 1945, jugó para los Tigres de Detroit, Dodgers de Brooklyn, Gigantes de Nueva York y Cafés de San Luis.

[24] Salvatore Anthony Maglie (Abril 26, 1917 – diciembre 28, 1992) jugó para los Gigantes de Nueva York, Indios de Cleveland, Dodgers de Brooklyn, Yankees de Nueva York y Cardenales de San Luis de 1945 a 1958.

[25] Philip Francis Rizzuto (septiembre 25, 1917 –  agosto 13, 2007), apodado el  “Scooter”, fue un parador en corto que jugó toda su carrera de 1941 a 1956 con los Yankees de Nueva York.

[26] Theodore Samuel Williams (30 de agosto de 1918 – 5 de julio de 2002), mejor conocido como Ted Williams, apodado The Kid (el niño), the Splendid Splinter, Teddy Ballgame y The Thumper, fue un jardinero izquierdo que jugó 19 temporadas en su carrera, interrumpida dos veces por servicio militar como piloto en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Jugó toda su carrera con los Medias Rojas de Boston.

[27] Comisionado del béisbol de 1945 a 1951.

[28] Fuente: http://www.salondelafama.com.mx/salondelafama/salon/default_salon.asp. Octubre 2008

[29] En los 17 años que estuvo conectado con el béisbol profesional mexicano, se caracterizó por ser un directivo realista que sostuvo y puso en práctica la tesis de que ese deporte debía incluirse en el renglón de los negocios y, por lo tanto, que era esencial hacer grandes erogaciones económicas a fin de ofrecer un buen espectáculo en beneficio de los aficionados. Nació el 13 de agosto de 1911 y falleció el 11 de mayo de 1965 en Parral, Chihuahua. Electo al Salón de la Fama en 1973

[30] Alejo Peralta Díaz, un pionero de la industria en México, confidente de muchos presidentes y uno de los hombres más ricos en México. Fue uno de los principales impulsores del béisbol en el país y dueño de los Tigres Capitalinos. Murió en la Ciudad de México en 1997 a la edad de 80 años.

[31] Héctor Espino González (6 de junio de 1939 – 7 de septiembre de 1997). Jugador mexicano de béisbol nativo del estado de Chihuahua. Es miembro del Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México desde 1985 debido a la gran cantidad de marcas establecidas en sus 24 temporadas en la liga de verano y en la de invierno. Fue campeón bateador en 1964, 1966, 1967, 1968 y 1973 en verano; se coronó en cuatro temporadas como el mejor homeronero; remolcó 1,573 carreras; con 2,752 imparables, 453 de ellos cuadrangulares; acumulando un porcentaje de por vida de .335. En 1962 fue el Novato del Año de la Liga Mexicana de Béisbol jugando para los Sultanes de Monterrey al batear .358 con 23 homeruns y 105 impulsadas, líder junto con Alonso Perry.

[32] Aurelio Rodríguez Ituarte, Jr. (28 de diciembre de 1947 – 23 de septiembre de 2000), era un tercera base mexicano en las Grandes Ligas que jugó para los Angelinos de California (1969-70), los Senadores de Washington (1970), los Tigres de Detroit (1971-79), Padres de San Diego (1980), Yankees de Nueva York (1980-81), Medias Blancas de Chicago (1982, 1983) y Orioles de Baltimore (1983). En la Liga Mexicana del Pacífico jugó con los Yaquis de Ciudad Obregón y con los Cañeros de Los Mochis. Era derecho para batear y lanzar

[33] Jorge Orta Núñez (noviembre 26, 1950 en Mazatlán, Sinaloa, México) fue un segunda base. Debutó con los Medias Blancas de Chicago el 15 de abril de, 1972. En 16 años de carrera jugó para los Indios de Cleveland, Dodgers de Los Ángeles, Azulejos de Toronto y Reales de Kansas City. Jugó su último juego el 10 de junio de 1987.

[34] Francisco Javier (Jiménez) Barrios (10 de junio de – 9 de abril de 1982) fue un lanzador que jugó para los Medias Blancas de Chicago (1974, 1976–1981).

[35] Fuente: MENENDEZ TORRE, Jorge. En un día como hoy en el béisbol mexicano, Mérida, Yucatán, México, octubre, 2008, ©.

[36] Sistema de eliminación para determinar al campeón de la temporada.

[37] Lavern Jack Pierce (nació el 2 junio de 1948 en Laurel, Mississippi. Hasta 1998, era el noveno lugar de todos los tiempos en conectar homeruns en las ligas menores con 395. Gran inicialista y homerunero. Ligamayorista con Bravos de Atlanta y Tigres de Detroit de 1973 a 1975. Debuta en 1970 en la Liga Rookie jugando en Ligas Menores en diferentes sucursales de organizaciones de Grandes Ligas desde 1971, en Clase “A” en la sucursal de los Yankees de Nueva York, hasta 1979, en Triple “A” con el Spokane de los Marineros de Seattle. Juega en la Mexicana de verano doce temporadas para Jalisco, Puebla, Saltillo, Coatzacoalcos, Aguascalientes, Campeche, León, Águila y Tigres. Participa en 1241 juegos, batea 294 homeruns y .300 de porcentaje de bateo. Se distingue al obtener el liderato de homeruns con 36 y de carreras producidas con 118, en 1976. En 1986 conectó 54 cuadrangulares para ser líder de todos los tiempos en una temporada. Electo al Salón de la Fama en 2001.

[38] Admirable deportista veracruzano que por su gran consistencia se convirtió en el hombre leyenda del pitcheo en el béisbol mexicano. Hizo su debut en la pelota profesional a los 20 años de edad, en la temporada de 1959 con el equipo Poza Rica del circuito de verano; ese mismo año también alineó con el Águila de Veracruz y allí continuó hasta 1963, en que fue contratado en la capital del país por el equipo Diablos Rojos. Arano jugó en la Liga Mexicana además de los equipos mencionados, con Saltillo, Córdoba, Reynosa, Coatzacoalcos y Tabasco, en 32 temporadas ganó 334 juegos y perdió 264. Nació el 31 de agosto de 1939. Nació en Cosamaloapan, Veracruz. Fue electo al Salón de la Fama en 1993

[39] Figura de leyenda en el béisbol de México, llenó toda una época con los Azules del Veracruz, de 1940 a 1951, lapso en el cual estableció el récord de 179 victorias, por un pitcher jugando en el mismo club. Fue el máximo ganador en la historia de la Liga Mexicana, con 211 juegos. Nació  el 11 de mayo de 1909 y falleció el 11 de mayo de 1985, originario de Cuba, fue electo al Salón de la Fama en 1964

[40] Extraordinario beisbolista veracruzano que en su posición de lanzador zurdo es el mayor ganador de juegos en la Liga Mexicana, además estupendo toletero, por lo cual, los managers lo utilizaban también como inicialista y bateador designado. Jugó durante 25 temporadas en el circuito de verano con los equipos Diablos Rojos del México, Tabasco, Nuevo Laredo, Águila de Veracruz, Córdoba, Yucatán y Puebla. Nació  el 12 de enero de 1944 en Medellín del Paso, Veracruz, fue electo al Salón de la Fama en 1993.

[41] Equipo de la Liga Mexicana que desapareció a finales de la década de los años 90.

[42] Equipo que desapareció de la Liga Mexicana.

[43] Alfred Charles Pinkston (22 de octubre de 1917 – 18 de marzo de 1981) Jugó para en calidad de amateur para las Estrellas de San Luis en 1936 como primera base y no fue sino hasta 1948 cuando tenía 30 años que debutó en las Ligas Negras. Pinkston se fue a jugar con el Águila de Veracruz en 1961 y ganó el campeonato de bateo con un porcentaje de .374. Ganó 4 en fila siendo el último a la edad de 44 años en 1962.

[44] Alonzo Perry (nació el 14 de abril de 1923 – murió el 13 de octubre de 1982) fue una de las más grandes estrellas de la Liga Mexicana y la Liga Dominicana.

[45] Teo Acosta (nació el 23 de julio de, 1937 en Maracaibo, Zulia, Venezuela) bateó .328 en 19 temporadas como profesional, ganó 5 títulos de bateo, 4 títulos de robos de bases, y fue líder de la liga 5 veces en carreras anotadas y triples. Acosta robó 389 bases, pero nunca jugó en las Grandes Ligas.

En 1970, llega a los Leones de Yucatán y batea para .337 y fue líder de triples con 11. Acosta estableció m arcas de todos los tiempos en porcentaje en bases. También jugó para los Pericos de Puebla.

[46] Pat Bourque (nació el 23 de marzo de 1947 en Worcester, Massachusetts) era una promesa de los Cachorros de Chicago pero nunca confirmó su calidad. Fue cambiado a los Atléticos de Oakland en 1973.Terminó su carrera con los Mellizos de Minnesota. Jugó en la Liga Mexicana con los Diablos Rojos del México en la década de los 70 y parte de los 80.

[47] Miguel Ángel Cuellar Santana (nació el 8 de mayo de 1937 en Santa Clara, Cuba), mejor conocido como Mike Cuellar. Era un lanzador zurdo que jugó la mayor parte de su carrera con los Orioles de Baltimore. Ganó el trofeo Cy Young en 1969 y ganó 20 juegos o más por temporada entre 1969 y 1974. Jugó 5 años en la Liga Mexicana en los inicios de su carrera.

[48] Ricardo Adolfo Jacobo Carty (nació el 1 de septiembre de 1939 en San Pedro de Macoris, República Dominicana) jugó por 15 años en las Grandes Ligas para los Bravos de Milwaukee, Bravos de Atlanta  y Cachorros de Chicago, en la Liga Nacional y, Atléticos de Oakland, Azulejos de Toronto y Rangers de Texas de la Liga Americana en la posición de receptor, primera base, tercera base y el jardín.

[49] Norte: Acereros de Monclova, Dorados de Chihuahua, Pericos de Puebla, Potros de Tijuana, Saraperos de Saltillo, Sultanes de Monterrey, Tecolotes de Nuevo Laredo, Vaqueros Laguna. Sur: Diablos Rojos del México, Guerreros de Oaxaca, Leones de Yucatán, Olmecas de Tabasco, Petroleros de Minatitlán, Piratas de Campeche, Rojos del Águila de Veracruz, Tigres de Quintana Roo,

[50] Águilas de Mexicali, Algodoneros de Guasave, Cañeros de Los Mochis, Mayos de Navojoa, Naranjeros de Hermosillo, Tomateros de Culiacán, Venados de Mazatlán, Yaquis de Ciudad Obregón.

[51] Cornelius Alexander Mack (nació el 22 de diciembre de 1862– murió el 8 de febrero de 1956), nació bajo el nombre de Cornelius Alexander McGillicuddy, fue un jugador, manager y dueño de equipo.

[52] Los Piratas de Pittsburgh son un equipo con sede en Pittsburgh, Pensilvania. Forman parte de la división central de la Liga Nacional. Es uno de los equipos más antiguos del béisbol profesional de los Estados Unidos. Han ganado cinco veces la Serie Mundial (1979, 1971, 1960, 1925, 1909) y nueve veces el banderín de la Liga Nacional (1979, 1971, 1960, 1927, 1925, 1909, 1903, 1902, 1901). A partir de 1993, han tenido 15 temporadas perdedoras, la racha más larga de la MLB.

[53] Roberto Clemente Walker (Carolina, 18 de agosto de 1934San Juan, 31 de diciembre de 1972) fue un beisbolista puertorriqueño. Ganó dos Series mundiales con el equipo para el que jugó su vida profesional: los Piratas de Pittsburgh. Ha sido considerado uno de los mejores jardineros derechos de la historia, opinión que se consolida con los doce “guantes de oro” que se hizo acreedor en su carrera. También fue un notable bateador que obtuvo cuatro títulos individuales y que llegó además a la cifra de 3 mil hits . Clemente fue quizá el jugador más dominante de la década de los años 1960 en la gran carpa, a pesar de ser elegido solamente una vez como Jugador más valioso de la Liga Nacional en el año de 1966.

11
ene
09

Ensayo sobre la historia del béisbol y su impacto en México, conclusión


Conclusión

He llegado a la conclusión, más bien a varias, que me hacen ver que los principales factores por los que el béisbol y los mexicanos le han perdido fe a este deporte, principalmente en el Distrito Federal, es por:

  1. Falta de difusión.
  2. Forma de trabajo de los equipos de béisbol en México.
  3. La cultura.
  4. La comercialización del deporte.

A simple vista, las diferencias entre las Grandes Ligas en los Estados Unidos y la Liga Mexicana en México son alucinantes. Pero una mirada más cercana hacia el béisbol en ambos lados de la frontera revela más que unas cuantas similitudes. El béisbol es adorado por muchos, pero también es un negocio en ambos países. A pesar de la ubicación, tanto los jugadores de béisbol como los dueños de los equipos sienten que cada uno sabe más que el otro, y que sólo ellos saben lo que es mejor para el juego.

“Creo que no hay mucha oportunidad para peloteros que vienen de México,” dijo en una entrevista publicada en MLB.com en julio de 2006, Fernando Valenzuela, indiscutiblemente el jugador más exitoso importado desde México. “Hay mucho talento allá (México). Eso es lo único que falta — la oportunidad y la posibilidad de comprobar si pueden jugar en Grandes Ligas o no. En este momento, la oportunidad no está allí.” Parte de la razón de Valenzuela es porque no hay tampoco jugadores mexicanos en el sistema de los 16 equipos de la Liga Mexicana de Verano.

A diferencia de Venezuela, la República Dominicana, Colombia, Nicaragua, Panamá y otros países latinoamericanos, excluyendo Puerto Rico, los jugadores de México no pueden ser contratados como agentes libres y luego colocados en academias financiadas por equipos de las Grandes Ligas. Los peloteros de Puerto Rico son susceptibles de ser contratados el primer año como los jugadores estadounidenses a través del draft. En el sistema de la Liga Mexicana de Verano, parecido al de la Liga de Béisbol de Japón, todos los jugadores son primeramente afiliados a una franquicia de la Liga Mexicana. Si un equipo de las Grandes Ligas está interesado en un pelotero, debe negociar primero con el dueño del equipo de México para obtener sus derechos temporales o permanentes del beisbolista.

El precio a pagar por un pelotero de la Liga Mexicana puede ser altísimo comparado a los de la República Dominicana o Venezuela. Existen ciertos acuerdos entre equipos de Grandes Ligas y los equipos de la Liga Mexicana de Verano, pero hay innumerables casos que demuestran cuán desesperadamente los dueños mexicanos quieren ganar el título o campeonato respectivo de la liga y no están dispuestos a renunciar a sus mejores jugadores fácilmente, ni baratamente – lo que puede ser desalentador para equipos de las Grandes Ligas.

Los dueños de los equipos mexicanos de la liga de verano, como los dueños en Estados Unidos, saben lo difícil que es hacer una ganancia y no están dispuestos a regalar su inversión así no más, sin algún tipo de recompensa. “Si un equipo de las Grandes Ligas está interesado en un jugador de la Liga Mexicana, no lo venderán,” dijo Valenzuela, inexplicablemente porque fue comprado por los Dodgers de Los Ángeles a un equipo mexicano. “Piden mucho dinero” es otra razón que expone Valenzuela. El precio estimado va  desde 15 mil ó 300 mil dólares, pero podría ser más. Los jugadores, sin embargo, reciben el 15 o el 20 por ciento del precio pagado a los dueños para sus servicios. Ahí es donde todo se complica.

Los empresarios estadounidenses, en colusión con los agentes de jugadores,  quieren jugadores mexicanos baratos, por lo menos inicialmente, con la esperanza que se convertirán en peloteros espectaculares – como en la República Dominicana y Venezuela – pero ofrecen la oportunidad para hacer millones en el futuro como recompensa. Ellos en general no apoyan esa noción y están contentos con su propia liga en su propio país y arreglando sus propios problemas.

Hay también un sentimiento silencioso entre la elite de México que no necesitan que los Estados Unidos los rescaten ni a ellos ni al béisbol mexicano. Curiosamente, la Liga Mexicana del Verano es un miembro de la Asociación Nacional de Ligas Profesionales – se considera Triple-A, aunque la mayoría la considera solamente al nivel de Doble-A – y es la única Liga Mexicana que puede vender jugadores a equipos de las Grandes Ligas.

La Liga Mexicana del Invierno, un grupo de ocho equipos a través de la costa pacífica del país, no puede vender jugadores a Grandes Ligas a pesar de una afiliación con la oficina del Comisario de Béisbol de las Grandes Ligas, la Confederación Caribe, y el hecho de que jugadores de Grandes Ligas participan en la liga de invierno. Con esto no queda duda, las dos ligas Mexicanas son rivales. A pesar de todas estas complicaciones, recientemente la mentalidad de compra venta de jugadores mexicanos en Grandes Ligas ha empezado a cambiar.

Cada año se empiezan a ver nuevos ejemplos de que los dueños ya no son tan renuentes para dejar ir a un prospecto mexicano. En una entrevista publicada en el sitio MLB.com, el receptor de los Diablos Rojos del México de la Liga Mexicana, Miguel Ojeda, declaró: “pienso que es preferible empezar en México y venir a jugar aquí. Las cosas están mejorando pero todos soñamos con jugar en las Grandes Ligas”. Parte de la solución es la Academia del Carmen cerca de Monterrey, Nuevo León, la cual está diseñada para desarrollar principalmente a jugadores para la Liga Mexicana.

Al mismo tiempo, tienen muy buena relación con buscadores de Grandes Ligas. Ángel Macías, director de la academia, reconoce la necesidad de llevar más jugadores mexicanos en Grandes Ligas y está desarrollando un equipo de buscadores de talento para que recorran el país buscando prospectos. La misión de Macías es de mejorar el béisbol en ambos lados de la frontera. No será fácil y si alguien sabe esa realidad, es el locutor de los Padres Juan Ávila. Nativo de Mazatlán, México.

Ávila comenzó su carrera con la emisora como el animador de jugada por jugada para los Venados de Mazatlán en la Liga Mexicana de Invierno en el 1992. Ávila, que está en su decima temporada con los Padres de San Diego, ha transmitido la Serie del Caribe periódicamente desde el 1993 y en una entrevista publicada en el periódico “San Diego Union” en 1999 declaró:

“Necesitamos romper esa barrera y cambiar el sistema. Entiendo el punto de vista de los equipos de la Liga Mexicana, pero necesitamos encontrar una manera de poner a más jugadores mexicanos en las Grandes Ligas porque veo a estos tipos y ellos sueñan con jugar aquí. Hay 20 mexicanos aquí y 90 en las Ligas Menores”. 

Un ejemplo de la nueva forma de trabajo entre equipos de México y Estados Unidos es el caso de Francisco Campos, lanzador de los Piratas de Campeche quien fue el Jugador más Valioso en la Serie del Caribe en el 2005 lo cual produjo la firma en 2006 de un contrato con los Piratas de Pittsburgh. La particularidad de ese contrato fue que le permitía jugar para su equipo de la Liga Mexicana de verano antes de presentarse en Pittsburgh y aunque la directiva negó este tipo de acuerdo, sirvió de precedente.

Con o sin ningún trato, Campos sirvió como ejemplo de lo que puede suceder a estrellas en el sistema de la Liga Mexicana. Por ejemplo, un jugador con el estilo de Campos que no juega en Estados Unidos pero está contratado por un equipo de Grandes Ligas puede verse favorecido financieramente hablando gracias al sistema de la Liga Mexicana. Un pelotero como Campos recibiría un salario estimado de 15 mil a 20 mil dólares al mes para jugar en México. Si estuviera en las ligas menores de Estados Unidos, le pagarían muchos menos miles de dólares al mes.

¿Una garantía de 20 mil en vez de 3 mil dólares al mes y largos viajes en autobús en las ligas menores? Algunos tomarían el dinero si tuvieran la opción de elegir. La realidad es que las estrellas mexicanas no tienen voz porque los dueños mexicanos determinan si los jugadores permanecen en el país o si serán mandados a Estados Unidos.

“Es un país (México) grande con mucho talento,” dice Fernando Valenzuela. “Los beisbolistas quieren venir aquí (Estados Unidos) pero también quieren tener la seguridad de contar con trabajo a lo largo del año. Tomas un riesgo viniendo, piensas en eso y en el contrato que tienes con el equipo de la Liga Mexicana”.

Verdaderamente hay mucho que pensar. La única certeza es el número de jugadores de México en Grandes Ligas comparado a los demás países de habla hispana es de llamar la atención, por lo pocos que son. “Los equipos mexicanos deben dar oportunidades” dijo Valenzuela. “Los peloteros quieren jugar aquí. Debe haber más pero los necesitan allá y por eso no los liberan. Esa es la razón porqué no hay suficiente mexicanos en Grandes Ligas.” Esa es, por lo menos, una de las razones.

 Las otras son bastante familiares. Mientras Campos ha sido muy discreto por la manera como funcionó su contrato en Grandes Ligas (jugó tres temporadas sin mayores consecuencias), otros jugadores lo ven como una muestra más de la falta de oportunidades para jugar en Grandes Ligas. Tomando como referencia la temporada 2008, sólo 19 de mil 200 jugadores en los planteles de los equipos de Grandes Ligas, eran mexicanos mientras que de Puerto Rico, Venezuela y la República Dominicana tenían 32, 72 y 115 respectivamente.

Sin embargo Campos, quien dominó a todo aquel que se le enfrentó en la Liga Mexicana este año (2.88 de porcentaje de carreras limpias y un 1.17 de porcentaje de WHIP [porcentaje de bases por bolas y hits permitidos por entrada]), aun así, estas cifras no le sirvieron para abrirle nuevamente las puertas en Grandes Ligas. Hay que reconocer que las comparaciones entre el béisbol de México y otros países latinoamericanos podría no ser la apropiada.

Una razón es que los expertos consideran que las estadísticas y logros de un jugador en un equipo que no sea de Grandes Ligas, no quieren decir que lo mismo sucederá en el máximo circuito y se traducirá en un jugoso contrato. Además, la relación entre la Liga Mexicana y las Grandes Ligas, la ambivalencia entre ambas, hace que casos como el de Campos se den a menudo. Desafortunadamente en México, a diferencia de nuestros vecinos del sur, el béisbol eternamente será eclipsado por el fútbol soccer.

En un estudio reciente publicado por la Universidad de Texas sobre el béisbol en Latinoamérica, se establecen las diferencias culturales y deportivas entre México y los países del Caribe. De principio, mientras el béisbol es el deporte más popular en el Caribe, para los mexicanos su preferencia, en orden, es como sigue: primero el fútbol, segundo el fútbol y, tercero, el fútbol. México es un enorme país donde el béisbol se practica en áreas muy específicas. Esa puede ser una de las razones por la cual los equipos de Grandes Ligas prefieren ir a Venezuela, Puerto Rico o República Dominicana.

¿La razón?

En lo personal, después de que lo que he indagado, estimo que la detección de jugadores en esos países es más efectiva. En México el béisbol se juega en áreas muy especificas (principalmente el norte y sur del país) y no se ha sabido crear mecanismos que atraigan a equipos Grandes Ligas a la búsqueda de prospectos. Aun así, esto no debe ser un impedimento para que más mexicanos lleguen a Grandes Ligas. Francisco Campos es un gran jugador, mejor que muchos de otras nacionalidades, sin embargo no lo contrataron en Estados Unidos.

El mismo Francisco Campos lo sabe. En una entrevista para el sitio de internet de la Liga Mexicana el 27 de abril de 2007 (lmb.com.mx) dijo que sus números no podrían ser mejores. Tiene razón, en la Liga Mexicana ganó la triple corona de pitcheo (líder de juegos  ganados, mejor porcentaje de carreras limpias y líder de ponches). “¿Qué me falta?” se pregunta Campos “la única respuesta que tengo es que me falta un equipo que me contrate en Grandes Ligas”.

Alan Schwarts, escritor de la revista Baseball America, columnista del periódico The New York Times y autor del libro “The Numbers Game: Baseball’s Lifetime Fascination with Statistics” (El juego de números: la eterna fascinación del béisbol con las estadísticas) está en contra de lo que dice Campos en relación a que sus números en la Liga Mexicana son un mérito suficiente para jugar en Grandes Ligas.

“Mientras más equipos se basan en las estadísticas para contratar y evaluar jugadores, siempre estos equipos le darán su debida proporción tomando en cuenta la liga de béisbol donde el jugador en cuestión los haya logrado y, siempre, visitarán al jugador en su medio ambiente antes de contratarlo, sin importar cuán impresionantes sean sus números” dice Schwartz en su libro.

Continúa diciendo en relación a Campos “si los equipos estuvieran convencidos de que puede hacer el trabajo en Grandes Ligas, tendría un contrato. Lo que ha pasado es que alguien ha tomado una determinación: primero, que las estadísticas de la Liga Mexicana no tienen nada que ver con las de Grandes Ligas y, segundo, lo han estado observando los buscadores de talento y sienten que no tiene la calidad suficiente para jugar en las Grandes Ligas”.

¿Qué nos dice lo anterior? En pocas palabras, que los números no cuentan y que se necesita mucho más que una buena temporada para llegar a Grandes Ligas. Como se ha dicho a lo largo de esta tesis, a México no es un “país beisbolero” en comparación como Venezuela, Puerto Rico o la República Dominicana, a pesar que tiene algo que éstos últimos no tienen, béisbol todo el año. Cuando nació la Liga Mexicana hace más de 80 años, se le concibió como una competencia para las Grandes Ligas.

Empezó en los años veintes y treintas, firmaron a grandes jugadores negros –los cuales no podían jugar en Estados Unidos por la segregación racial – como Josh Gibson y Satchel Paige. Posteriormente, en la década de los cuarentas, firmó otros jugadores más destacados y no necesariamente negros. Hoy la Liga Mexicana es reconocida por la Asociación Nacional de Ligas Profesionales de Béisbol como una liga de nivel Triple A. Por eso su función primaria es producir jugadores para equipos de Grandes Ligas.

 Desafortunadamente, varios jugadores se siguen quejando de las restricciones que tienen cuando firman un contrato con un equipo de la Liga Mexicana lo que los previene de avanzar a Grandes Ligas hoy día, si no son buenos. Cuando Francisco Campos asistió a los entrenamientos de primavera con los Mets de Nueva York en el 2006, fue en forma de préstamo de parte de los Piratas de Campeche, dueños de su contrato en México. En caso de que los Mets hubieran decidido quedarse con él, hubieran tenido que comprar su carta a Campeche.

Cuando terminaron los entrenamientos con los Mets, no le ofrecieron un sitio en el equipo y lo regresaron a Campeche. Campos dijo que los Mets estaban dispuestos a contratarlo para jugar en Triple A con la posibilidad de ganarse un lugar en el equipo grande en el transcurso de la temporada, pero debido a que los Piratas de Campeche eran los campeones defensores ese año 2005, no permitieron que Campos jugara en Triple A. Argumentaron que si no era en Grandes Ligas, mejor lo hiciera en Campeche.

Simplemente, los equipos en México no quieren dar a sus jugadores porque aspiran a ganar, otras veces mejor piden más dinero. Por su parte los directivos estadounidenses argumentan que, aunque los precios de los jugadores mexicanos no son prohibitivos, en la gran mayoría de los casos es motivo suficiente para matar un convenio de trabajo. La pregunta es entonces, ¿cuánto están dispuestos a pagar por un jugador mexicano que, sin ningún problema, pueden hallar en Estados Unidos? Los jugadores en México son limitados por los “empresarios” que lo único que buscan son miles de dólares, por eso, hasta cierto punto, el tema del dinero es motivo suficiente para que los buscadores de talento mejor vayan a otros países.

Un ejemplo de buena voluntad es que a raíz de lo sucedido con Campos, los Mets firmaron un convenio de trabajo con otro equipo en México, los Olmecas de Tabasco, que permitió que varios jugadores mexicanos probaran suerte en Estados Unidos Esta puede ser una forma de trabajo que funcione para ambos países. Se debe terminar esa ideología de que los jugadores mexicanos jueguen en México en lugar de la Triple A de los Estados Unidos, sólo así cambiara la dinámica de trabajo entre ambos países. El caso de Héctor Espino en 1963 es elocuente: Anuar Canavatti lo vendió a los Cardenales de San Luis y le pidieron se reportara con su sucursal en Jacksonville, Florida.

De acuerdo a lo que relata Jorge Menéndez Torre en una entrevista publicada en el Novedades de Yucatán el 2 de abril de 1984, Héctor Espino decidió no ir a Estados Unidos cuando Canavatti le dijo que no le daría un centavo por la transferencia hasta que triunfara con los Cardenales. “Me rehusaba a ser explotado, no permitiría esa injusticia” declaró Espino. Por eso existe la necesidad de homologar el sistema de contratación del jugador mexicano con las organizaciones de Grandes Ligas al sistema empleado en países del Caribe. Se piensa que la contratación del beisbolista mexicano por equipos de Grandes Ligas, está condicionado al interés de la Liga Mexicana de Béisbol y el club dueño de su carta.

La triste realidad es que, entre otros factores, el idioma es fundamental. Si no hablan inglés es difícil que se animen a salir del país a diferencia de los caribeños que prefieren hacerlo antes de debutar en un nivel mayor, se van casi de adolescentes y aprenden el idioma en el camino, para los mexicanos se convierte en una verdadera tortura.

Entonces para aquellos que se sienten perdidos en un país donde no conocen el idioma, la comida y los usos y costumbres son otros, la Liga Mexicana se convierte en una opción muy atractiva, caso opuesto a los dominicanos o venezolanos, ellos no tienen esa opción, o se aclimatan o se “aclimueren”. Las ciencias aplicadas al deporte no están siendo utilizadas eficientemente en beneficio del nivel del beisbolista profesional mexicano.

Partiendo del nivel profesional de béisbol que se tiene actualmente en el país, el béisbol en México puede llegar a conseguir logros internacionales como campeonatos panamericanos, mundiales y Juegos Olímpicos. A lo largo de esta reseña histórica, hemos podido apreciar que el béisbol no es un deporte aislado en la pléyade de actividades deportivas alrededor del mundo. El béisbol es un representante silencioso del desarrollo histórico del continente americano.

Es un testigo fiel de como los eventos sociales, políticos, económicos y culturales de la época, han tenido una huella indeleble en este deporte. El béisbol representa el espíritu de América, es una constante competencia por sobresalir. Es un deporte en equipo que tiene como fin común la victoria pero que, sin el esfuerzo individual, no se podría alcanzar la meta. Representa una compleja competencia que en su apogeo refleja ansiedad y angustia, el juego craneano de la inspiración, pero sobre todo, un deporte 100% exacto y mental, donde nada puede estar fuera de lugar ni oculto y no hay nada a medias. El béisbol ha podido prevalecer a pesar de las guerras.

Ha sido una constante que nunca ha parado, lo han querido borrar pero el béisbol siempre encuentra la forma para reinventarse, la gente siempre voltea al béisbol para buscar la paz y la tranquilidad que ofrece.

En la película Field of Dreams[1], Terrence Mann, un escritor retirado y aficionado al béisbol, interpretado por el reconocido actor, James Earl Jones, dice probablemente una de las grandes verdades en relación al béisbol: “la gente siempre vuelve al béisbol. Definitivamente, siempre volverá.”

Hablar del béisbol no es fácil. Representa el espíritu de una sociedad que lo ha visto todo a través suyo porque se ha convertido en parte de su vida. No importa el origen del juego, no importa donde nació o de que otro deporte es derivado, lo que importa con el paso de los años es que su evolución ha sido no cambiar sus raíces. El deporte conserva sus raíces desde que nació y es lo que lo hace único y original.

La riqueza y la tradición de este deporte es, por mucho, la más grande en comparación con cualquier otro. Se juega desde el Siglo XIX y las estadísticas son el ADN que inyecta adrenalina a la pasión por el béisbol. Los números y la historia son cruciales y, por lo mismo, se les da una mayor importancia. Es un deporte de habilidades más que de características físicas, como el basquetbol o el fútbol americano.  El jugador más grande, fuerte o rápido no siempre gana en el béisbol, esto no ha cambiado nunca a pesar de la evolución normal de los atletas de hoy en día.

Lo que haya pasado en 1846, 1900, 1920, 1950 o 1990 no importa, porque lo que llegue a pasar, será bajo las mismas circunstancias gracias a que las bases del juego no cambian y si algo no pasó antes no pasará ahora, porque el juego es más grande que los jugadores. Los grandes jugadores de principios del Siglo XX como Hognus Wagner[2], Ty Cobb, Walter Johnson[3], Babe Ruth o Lou Gehrig[4] serian grandes jugadores hoy. Eso no se puede decir del basquetbol o el fútbol soccer o americano. Ya quisiera ver al gran DiEstefano jugar hoy día con el Real Madrid en una época donde tendría como rivales a jugadores con una complexión física infinitamente superior a la de sus contemporáneos hace 50 ó 60 años.

Para muestra, un jugador de fútbol americano hace 70 años pesaba en promedio  alrededor 80 kilos, ahora no podrían competir con los jugadores de hoy porque pesan más de 120 kilos. En el caso del basquetbol, al no participar tantos jugadores negros, los blancos por cuestiones genéticas, hace 50 años, no podían ofrecer el espectáculo que se ofrece ahora. Por lo anterior las estadísticas en esos deportes no son tan valoradas como en el béisbol. Esa es la razón por la cual la historia de este deporte es tan importante y tan apreciada, cosa que en México, lamentablemente y sin sorprendernos, la memoria no existe.   

Ir a un campo de pelota no tiene igual. Caminar por la tribuna recorriendo el campo en una tarde de verano en mangas de camisa y con el astro rey en todo su esplendor, nos hace liberarnos del mundo en que vivimos y encontrar que este deporte sigue igual como desde su inicio. Dicen que mientras más las cosas tratan de cambiar, éstas siguen iguales. Vitorear a los héroes del béisbol como si uno fuera un niño, nos hace volver a recordar tiempos que alguna vez fueron buenos. Las memorias del béisbol son tan espesas que se necesita un borrador para quitarlas de la mente.

En el mundo del deporte, la única constante a través de los años ha sido el béisbol. Se ha caído y vuelto a levantar, ha evolucionado con la sociedad y mantiene su esencia. El béisbol es parte de lo que somos y su historia es tan rica que ningún otro deporte la puede igualar. Finalmente, con este análisis no se pretende dañar la imagen del beisbolista mexicano, sólo mejorar el fortalecimiento que ha venido resurgiendo en los últimos años por el gran esfuerzo de sus jugadores.


[1] Field of Dreams (1989) es una película sobre un granjero que comienza a pensar, guiado por una misteriosa voz, que debe construir un campo de béisbol en su campo de trigo. Protagonizada por Kevin Costner, Amy Madigan, Gaby Hoffmann, Ray Liotta, Timothy Busfield, James Earl Jones, Burt Lancaster, y Frank Whaley.

[2] John Peter Wagner (llamado Honus) (Chartier, Pensilvania, 24 de febrero de 1874 – Carnegie, Pensilvania, 6 de diciembre de 1955) fue un beisbolista estadounidense considerado por algunos como el mejor shortstop de la historia de las Grandes Ligas. Jugador estelar en las primeras dos décadas del siglo XX, fue parte del primer grupo de peloteros en ser ingresado al Salón de la Fama del Béisbol en 1936. En los tiempos actuales Wagner ha resaltado por su imagen en una serie de tarjetas coleccionables como las de más valor entre las de su clase.

[3] Walter Perry Johnson (6 de noviembre, 1887 – 10 de diciembre, 1946), llamado “The Big Train” (“el gran tren”), fue un lanzador derecho del béisbol de las Grandes Ligas entre 1907 y 1927.

[4] Ludwig Heinrich Gehrig nació el 19 de junio de 1903 en Nueva York y fallecido el 2 de junio de 1941 en esta misma ciudad. Es Conocido principalmente por el récord de 2,130 juegos consecutivos jugados que se mantuvo por 56 años y su trágico final debido a la enfermedad degenerativa que lleva su nombre; pero aparte de estos datos la figura de Gehrig acarrea una impecable carrera como bateador de poder, ser considerado el mejor primera base de la historia, ser el jugador más votado en la elección del mejor jugador del siglo XX, el sexto mejor según la revista Sporting News y por su personalidad simple de hombre de familia que se ganó la estima de los fans de los Yankees.

11
ene
09

Ensayo sobre la historia del béisbol y su impacto en México, parte V


Capítulo 5. La época de oro: “La Fernandomanía”

Han pasado 27 años desde que Fernando Valenzuela debutó en Grandes Ligas como lanzador y al mismo tiempo iniciar una revolución del béisbol. Para creerlo sólo verlo, en la mente de los aficionados, la memoria de “El toro” sigue fresca. Prueba de ello es que donde se presenta Fernando Valenzuela, las multitudes lo siguen reconociendo. El objetivo de este capítulo es demostrar como un solo ejemplo puede ser la muestra de que es posible para los mexicanos poder llegar, consolidarse y triunfar en el béisbol de Grandes Ligas y al mismo tiempo, dejar un legado que sirva de ejemplo para otros jugadores que quieran triunfar en el mejor béisbol del mundo.

Para entender el significado de su legado primero hay que saber cómo eran las cosas en 1981. El Internet era tema de ciencia ficción, los teléfonos celulares sólo se veían en forma de zapato con Maxwell Smart, los canales de televisión ESPN y MTV eran un sueño y que cada cuarto tuviera una televisión a color, era cosa de millonarios. La televisión por cable o satélite estaba en pañales, sin embargo, cuando Fernando Valenzuela empezó a cautivar al mundo en la primavera de 1981, todos querían saber de él, incluso aquellos que no eran aficionados al béisbol. En México se empezaron a convertir en tradición las transmisiones en vivo de sus partidos.

Con apenas 20 años cumplidos, apenas hablaba español y mucho menos inglés, Fernando cumplió el deseo del empresario que llevó a los Dodgers de Brooklyn de Nueva York a Los Ángeles, California, en 1958. Walter O’Malley, dueño de los Dodgers, a menudo mencionaba que quería en su equipo a un “Sandy Koufax[1] mexicano” que ayudara a incrementar sus seguidores dentro de la comunidad latina en California, principalmente en la ciudad de Los Ángeles (la de mayor cantidad de mexicanos después del Distrito Federal).

A pesar de que no vivió para verlo debido a que murió en 1979, su sueño se cristalizó cuando la “Fernandomanía” capturó a la ciudad angelina en 1981. “Eso es cierto, a mi me lo dijo en varias ocasiones” platicó el 1 de abril de 2008 a MLB.com Jaime Jarrín, comentarista de radio para los Dodgers en español desde 1950 y miembro del Salón de la Fama del Béisbol desde 1995, en relación a las conversaciones que tuvo con O’Malley sobre este deseo. “Era parte en serio y parte en broma. Era más broma. Sabía que era difícil encontrar otro Koufax, pero un día llegó Fernando y respondió todas las dudas” agregó Jarrín.

Viendo atrás, es casi mítico analizar lo que Valenzuela hizo. Pocos beisbolistas en la historia han capturado la atención popular como lo hizo Valenzuela desde el verano de 1981 cuando la “fernandomanía”. Se convirtió en parte de nuestras vidas, cuando un joven lanzador zurdo con un lanzamiento de tirabuzón sorprendió al mundo del béisbol con cinco blanqueadas en ocho juegos al inicio de la temporada de ese año. Valenzuela se hizo popular no sólo por su forma de lanzar, sino también por su gran carisma, inusual corpulencia y un poco ortodoxo estilo de pitcheo, como también por su efectividad y durabilidad.

Fernando Valenzuela nació en Etchohuaquila, en el estado mexicano de Sonora, a unos 700 kilómetros de la frontera con Arizona en Estados Unidos. El más joven de doce hermanos, a los 16 años Fernando ganaba alrededor de 800 pesos de esa época como un lanzador en la Liga Mexicana de béisbol con los Leones de Yucatán. Es ahí cuando Corito Varona, un buscador de talento de Grandes Ligas, se percibe de su gran aptitud para el juego.

Al ver su capacidad, los Dodgers de Los Ángeles compraron el contrato de Valenzuela a los Leones de Yucatán por 120 mil dólares en 1979. El año siguiente hizo su debut en la gran carpa con el equipo californiano, lanzando en total 18 entradas sin permitir carrera en las últimas tres semanas de la temporada de 1980. En 1981, el veinteañero Valenzuela entró por la puerta grande a las arcas de las Grandes Ligas. La “Fernandomanía” nació cuando le pidieron lanzar en sustitución de la estrella Jerry Reuss[2]. El reto lo cumplió a la perfección. Valenzuela lanzó una blanqueada de dos hits a los Astros de Houston[3].

Los aficionados presentes en ese primer juego de la temporada se percataron de su calidad y de un lanzamiento de tirabuzón prolífico. A lo largo y ancho del país se propagó la noticia de que una nueva estrella había nacido. En sus siguientes presentaciones, Fernando Valenzuela ganó en siete salidas (cuatro de ellas por blanqueada) antes de sufrir su primera derrota.

Para su mala suerte la huelga de jugadores de 1981 detuvo su paso y la temporada se redujo a la mitad, sin embargo Valenzuela finalizó el año con trece triunfos (segundo mejor de la Liga Nacional), se convirtió en líder de ponchados (180) y una impresionante efectividad de carreras limpias de 2.48 (además fue el líder en juegos completos con 11, blanqueadas con 8 y entradas lanzadas con 192.1).

“Fue un gran inicio de mi carrera” comentó Valenzuela, ahora miembro del equipo de comentaristas de radio en español para los Dodgers. “Creo que me ayudó mucho tener a muchos veteranos como compañeros que me aconsejaron por tantos años: Steve Garvey[4], Davey Lopes[5], Ron Cey[6], Bill Russell[7], Dusty Baker[8] y Steve Yeager[9], todos me ayudaron y apoyaron ese 1981. En este juego, tienes que jugar como equipo para ganar. Sólo no se puede. Nosotros ganamos juntos.”

Al término de su primera temporada, el joven mexicano encabezó a su equipo para convertirlo en campeón y ganó los honores individuales como Novato del Año y el premio Cy Young entregado al mejor lanzador de la temporada. Las fotos de Valenzuela aparecieron en todas las revistas del mundo del béisbol. Su fama alcanzó niveles nunca vistos en México para un beisbolista, encantó al mundo del deporte con su historia personal de superación, sus ojos en el cielo al momento de lanzar y su ignorancia del idioma inglés.

Su edad también fue un factor clave, por su complexión física muchos pensaron que Fernando era mucho mayor de lo que parecía (20 años). A pesar de su exitosa estancia con los Dodgers hasta 1990, la “Fernandomanía” se desvaneció y su capacidad para lanzar se desgastó. Como lanzador ganó 19 juegos en 1982 y 21 en 1986 y fue el primer lanzador en ganar un arbitraje salarial de un millón de dólares en 1983.”No creo que haya existido en la historia del béisbol un jugador creador de tantos nuevos aficionados como lo hizo Fernando” dijo Jaime Jarrin. Fernando consiguió que mucha gente volteara al béisbol, lo hizo en lugares donde a nadie le interesa este deporte.

De acuerdo a cifras obtenidas en el sitio de Internet de las Grandes Ligas, MLB.com, en 1980, de la asistencia total en Dodger Stadium para los juegos de Fernando, los hispanos totalizaban hasta un 80%, para el 2005, ya sin Fernando, era de 42%. “Tener a tanta gente de origen latino en el estadio y de todas las comunidades de Los Ángeles, me motivó mucho. Saber que toda esa gente esperaba ver lo que podía pasar, era algo que siempre disfruté. Tener la capacidad de ver su emoción y apoyo cuando tenía un buen juego, era todo lo que podía pedir”, declaró Fernando en un chat con aficionados de los Dodgers a través de su sitio de Internet en 2005.

La locura alrededor de la “Fernandomanía” era increíble. Pero era más asombroso ver como él mantenía su calma y pundonor en el campo, cuando todo giraba a su alrededor, era como a una estrella de rock en su apogeo.  Su romance con la afición era tremendo y no sólo en Los Ángeles. A donde iban los Dodgers, una conferencia de prensa era obligada antes del inicio de cada serie o juego para satisfacer las necesidades de los medios.

El 8 de mayo de 1981 Fernando Valenzuela lanzó por primera vez contra los Mets de Nueva York. Toda la semana previa a ese juego, los Mets anunciaron por todos los medios posibles que Fernando lanzaría en la gran manzana. Se empezó a escuchar música mexicana en el estadio y las estaciones de radio no hablaban de otra cosa. El número de estaciones de radio en español para ese simple juego creció de 20 a 40, siendo 17 de ellas procedentes de México[10].

Para ese juego, los Mets abrieron ventanillas adicionales para la venta de boletos y poder darles cabida a los aficionados. La asistencia fue de 39 mil 848 personas, la más grande de esa temporada para los neoyorkinos (su promedio ese año fue de 11 mil 358 aficionados por juego). “Las solicitudes de entrevistas eran muchas, era muy difícil acostumbrarse a eso” dijo Valenzuela. “Nunca me domé para hablar con la prensa a pesar de tantas entrevistas. Cuando estaba en la loma de lanzar, sabía lo que tenía que hacer.

Ahora viendo a la distancia lo que pasó, a pesar de lo difícil que fue atender a la prensa, tengo grandes memorias de esos años” comentó Valenzuela en su chat con los aficionados de los Dodgers en 2005. La directiva del equipo le pidió a Jaime Jarrín que actuara como intérprete de Valenzuela desde su segundo juego como profesional, los dos eran el dúo dinámico que tenía que dar la cara a los medios. “En aquel entonces, los salones para los medios no eran como ahora. A Fernando lo buscaban desde el momento en que entraba al vestidor y lo empezaban a interrogar” dice Jarrín.

“Fernando recibía las preguntas y siempre mantuvo la calma a pesar de la presión de los reporteros. Nunca se quejó ni hizo algo que afectara al equipo. Siempre fue un profesional desde que hizo su primer lanzamiento en Grandes Ligas”. Jarrín recuerda especialmente dos eventos que muestran el alcance de la “Fernandomanía”.

En un vuelo a Montreal, Canadá, para una serie contra los Expos, el equipo que eventualmente verían en la serie de campeonato en octubre de 1981, Jarrín le dijo a Fernando: “Vamos a ir a una ciudad donde hablan más francés que inglés, va a ser por mucho más calmado el ambiente con los medios”. Cuál sería su sorpresa cuando aterrizaron en Montreal, Canadá, al ver un periódico local y ver en la portada y no en la sección de deportes, una foto completa de Valenzuela, “fue algo increíble” dijo Jarrín.

En Chicago, en junio de 1981, Valenzuela tuvo una mala salida donde sólo lanzó 3.1 innings y permitió siete carreras. Al final de ese juego, Jarrín le hizo una inusual solicitud a Fernando. “Alguna persona de los Cachorros se me acercó y pidió que Fernando saliera al final del juego a saludar a los fanáticos” relata Jarrín. “Le pregunte, ¿para qué si Fernando no lanzó un buen juego?” y la persona respondió: “la gente no para de gritar ¡Fernando! ¡Fernando! ¡Fernando! no se quieren ir.”

Todos estaban maravillados con Valenzuela y su respeto para recibir tantos aplausos. “Lo increíble con la “Fernandomanía” era que no importaba donde jugábamos, todos querían ver a Fernando lanzar. En cada estadio que fuimos, todos querían conocer al lanzador que veía al cielo. Sigo sin entenderlo”. Dijo en entrevista Tommy Lasorda[11].Durante sus once temporadas con los Dodgers en las que ganó 141 juegos mientras perdió 116, una de sus maravillas era su durabilidad. Prueba de ello es que fue líder de juegos completos en tres temporadas y en dos, lo fue en innings lanzados.

Durante la década de los años ochentas, fue sin duda uno de los lanzadores más consistentes en todo el béisbol finalizando entre los mejores cinco lanzadores por siete temporadas consecutivas. Al final de la década, su carrera empezó a deteriorarse debido a una lesión en el hombro, originada por el exceso de trabajo en la loma de lanzar lo cual afectó su eficiencia.  Cabe mencionar que Valenzuela también es reconocido por su habilidad como excelente fildeador y efectivo bateador.

En una de sus últimas apariciones con los Dodgers hizo algo que muy pocos han logrado. El 26 de junio de 1990, lanzó un partido sin permitir hit o carrera. Sin embargo los Dodgers lo dejó libre la primavera de 1991. Por los siguientes siete años, Valenzuela saltó de equipo en equipo, incluyendo un periodo en la Liga Mexicana en 1992, suplicando lo dejaran lanzar. A pesar de que en sus intentos por volver a las Ligas Mayores captó mucha atención, no fue nada exitoso. 13 ganados y 8 perdidos fue lo mejor que logró con los Padres de San Diego[12] en 1996. Fernando se las ingenió para mantenerse y lograr sólo 32 victorias más por 35 derrotas.

Al final, Fernando Valenzuela ganó 173 juegos, lanzó un partido sin hit, conectó 10 cuadrangulares, se hizo acreedor de un guante de oro, los trofeos Cy Young y del de novato del año 1981. Para muchos, la noticia de su salida de los Dodgers parecía irreal.Tan sólo diez días antes de su salida, Valenzuela, el ídolo de miles en México y estandarte de la comunidad mexicana en Estados Unidos por más de 10 años, recibía una pléyade de aplausos de la afición de Monterrey, Nuevo León, cuando dio una cátedra de pitcheo frente a los Cerveceros de Milwaukee[13] en un juego de exhibición, en lo que pasó a ser su última aparición con el equipo que lo vio nacer, Dodgers de Los Ángeles.

Fernando Valenzuela lanzó perfecto por cinco entradas, pero un sencillo y un homerun de Gary Sheffield[14] quien, curiosamente, una década después fue miembro de los Dodgers, empezaron a marcar el principio del fin de su carrera con ese equipo. Por supuesto que todos estaban consternados. La directiva de los Dodgers días más tarde declaró que fue una decisión difícil. Su manejador, Tom Lasorda le dio la mala noticia a Fernando, el equipo recibió muchas críticas por esta decisión, pero la fama no fue suficiente para mantener a Valenzuela como parte del equipo.

Pasaron los años y Fernando Valenzuela siguió en activo y continuo siendo un atractivo de taquilla y generando ovaciones del público. En fechas recientes todavía juga en la Liga Mexicana del Pacífico con los Naranjeros de Hermosillo, con éstos ganó el campeonato y el derecho de disputar la Serie del Caribe en 2005. Valenzuela sabia que regresar a Grandes Ligas era difícil, sin embargo nunca perdió la esperanza “el béisbol es universal” declaró en una entrevista para la AP en 2001, “si no me emocionara tanto el béisbol, estaría en casa ahora mismo. Muchas cosas buenas me han pasado y eso es lo que la gente recuerda” concluye el mexicano.

En su último año en la llamada gran carpa, Valenzuela se fue con una inusitada marca de 2 ganados 12 perdidos con los Cardenales de San Luis. En la cima de su popularidad, Valenzuela llegó a recibir hasta 6 costales de correspondencia de aficionados diariamente. Las noches en que lanzaba en Los Ángeles, California, las transmisiones por radio en español de sus partidos alcanzaban el doble de audiencia en comparación con la transmisión simultánea en idioma inglés. Fernando Valenzuela acostumbraba decir que el apoyo de la afición era su principal incentivo, lanzando bien era una forma de corresponderles y devolverles todo su apoyo.

“Para seguir en el béisbol, todos los días tienes que aprender algo. Me encanta jugar. Cuando ya no pueda hacerlo, entonces pararé “dijo el zurdo de Etchohuaquila en entrevista a la AP durante el verano pasado. Ahora Valenzuela vive con su esposa Linda y sus cuatro hijos en Los Ángeles, el mayor de ellos, Fernando Jr. llegó a jugar en ligas menores con Padres de San Diego y con los Leones de Yucatán en México. El columnista Steve Bisheff del periódico Orange County Register basado en la ciudad de Los Ángeles, California, lo describió de la siguiente manera en una de sus columnas el 1 de abril de 1990, días después de saber de la salida de Valenzuela de los Dodgers:

“Tenía usted que estar presente en ese mágico verano de 1981, ver las largas filas de coches y aficionados esperando a que se abrieran las puertas del estadio a las 4:30 de la tarde. Tenía que sintonizar el radio y escuchar el alegre sonido del mariachi que todas las estaciones de la ciudad (Los Ángeles, California) emitían cuando lanzaba Fernando. Tenía que leer al día siguiente en todos los periódicos las innumerables solicitudes para ser miembro del creciente club de admiradores de Fernando Valenzuela”. El legendario comentarista de radio de los Dodgers, Vin Scully, en sus transmisiones de los juegos de Fernando en repetidas ocasiones se le escuchaba decir “¿habrá algo que no pueda hacer? Se los juro, Fernando, en cualquier lengua es grande sólo hay que escuchar el rugir de esta afición que se preguntan lo mismo”.

Era tan completo, que en su temporada de novato además de sus logros como lanzador, con el bate tuvo un porcentaje de bateo de .250, con 7 carreras producidas y corría las bases tan bien como lanzaba. Fue el primer jugador en la historia en ser designado el novato del año y ganar el trofeo Cy Young en una misma temporada. Fue el lanzador inicial en el juego de estrellas de su primer año (1981), fue el héroe de la postemporada ganando tres partidos y fue pieza clave en el regreso de los Dodgers en la Serie Mundial para derrotar a los Yankees de Nueva York en seis juegos.      

“Escribió mucha historia en una de las épocas más prolíficas en la vida de los Dodgers en términos de victorias y grandes momentos” agregó Vin Scully en una entrevista publicada en el Los Ángeles Times en 1991. “En adición a su mágico 1981, Valenzuela ganó el bate de plata por ser el mejor lanzador bateador del año en 1983, llegó a ponchar a 15 jugadores en un partido frente a los Filis de Filadelfia en 1984, hizo un record de no permitir carrera el inicio de la temporada de 1985 por 41.1 entradas de manera consecutiva, fue líder de ganados de la Liga Nacional con 21 en 1996, como también empató la marca de más ponches en un juego de estrellas en forma consecutiva con 5, obtuvo su victoria número 100 en Grandes Ligas en 1987 frente los Gigantes de San Francisco, lanzó su entrada 2 mil en 1989 y culminó con el partido sin hit ni carrera en 1990 frente los Cardenales de San Luis.

Por cierto, este último logro tiene una historia muy peculiar e incluso tiene tintes de broma, aunque al atardecer del 30 de junio de 1990, los Cardenales de San Luis no pensaban lo mismo. Antes de ese juego, Valenzuela le dijo a sus compañeros de equipo que estaban viendo por televisión al lanzador de los Atléticos de Oakland, Dave Stewart[15], lanzar un partido sin hit ni carrera contra Azulejos de Toronto, que esa noche ellos vivirían uno en persona. Valenzuela, quien no lanzó un partido completo en sus 10 salidas anteriores, llegó en un punto a retirar hasta 17 bateadores en fila de los Cardenales ante un bullicioso Dodger Stadium. Ponchó a Vince Coleman[16] para iniciar la última entrada. Willie Mcgee[17] le siguió con una base por bolas, lo cual hizo a la afición temer por esta hazaña, cuando vino Pedro Guerrero[18] a batear.

Guerrero, jugador dominicano ex compañero de Fernando, jugador más valioso de la Serie Mundial de 1981 y una de las personas que más estima, roleteó una pelota hacia la almohadilla de la segunda base, Valenzuela no la alcanzó. La pelota rebotó de la loma de lanzar hacia el segunda base Juan Samuel[19] que, estando cerca de la almohadilla, la pisó y lanzó una ráfaga hacia la primera base completando la doble matanza ganadora y dándole a Fernando la alegría de completar una hazaña que sólo se ha hecho 255 veces en más de 134 años de historia (aproximadamente se han jugado 300 mil partidos de manera oficial en ese lapso).

“Mucha gente pensó que mi carrera estaba terminada cuando me lastimé el brazo de lanzar hace dos años. Pero el juego de béisbol te motiva para volver y darte cuenta que el esfuerzo vale la pena”. Declaró Valenzuela al final de su juego sin hit ni carrera. “Yo no me permito que los malos momentos me afecten. Una vez en México lancé por siete entradas sin hit. Hacerlo en Grandes Ligas es mucho más emocionante”.

El partido sin hit, fue el número 19 en la historia de los Dodgers. Antes de su llegada al béisbol de Grandes Ligas, los jugadores mexicanos no tenían ninguna ambición. Después de que vieron el éxito de Fernando todos querían igualarlo. El abrió la puerta para muchos. Todos lo adoraban en ambos lados de la frontera. Después de que finalizó el romance entre Fernando y los Dodgers, Valenzuela se convirtió en un trotamundos de este deporte aun siendo un atractivo de taquilla a pesar de que sus números no lo respaldaban.

Su pasó lo llevó por Anaheim, Baltimore, Filadelfia, San Diego y San Luis. Como muestra de lo anterior, el día de su debut en Anaheim en 1991, la asistencia al estadio creció de 20 a 28 mil aficionados por juego alcanzando hasta los 49 mil aficionados por partido para el final de temporada. Años más tarde, los Padres de San Diego le dieron la oportunidad a Fernando en 1995 con el objeto de atraer a un mayor número de aficionados latinos a su estadio y, sobretodo, invitar a los mexicanos que viven en Tijuana a apoyar a su ídolo.

“Nunca olvidaré a Fernando y todo lo que hizo por la organización de los Dodgers” declaró su manejador Tommy Lasorda. “Fue un honor y un privilegio haberlo dirigido por tantos años, porque sin lugar a dudas, fue un gran competidor y tenía mucho talento. A todos nos dejó gratos recuerdos”. La mejor forma de entender su legado, ejemplo y motivación para cientos de miles de inmigrantes en los Estados Unidos, es como el mismo Fernando Valenzuela se lo explicó a sus seguidores:

“Ser mexicano y representarlos a todos, es un honor y siempre intente hacer lo mejor. Gracias por todo el apoyo cuando jugaba. Eso siempre me dio un impulso adicional para hacer las cosas bien.”  La gente del béisbol en más de una ocasión se ha preguntado por qué razón no hubo alguien antes o después como Fernando Valenzuela. El buscador de talento Mike Brito, el busca talento del equipo, responde esa interrogante: “Cuando encuentren a otro Clark Gable… lo que hizo Fernando, sólo se ve una vez en la vida”. Fernando Valenzuela se retiró como el mejor pitcher mexicano de la historia.

A pesar de sus logros con los Dodgers, siempre será recordado por la “Fernandomanía” del verano de 1981. Para el béisbol mexicano siempre habrá un antes y un después de Fernando Valenzuela. Antes de su llegada al béisbol de Grandes Ligas en 1980, sólo había dos peloteros mexicanos que habían destacado a lo largo de la década de los años 70: Aurelio Rodríguez y Aurelio López[20]. Ambos lo hicieron con varios equipos sin que se pudieran estabilizar en alguno, se convirtieron en trotamundos del diamante.

Desafortunadamente para su carrera, Valenzuela, no tuvo la durabilidad que se hubiera deseado. Una lesión en su brazo de lanzar producto del exceso de trabajo y falta de administración para lanzar, terminaron antes de tiempo su carrera. Ni su fama ni su calidad le sirvieron para encontrar un acomodo estable en otro equipo. Después de Fernando Valenzuela llegó Teodoro Higuera[21] con los Cerveceros de Milwaukee, otro extraordinario lanzador que también las lesiones lo acompañaron gran parte de su carrera y que ocasionaron que no llegara muy lejos. Lo malo de esto es que hubo otra sequía de jugadores mexicanos en Grandes Ligas durante la primera parte de los años noventa hasta la aparición de Vinicio Castilla con los Rockies de Colorado en 1995.

Lo triste del tema es que la tónica sigue siendo la misma. Llega un jugador, destaca por algunos años pero luego hay que esperar unas 4 o 5 temporadas para que surja otro. Esto lo único que demuestra es que no hay estructura para que salgan a la luz nuevos talentos y por otra parte, si se sigue confirmando que hay una limitante que impide a los mexicanos dar el brinco a los Estados Unidos para jugar. Las razones pueden ser varias, pero Fernando Valenzuela es el más claro ejemplo de que la calidad existe, de que se puede triunfar, sin embargo nunca se ha pensado en construir sobre las bases que jugadores como Valenzuela han dejado.

Muchos podrán decir que en la actualidad la presencia mexicana en el béisbol de las Grandes Ligas es mayor, en lo personal no es suficiente, debería haber más.

5.1 El impacto mediático.

Pero con la llegada de Valenzuela una nueva perspectiva se abrió para los mexicanos. Por fin un connacional se podía establecer y hacer historia. Prueba de ello es que, antes de Valenzuela, las transmisiones por radio del béisbol de Grandes Ligas sólo se hacían cuando se jugaba la postemporada para definir al campeón. Con Valenzuela surgió una necesidad de saber más de béisbol.

El más beneficiado fue la organización de los Dodgers que en aquel entonces era de las pocas que tenían una narración alterna de sus juegos en español. En México, se empezaron a transmitir diario los juegos de los Dodgers por radio y en televisión gracias a la empresa Publieventos Deportivos, cada salida de Fernando Valenzuela era todo un evento. Su impacto fue tal que aun recuerdo como los periódicos le dedicaban páginas enteras al llamado “toro” (si tomamos en cuenta que en este país, prácticamente el 85% o más de la información deportiva sólo se dedican al fútbol, eso es un gran mérito).

Lo que pocos alcanzan a apreciar es que gracias a la “fernandomanía” en Estados Unidos, los equipos no sólo se empezaron a fijar en los jugadores mexicanos, sino que por el lado comercial, los equipos descubrieron el potencial que tenía el mercado hispano para sus equipos. Hoy, todos los equipos de Grandes Ligas tienen, por lo menos, transmisión de radio por español de sus juegos cuando son locales.  Ese es el gran efecto que Valenzuela tuvo en el béisbol que va más allá de sus números a lo largo de su carrera.

Gracias a Fernando Valenzuela el béisbol se dio cuenta de que los latinos aman el béisbol, no por nada para la temporada 2008 del béisbol están registrados 216 jugadores de origen hispano.  Nunca podrá verse a otro jugador con las características de Fernando Valenzuela, es el tipo que se da una vez cada cien años. El béisbol no es el mismo desde su aparición. En el caso de México, gracias a él el béisbol estuvo en boca de todos. Su impacto mediático era asombroso.


[1] Sanford “Sandy” Koufax (nacido como Sanford Braun el 30 de diciembre de 1935 en Brooklyn, Nueva York) es un lanzador zurdo retirado de las Grandes Ligas de Béisbol que jugó toda su carrera con los Dodgers de Brooklyn y de Los Ángeles. Comenzó su carrera en 1955 y se retiró en 1966.

[2] Jerry Reuss (nació el 19 de junio de 1949 en St. Louis, Missouri) fue un lanzador con los Dodgers de Los Ángeles de 1969 a 1990.

[3] Los Astros de Houston son un equipo fundado en 1962 basado en Houston, Texas. Forman parte de la división central de la Liga Nacional.

[4] Steven Patrick Garvey (nació el 22 de diciembre de 1948) jugó para Dodgers de Los Ángeles y Padres de San Diego entre 1969 y 1987. En 1985, Garvey estableció la marca de más partidos consecutivos para un jugador de cuadro sin cometer un error (193).

[5] David Earle Lopes (nació el 3 de mayo de 1945 en East Providence, Rhode Island) jugó para Dodgers de Los Ángeles, Atléticos de Oakland, Cachorros de Chicago y Astros de Houston entre 1972 y 1987. Actualmente es un instructor de los Filis de Filadelfia

[6] Ronald Charles (Ron) Cey (nació el 15 de febrero de 1948 en Tacoma, Washington) jugó para los  Dodgers de Los Ángeles (1971-82), Cachorros de Chicago (1983-86) y Atléticos de Oakland (1987).

[7] William Ellis Russell (nació el 21 de octubre de 1948, en Pittsburg, Kansas) jugó toda su carrera de 18 años y 2,181 juegos con Dodgers de Los Ángeles

[8] Johnnie B. “Dusty” Baker, Jr. (nació el 15 de junio de 1949 en Riverside, California) como jugador estuvo con Dodgers de Los Ángeles, Gigantes de San Francisco, Bravos de Atlanta y Atléticos de Oakland entre 1968 y 1986, como manager desde 1993 de los Rojos de Cincinnati, Gigantes de San Francisco y Cachorros de Chicago.

[9] Stephen Wayne “Steve” Yeager (nació el 24 de noviembre de 1948, en Huntington, West Virginia) jugó 14 de sus 15 temporadas con Dodgers de Los Ángeles y los Marineros de Seattle de 1972 a 1986.

[10] Fuente: http://sportsillustrated.cnn.com/si_online/news/2002/05/03/valenzuela_flashback/ Mayo de 1981

[11] Thomas Charles Lasorda (nació el 22 de septiembre de 1927 en Norristown, Pennsylvania) Fue manager de Dodgers de Los Ángeles de 1976 a 1996.

[12] Los Padres de San Diego son un equipo que pertenece a la División Oeste de la Liga Nacional. El nombre del equipo proviene de una organización de la Liga de la Costa del Pacífico con sede en San Diego. La idea del nombre “Padres” se deriva de las misiones religiosas realizadas por los padres españoles durante el tiempo colonial en el Nuevo Mundo.

[13] Los Cerveceros de Milwaukee es un equipo con sede en Milwaukee, Wisconsin. El equipo está en la División Central de la Liga Nacional. Fue fundado en 1969 en Seattle bajo la denominación de “Seattle Pilots” (Pilotos de Seattle), ciudad en la cual solo duraron un año, trasladándose a Milwaukee al año siguiente. Jugando inicialmente en la Liga Americana, pasa a ocupar un lugar en la Liga Nacional en 1998, y actualmente juega como local en el Miller Park.

[14] Gary Antonian Sheffield (nació el 18 de noviembre de 1968 en Tampa, Florida) es un jugador en activo que actualmente juega con los Tigres de Detroit. Debutó en 1988 y ha jugado para los Cerveceros de Milwaukee, Marlins de Florida, Dodgers de Los Ángeles, Bravos de Atlanta y Yankees de Nueva York.

[15] David Keith Stewart (nació el 19 de febrero de 1957 en Oakland, California) fue un lanzador que jugó para los Atléticos de Oakland, Dodgers de Los Ángeles, Rangers de Texas, Filis de Filadelfia y los Azulejos de Toronto entre 1978 y 1994.

[16] Vincent Maurice Coleman (nació el 22 de septiembre de 1961ein Jacksonville, Florida) jugó para los Cardenales de San Luis, Mets de Nueva York, Reales de Kansas City, Marineros de Seattle, Rojos de Cincinnati y los Tigres de Detroit entre 1985 y 1997.

[17] Willie Dean McGee (nació el 2 de noviembre de 1958 en San Francisco, California) jugó la mayoría de su carrera de 18 años con los Cardenales de San Luis

[18] Pedro Guerrero (nació el 29 de junio de 1956 en San Pedro de Macoris, República Dominicana) jugó de 1978 a 1992 con los Dodgers de Los Ángeles, Cardenales de San Luis y los Sioux Falls Canaries (Liga Independiente) de 1993 a 1994.

[19] Juan Milton Samuel (nació el 9 de diciembre de 1960 en San Pedro de Macorís, República Dominicana) jugó de 1983 a 1998 para los Filis de Filadelfia (1983-89), Mets de Nueva York (1989), Dodgers de Los Ángeles (1990-92), Reales de Kansas City (1992, 1995), Rojos de Cincinnati (1993), Tigres de Detroit (1994, 1995) y Azulejos de Toronto (1996-98).

[20] Aurelio Alejandro (Rios) López (nació el 21 de septiembre de 1948 – murió el 22 de septiembre de 1992), apodado “Señor Smoke,” jugó con los Reales de Kansas City, Tigres de Detroit, Cardenales de San Luis y los Astros de Houston entre 1974, 1978-1987.

[21] Teodoro Higuera Valenzuela (nació el 9 de noviembre de 1958 en Los Mochis, Sinaloa, México) fue un lanzador zurdo que jugó por 9 años (1985-1991 y 1993-1994) para los Cerveceros de Milwaukee.

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Ensayo sobre la historia del béisbol y su impacto en México, parte IV


Capítulo 4. La globalización

Las Grandes Ligas enfrentan nuevos retos. La creciente popularidad del deporte obliga al béisbol organizado a tomar medidas efectivas que ayuden a su promoción en todo el mundo[1].  Existen voces que argumentan que la existencia de ligas profesionales en países como Japón, Taiwán y Corea del Sur; la ubicación de los equipos en las Grandes Ligas; el acelerado incremento de jugadores extranjeros, principalmente latinoamericanos, han hecho cambiar la percepción de ser un deporte “totalmente estadounidense”.

Cuando las Grandes Ligas y las ligas menores decidieron unirse para distinguirse de las ligas independientes (entiéndase, las Ligas Negras), han soportado y superado escándalos de corrupción, apuestas, segregación racial, expansiones y diferentes cambios de reglas que han hecho lo que es hoy el béisbol del Siglo XXI.

El objetivo de este capítulo es demostrar que la globalización del béisbol ha sido tan grande, que ha penetrado en países que ya lo sienten como suyo. Como también es establecer un comparativo de la historia y los jugadores latinoamericanos que han llegado a Grandes Ligas y explicar por qué razón al jugador mexicano se le complica tanto llegar a jugar en el máximo nivel del béisbol.

Se tiene registro que existen jugadores latinoamericanos en el béisbol de Estados Unidos desde el Siglo XIX, pero nunca como ahora han sido tantos. Al final de la temporada 2008, se registraron a 115 jugadores de la República Dominicana, 32 de Puerto Rico, 72 de Venezuela, 19 de México, 12 de Cuba, 5 de Panamá, 3 de Colombia y 2 de Nicaragua. De mil 200 jugadores en Grandes Ligas, cerca del 22% son latinos[2].

Sin embargo, el incremento de jugadores latinos en el campo no ha sido igualmente proporcionado al número de managers en los diferentes equipos. Han existido algunos dirigentes latinos como: Miguel Ángel González[3], Octavio (“Cookie”) Rojas[4], Preston Gómez[5], Tany Pérez[6], Felipe Alou[7], Manny Acta[8] y Ozzie Guillén[9].

Los latinos solían destacar en posiciones donde el poder no era su carta fuerte. Su mayor capacidad era el fildeo y, en algunos casos el pitcheo. Por el contrario, a partir de la década de los años noventas, empezaron a destacar outfilders como Manny Ramírez[10], Juan González[11], José Canseco, Sammy Sosa[12]; Rafael Palmeiro y Andrés Galarraga[13]. Receptores como Iván “Pudge” Rodríguez y Sandy Alomar[14].

Los lanzadores latinos siguen siendo más habilidosos o astutos que poderosos. Eso también ha cambiado. Pedro Martínez[15] y Armando Benítez[16] son claros ejemplos. Martínez es un artista sobre la loma, mientras que Benítez domina a sus rivales a base de intimidación y fuerza al lanzar. El dramático aumento de jugadores latinoamericanos en Grandes Ligas se debe a diferentes factores. Uno es las diferentes expansiones de equipos desde 1961 cuando se empezó a incrementar el número de equipos de 16 a los 30 que hoy existen.

También, poco observado por muchos, es la competitividad que han generado otros deportes como el fútbol americano y el basquetbol, por lo que cada vez menos jóvenes practican el béisbol. Es más fácil y más barato poner una cancha de basquetbol que un campo de béisbol, el cual es mucho más grande. Otro factor es el sistema de becas universitarias en los Estados Unidos que ha enfocado sus esfuerzos en reclutar prospectos de otros deportes diferentes al béisbol, principalmente basquetbol y fútbol americano.

Por el contrario, en Latinoamérica, el clima facilita la práctica del béisbol durante todo el año. Los niños y jóvenes pueden jugarlo todo el año. En el caso de México, el fútbol soccer es más popular que el béisbol. De acuerdo a la encuesta nacional hecha en marzo del 2007 por Consulta Mitofsky “La afición al béisbol en México”, 60% de la población sigue el fútbol, siendo este el deporte más popular; después, aparece el básquetbol con 42% de seguidores, la lucha libre con 34%, el béisbol con 33% y el box con 32%, para así tener a los 5 deportes más “populares” en México.

Adicionalmente, el rompimiento de la barrera de color en el béisbol en 1947, permitió que los jugadores negros de origen latinoamericano pudieran acceder a las Grandes Ligas. En un principio, los jugadores latinoamericanos eran más baratos al contratarlos y se pueden desarrollar profesionalmente en su país de origen, sin embargo, en la actualidad los equipos de Grandes Ligas han instalado clínicas de béisbol en diferentes países como la República Dominicana lo que hace más fácil y accesible la detección de prospectos.  

4.1 La llegada del béisbol a Latinoamérica.

El béisbol llegó a Latinoamérica a través de Cuba. En 1864 Nemesio y Ernesto Guilló llevaron el juego a la isla cuando retornaron de la Universidad Springhill en Mobile, Alabama. En 1868 organizaron el primer equipo de béisbol en La Habana. Los Guilló fueron parte de un gran número de cubanos que fueron enviados para educarse en los Estados Unidos durante la segunda mitad del Siglo XIX y muchos de ellos regresaron a la isla con el amor por el béisbol[17].

Otro ejemplo, los hermanos Teodoro y Carlos de Zaldo. Estudiaron en el colegio Fordham en el condado del Bronx, Nueva York, al regresar a Cuba entre 1875 y 1877 fundaron el equipo de béisbol Almendares[18]. Poco tiempo después se organizó una liga amateur en Cuba que se fue profesionalizando hasta evolucionar en la liga profesional que operó hasta 1961 cuando fue abolida por el régimen de Fidel Castro[19].

Pero los cubanos fueron los primeros en jugar en Estados Unidos. De 1871 a 1873, Esteban Bellán, otro estudiante cubano de Fordham, jugó tercera base, short stop y outfield en 59 juegos con los Haymakers de Troy y el Mutual de Nueva York, equipos de la Asociación Nacional, la primera organización profesional de béisbol. Bellán se puede considerar como el primer latino en la historia del béisbol de Estados Unidos.

El primer equipo profesional de jugadores negros en los Estados Unidos fue fundado por meseros del hotel New York Argyle y se llamó los Gigantes de Cuba  fundado en 1885, sin tener a un sólo jugador cubano en sus filas. Había muchos afroamericanos que se hacían pasar por cubanos con la intensión de jugar en alguno de estos equipos debido a la segregación racial de la época, ellos pensaban que al hacerse pasar por latinos podrían jugar.

Los Gigantes tuvieron su mejor época cuando se mudaron a Trenton, Nueva Jersey. En una ocasión visitaron La Habana en 1900 e impresionaron a toda Cuba con su calidad de juego. Otros equipos de Cuba viajaron a Estados Unidos durante las dos primeras décadas del Siglo XX y muchos jugadores se hicieron famosos como Luis Anguila Bustamante[20].

Los cubanos organizaron a sus selecciones de mejores jugadores en Este y Oeste (el Este jugaba en Nueva York y el Oeste en Ohio), años después con el paso del tiempo creció su popularidad y se convirtieron en la carta principal de las Ligas Negras en 1920[21].

Mientras tanto, los jugadores cubanos blancos (descendientes de españoles) entraron a las Ligas Menores a través de las Ligas de Connecticut y la de Nueva York-Nueva Jersey. El colombiano Luis Castro se convirtió en el segundo latino en jugar en Grandes Ligas en 1902 con los Atléticos de Filadelfia como segunda base. Los latinos iban en aumento gracias a la ocupación estadounidense en Cuba entre 1906 y 1909[22].

Después de derrotar a España en la guerra de 1898, Estados Unidos gobernó Cuba hasta 1902 cuando Cuba se proclamó independiente, aunque la constitución cubana tenía una enmienda que les permitía a los estadounidenses intervenir en cuestiones de inestabilidad política. Después de una muy disputada elección presidencial en Cuba en 1906, se originó una guerra civil, las tropas estadounidenses llegaron a la isla e instalaron un gobierno militar.

Durante los tres años de ocupación la presencia del béisbol aumentó. Equipos de las Ligas Negras y de Grandes Ligas jugaban a menudo en Cuba. Los Rojos de Cincinnati fueron en 1908 y resultaron derrotados tres veces por José de la Caridad Méndez, un extraordinario lanzador del equipo de Almendares. Méndez apodado “el diamante negro”, no podía jugar en Grandes Ligas; tuvo una brillante carrera como jugador y dirigente de los Monarcas de Kansas City[23], considerado el mejor equipo de las Ligas Negras.

Cuando los jugadores cubanos blancos, Rafael Almeida[24] y Armando Marsans[25] se integraron a Cincinnati en 1911, se convirtieron, junto con Luis Castro, en los primeros latinoamericanos en las Grandes Ligas del Siglo XX. Durante la temporada de 1913-14 los Cubanos de Longbranch de la Liga de Nueva York-Nueva Jersey, eran el mejor proveedor de talento cubano en los Estados Unidos. En particular hubo dos jugadores: el lanzador Adolfo Luque[26] y el receptor Miguel Ángel González, quienes no sólo tuvieron distinguidas carreras en Grandes Ligas, sino que fueron los patriarcas del béisbol profesional en Cuba.

González se destacó por su defensiva y Luque se alzó como la primera gran estrella latina en el béisbol. Ganó 27 juegos para los Rojos de Cincinnati en 1923 y acumuló 193 victorias a lo largo de su carrera de más de 20 años.

4.2 De los años treintas a la Primera Guerra Mundial.

El siguiente grupo de latinos contenía a cubanos firmados por Joe Cambria, un buscador y reclutador de prospectos para los Senadores de Washington[27]. Entre los jugadores firmados por él aparecen el receptor Fermín “Mike” Guerra[28], el outfilder Roberto Estalella[29] y el lanzador René Monteagudo[30]. Durante la Segunda Guerra Mundial, Cambria firmó numerosos latinos descendientes de cubanos, que no calificaran para ser reclutados por el ejército estadounidense.

Los Senadores casi ganan el campeonato en 1945, con un roster que incluía a los cubanos: Gilberto Torres[31], Guerra, José Antonio Zardón[32], Santiago Ulrich y Armando Roche[33]. Cambria también firmó al primer venezolano en jugar en Grandes Ligas, el lanzador Alejandro “Patón” Carrasquel[34]. A lo largo de los años 40 y 50 los Senadores fueron el único equipo que tenia jugadores latinos en su roster.

Pero otros equipos se nutrieron enseguida con talento latino. El receptor Salvador “Chico” Hernández[35] y el primera base Regino Otero[36], ambos cubanos, jugaron con los Cachorros de Chicago, como también el mexicano Jesse Flores, quien en 1943 con los Atléticos de Filadelfia y lanzó en las Grandes Ligas por siete años. Flores no fue el primer mexicano en las Grandes Ligas, en 1933 Baldomero “Mel” Almada[37] y en 1935 José “Chile” Gómez[38] jugaron con los Medias Rojas de Boston y los Filis de Filadelfia, respectivamente.

Otros equipos siguieron el ejemplo de los Senadores y buscaron jugadores que llenaran los lugares dejados por los jugadores en la guerra. El lanzador cubano Tomás de la Cruz lanzó 18 partidos para los Rojos de Cincinnati en 1944 y su compatriota Napoleón Reyes, jugador de cuadro, inició su carrera de cuatro años con los Gigantes de Nueva York en 1943. Mientras tanto, en 1942 Hiram Bithorn[39], lanzador de los Cachorros de Chicago, se convirtió en el primer puertorriqueño en jugar en las Grandes Ligas.

Con los Dodgers de Brooklyn jugó el segundo, Luis “El Jibarito” Rodríguez Olmo[40], un jugador muy venerado en el Caribe, particularmente en Cuba donde jugó en el invierno de 1947-48 para convertirse en una leyenda. Como jugador de Grandes Ligas tuvo una carrera intrascendente con un promedio de bateo de .281 por seis temporadas. Se debió a que por jugar en la Liga Mexicana fue declarado inelegible para Grandes Ligas en los años 40, así que no estuvo jugando en los diamantes en sus mejores años.  

El primer jugador estelar de Puerto Rico fue Pedro Cepeda, bateador poderoso que, debido a ser negro, no podía jugar en Grandes Ligas. Su carrera ha sido injustamente olvidada, se le recuerda especialmente por su hijo, el miembro del Salón de la Fama, Orlando Cepeda[41]. Otros destacados latinoamericanos que se deben mencionar son: Martin Dihigo, Ramón Bragaña, Rodolfo Fernández[42], Luis “Lefty” Tiant[43], Silvio García[44], Rafael “Sam” Noble[45], Orestes “Minnie” Miñoso[46] y Edmundo “Sandy” Amoros[47].

El talento latino de los años 40, combinado entre negros y blancos, era extraordinario. Cuba no era la única fuente y esto no pasó desapercibido y es lo que motiva al magnate mexicano Jorge Pasquel, como se ha expuesto anteriormente, firma a muchos jugadores para que vinieran a México en conjunto con otros pocos anglos del béisbol estadounidense. Pasquel capturó al talento mexicano, incluyendo a Beto “Bobby” Ávila[48], primer estelar de México en Estados Unidos. Como segunda base de los Indios de Cleveland, Ávila ganó el título de bateo de la Liga Americana en 1954.

Pasquel pagó salarios superiores a los de las Grandes Ligas, por lo que suspendieron en Estados Unidos a quienes los aceptara. Viéndose forzados a escoger, muchos latinos prefirieron quedarse en el vecino del norte.

México aprovechó la fuerza y talento de las ligas invernales en Cuba, Puerto Rico, Venezuela e incluso Panamá para nutrir su temporada. Las ligas invernales que hasta la fecha se juegan de octubre a febrero de cada año, sirven como fuente de empleo para cientos de peloteros en el receso de temporada de Grandes Ligas. En un momento de los años 50, todos los managers de la liga dominicana eran cubanos y tres de cuatro en Venezuela durante la temporada de verano.

Estrellas de la isla como Pedro “Perico” Formental[49], jugaron en Venezuela porque eran muy viejos para jugar en Cuba, otros lo hacían en República Dominicana, Puerto Rico o Panamá. En 1946 Cuba se hizo parte del béisbol organizado cuando los Cubanos de La Habana se afiliaron a la Liga Internacional de Clase B de la Florida. Eran una sucursal de los Senadores de Washington y presentaban mucho talento. En 1954 cambiaron de liga integrándose a la Internacional AAA como los Sugar Kings, sucursal de los Rojos de Cincinnati quienes se convirtieron en una fábrica de talento, no sólo cubano, sino también de otros países del Caribe.

Futuros big leaguers como Leonardo Cárdenas[50], Octavio “Cookie” Rojas, Raúl Sánchez[51], Miguel Cuellar y Orlando Peña[52] jugaron para los Sugar Kings, como también los boricuas Luis “Tite” Arroyo[53] y el jardinero Saturnino Escalera[54]. Muchos de estos jugadores llegaron a las Grandes Ligas hasta los años 50.

4.3 Los años cincuentas, la integración.

Una brecha significativa para los jugadores latinos vino en 1949 cuando los Indios de Cleveland firmaron al renombrado jugador cubano negro Orestes “Minnie” Miñoso. Fue el primer negro latinoamericano en Grandes Ligas. Cabe recordar que ciertos jugadores con una ascendencia negra habían jugado antes de Miñoso. Cuba llegó a tener restricciones de integración en sus equipos de béisbol aficionados pero se terminaron  desde 1900.

Así, la raza no había sido un problema en Cuba, en donde consideraban mulatos a los jugadores como Roberto Estalella y Tomas de la Cruz. En Estados Unidos su herencia racial no fue reconocida y pasaron como blancos. Por eso Miñoso era un pionero racial para las Grandes Ligas y se convirtió en la primera estrella latinoamericana desde Adolfo Luque.

Era Miñoso un jugador excitante y carismático que siempre daba lo mejor de sí, por lo que se convirtió en el referente latinoamericano en Grandes Ligas durante la mayor parte de los años 50. Su carrera se extendió hasta 1964, después lo llamaban para hacer promociones simbólicas como en 1976 y 1980 cuando se convirtió en un jugador de cinco décadas con los Gigantes de Nueva York, los Dodgers de Brooklyn, los Piratas de Pittsburgh y los Medias Blancas de Chicago.

Los Gigantes fueron ayudados en la firma de jugadores latinoamericanos por Alejandro Pompez, dueño de los Cubanos de Nueva York de las Ligas Negras, que tenían conexiones fuertes con el béisbol del Caribe. Mientras las Ligas Negras se desvanecían, Pompez, se convirtió en un visor de talento en el Caribe para diferentes equipos. El talento reclutado por Pompez incluyo al puertorriqueño Rubén Gómez, quien jugó con los Gigantes en 1953.

Eventualmente los jugadores firmados por los Gigantes José Pagan[55] y Julio Gotay[56] de Puerto Rico, y en Orlando Cepeda encontraron una estrella que alcanzó el Salón de la Fama en 1999. Alfonso “Chico” Carrasquel se convirtió en el short stop titular de los Medias Blancas hasta 1956, cuando su compatriota y futuro miembro del Salón de la Fama, Luis Aparicio[57] lo substituyó. Otros jugadores latinoamericanos en los años 50 eran cubanos como Guillermo Miranda[58] y José Valdivielso[59].

Los cubanos dominaron las Grandes Ligas entre los latinos durante los años 50. La mayoría eran firmados por Cambria para los Senadores. Dos de los mejores lanzadores, Sandalio Consuegra[60] y Miguel Fornieles[61], tuvieron sus mejores temporadas con los Medias Blancas y los Medias Rojas, respectivamente. El primer latinoamericano en el Salón de la Fama, Roberto Clemente, fue firmado por los Dodgers mientras él estaba en Puerto Rico pero toda su carrera de big leaguer (1955-1973) jugó para los Piratas de Pittsburgh resultó tan brillante con el guante como también con el bate.

Clemente, hombre orgulloso y sensible, hizo mucho para cambiar la imagen de los jugadores latinos. Roberto, quien era negro protestó siempre contra la discriminación hacia los latinoamericanos, mientras sacudió la opinión pública con su inteligencia y sus  habilidades en el campo. Su inesperada muerte durante una misión de ayuda por los damnificados del terremoto en Nicaragua en 1973 lo transformó de superestrella a mártir y en un icono del béisbol. Clemente fue elevado en el Salón de la Fama en 1973, sólo meses después de su trágico deceso.

4.4 Los años sesentas con los noventas.

El flujo del talento cubano al béisbol de Estados Unidos fue cortado después de 1960 por el régimen de Fidel Castro. No obstante, algunos jugadores en las ligas menores y otros que pudieron salir de la isla incluyeron a jugadores tales como Tony Oliva[62], que ganó tres campeonatos de bateo; Tany Pérez, un jugador excepcional con la máquina “roja” de Cincinnati de los años 70; Zoilo “Zorro” Versalles[63], que ganó el trofeo al Jugador Más Valioso de la Temporada (MVP) y el campeonato con los Mellizos de Minnesota en 1965.

Luis Tiant de carrera larga y distinguida que comenzó con Indios de Cleveland pero mejor años después con los Medias Rojas y los Yankees; Cookie Rojas, segunda base aclamado con los Filis; Miguel Cuellar, ganador del trofeo Cy Young con los Orioles; y Bert Campaneris[64], un gran short stop y robador de bases con los Atléticos de Oakland.

En 1967 un segunda base panameño, Rod Carew[65], comenzó su carrera rumbo al Salón de la Fama. Ganó siete títulos de bateo para terminar su carrera con promedio de bateo de por vida de .328.  Un nuevo hecho fue la llegada de jugadores de la República Dominicana en números nunca vistos. Osvaldo Virgil[66], jugador de los Gigantes de Nueva York, fue el primer dominicano en las Grandes Ligas en 1956 y segundo Felipe Alou en 1958, con el mismo equipo.

El primer lanzador dominicano, Juan Marichal[67], debutó en 1960, también con los Gigantes (ahora en San Francisco). Con Marichal, Alou y sus dos hermanos Mateo y Jesús, y los boricuas Cepeda y Pagan, los Gigantes de los años 60 eran un equipo que, como los Senadores del 45, tuvo numerosos y valiosos latinoamericanos. Otros equipos los siguieron como los Piratas con Clemente, el panameño Manny Sanguillen[68], los dominicanos Manny Mota[69] y Manny Jiménez, el puertorriqueño José Pagan se convirtieron en el referente latino de la época conducidos por el incomparable Roberto Clemente.

Rico Carty de los Bravos de Atlanta, se convirtió en el primer dominicano de poder en Grandes Ligas. En 1970 los dominicanos eran tantos como los puertorriqueños, los cubanos por su parte habían disminuido como consecuencia de la revolución. Con el paso del tiempo los dominicanos se multiplicaron y para los años ochentas y noventas eran la mayoría. EI lanzador Joaquín Andújar[70], el receptor Tony Peña[71], el short stop Tony Fernández[72] se convirtieron en líderes de su país.

La excelencia dominicana destacaba con short stops como Frank Taveras[73], Rafael Ramírez[74], Rafael Belliard[75] y Rafael Santana[76]. También han producido grandes bateadores como Manny Ramírez -uno de los jugadores más destacado de todos los tiempos- tal vez sólo detrás de Marichal, y Sammy Sosa de los Cachorros de Chicago quien bateó 66 vuelcacercas en 1998 durante su gloriosa competencia con Mark McGwire.

Venezuela también produjo estelares en esa posición, Carrasquel y Aparicio de los años cincuenta, David Concepción[77] de los setentas, Ozzie Guillen en los ochentas y los Indios de Omar Vizquel[78].

La predominancia de dominicanos entre los latinos en las Grandes Ligas se debe en parte a la controversial -muchos piensan explotables- academias de béisbol establecidas por los equipos de Grandes Ligas en ese país. La liga invernal dominicana continúa siendo un circuito de lujo en el Caribe y los inmigrantes dominicanos en Estados Unidos también han producido jugadores excelentes, como Alex Rodríguez[79].

Muchos jugadores destacados emergieron de México en la década de los setentas, ochentas y noventas, donde la existencia de una larga liga de verano desmotivaba a muchos de intentar llegar a las Grandes Ligas. Una excepción ha sido el lanzador zurdo Fernando Valenzuela[80], quien tuvo tremendas temporadas con Dodgers de Los Ángeles en los ochentas, un carismático jugador, fue el único latinoamericano en Grandes Ligas en tener tantos seguidores en un mismo lapso.

Conforme se inicia el tercer siglo de béisbol profesional, la inestabilidad política en Cuba es fundamental para la aportación de jugadores a Grandes Ligas. Recientemente, evasores como Rey Ordoñez[81] y los hermanos Livan[82] y Orlando Hernández[83] es una muestra del potencial cubano de la isla y que estarán disponibles si pudieran salir libremente. Gracias al incuestionable talento cubano, el número de latinos en Grandes Ligas aumentaría considerablemente si pudieran salir de la isla.

Aunque un flujo mayor de talento cubano en las Grandes Ligas puede tener un efecto contraproducente porque se tendrían que implementar un reclutamiento especial para darles oportunidad a todos. Sin embargo, si algo ha destacado en los primeros años de este siglo es que los latinos son una pieza angular de las Grandes Ligas. Jugadores como Sammy Sosa, José Canseco, Armando Benítez o Mariano Rivera[84], han demostrado que el Caribe tiene talento en cualquier posición y ya no es exclusivo de bateadores de poder. Países como República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela y México entendieron las necesidades del béisbol y se adaptaron a pasos agigantados al juego estadounidense.

4.5 ¿Y los mexicanos?

Encontrar una razón por la cual sólo 112 mexicanos han llegado a las Grandes Ligas -comparado con los 115 dominicanos que jugaron la temporada 2008- es complicado. El beisbolista mexicano se ha desarrollado en las ligas mayores con un gran esfuerzo por las dificultades que se le presentan y aunque esto no es exclusivo para ellos, su participación en Grandes Ligas no ha sido la deseada. En el béisbol mexicano el desarrollo individual no va de la mano con el de equipo, algo que no debe ser sorpresa.

Prueba de ello es que en los pasados Juegos Olímpicos de Pekín 2008, en ningún deporte de conjunto México participó. Todo esto a pesar de contar con importantes triunfos y reconocimientos en competencias internacionales, principalmente en la Serie del Caribe y a nivel infantil y juvenil. Sin duda los clubes de la Liga Mexicana de Béisbol serían los principales  beneficiados con la venta de jugadores a las Grandes Ligas, sin embargo en sus academias no han enfocado sus esfuerzos para exportar jugadores, sino que lo hacen para consumo local.

No preparan al jugador para que triunfe en Estados Unidos, simplemente esperan que surja algún prospecto que interese a las Grandes Ligas. Con la debida proporción, puede hacer algo similar a  lo que hace el fútbol argentino con sus jugadores jóvenes: los preparan, los desarrollan y los venden al extranjero para obtener fondos y de esta manera hacen que su liga sea un semillero de estrellas.

En el caso del béisbol en México, no hay sistemas efectivos de detección de talento, no se les da seguimiento a los jugadores desde que están en ligas pequeñas o en la escuela secundaria o preparatoria. Esta situación no es exclusiva del béisbol, sucede en todos los deportes en México, por eso se pierde la oportunidad de captar talentos que no sólo nutrirían a la Liga Mexicana, sino que se tendría más material para poderlo trabajar y preparar buscando una real oportunidad para jugar en Grandes Ligas.

Tomando como referente el estudio realizado por el investigador académico de la Universidad Autónoma de Baja California, el M.C. Gustavo López, titulado Análisis del rendimiento del beisbolista mexicano a nivel profesional en Grandes Ligas de los Estados Unidos” publicado en la primavera del 2007, éste considera que los beisbolistas mexicanos tienen las mismas probabilidades de ingresar a las ligas mayores con sus excelentes cualidades, pero observa que las cartas de propiedad de los jugadores son elevadas por lo cual pocos tienen la oportunidad de ser evaluados por los equipos de Grandes Ligas.

El análisis agrega que las lesiones han disminuido el rendimiento del beisbolista mexicano en la gran carpa. Estima que 4 de cada 10 mexicanos que inician en los entrenamientos de primavera se quedan participando en algún en equipo de Grandes Ligas. Una encuesta de este mismo análisis realizada entre jugadores, periodistas y aficionados en las ciudades de Mexicali, Baja California, Hermosillo, Sonora y Culiacán, Sinaloa, demostró que el 70% de los encuestados coincide en que el precio de la carta de los beisbolistas mexicanos es un poco elevado con respecto a jugadores de República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico. El 30% restante piensa que los salarios de los beisbolistas mexicanos tienen el mismo nivel salarial que los caribeños.

De los 300 encuestados, el 62% opina que el mexicano se debe de quedar en las ligas mexicanas de béisbol y no buscar una oportunidad en otro país, mientras que el 68% considera que en alrededor de cinco años podremos llegar a ser una de las mejores selecciones a nivel internacional.

 


[1] Aparte de Estados Unidos y Canadá, el béisbol se juega actualmente en muchos otros países y es el deporte más popular en varios de ellos, sobre todo en varias naciones hispanoamericanas de la cuenca del Caribe: Venezuela, Cuba, República Dominicana, México, Panamá, Puerto Rico, Nicaragua, Colombia (donde se organizó el primer campeonato avalado de manera oficial por la MLB), y en Asia (Japón, Corea del Sur y Taiwán). En Europa despierta escaso interés, destacando Holanda (campeona en 20 de los 30 campeonatos europeos disputados, y 7 veces subcampeona), Italia (8 y 15) y España (1, 1 y 12 bronces).

[2] “Player search” en http://mlb.mlb.com/mlb/players/index.jsp. Julio 2008.

[3] Mejor conocido como Mike González, fue un cubano nacido en la Habana el 28 de septiembre de 1912 y murió el 19 de febrero de 1977. Jugó como cátcher y primera base para los Bravos de Boston, Cardenales de San Luis, Gigantes de Nueva York, y Cachorros de Chicago.

[4] Octavio Víctor Rojas Rivas, mejor cocido como Cookie (nació el 6 de marzo de 1939 en Habana, Cuba), fue un para corto y pitcher como jugador y también manager con los Reales de Kansas City y los Angelinos de California.

[5] Preston Gómez (nació el 20 de abril de 1923 en Central Preston, Cuba como Pedro W. Gómez Martínez) Fue manager de tres equipos de Grandes Ligas: los Padres de San Diego (1969-72), Astros de Houston (1974-75) y Cachorros de Chicago (1980).

[6] Atanasio Pérez Rigal, mejor conocido como Tony Pérez o Tany Pérez (Ciego de Ávila, Cuba, 14 de mayo de 1942), es un beisbolista miembro del Salón de la Fama que fue figura relevante de los Rojos de Cincinnati. También es conocido con los sobrenombres de “Big Dog” y “Doggie“.

[7] Felipe Rojas Alou (nació el 12 de mayo de 1935 en Haina, República Dominicana) fue un jugador de béisbol profesional para los Gigantes de San Francisco, Bravos de Atlanta y Milwaukee, Atléticos de Oakland, Yankees de Nueva York, Expos de Montreal y Cerveceros de Milwaukee. Ha sido también un mánager exitoso para los Expos y los Gigantes. Alou es el mayor del trío de hermanos jugadores de béisbol Jesús y Matty (ambos jugaron en las Grandes Ligas).

[8] Manuel Elías Acta (nació el 11 de enero de 1959 en San Pedro de Macorís, República Dominicana) es el actual manager de los Nacionales de Washington. En la liga dominicana ha dirigido a los Tigres del Licey de 2002 a 2004, incluyendo la victoria del 2003 en la Serie del Caribe. Acta dirigió al equipo de República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol del 2006.

[9] Oswaldo Guillén (conocido como Ozzie Guillén) nació el 20 de enero de 1964 en Ocumare del Tuy, Venezuela, shortstop de los Medias Blancas de Chicago entre 1985 y 1997. Jugó también con los Orioles de Baltimore, los Bravos de Atlanta y las Mantarrayas de Tampa Bay hasta su retiro en el año 2000.

Novato del año y récord defensivo en su equipo en 1985. Participó en el juego de las estrellas en 1988, 1990 y 1991, ganando el guante de oro 1990 y convirtiéndose en el segundo venezolano que lo gana para la posición de short stop en la liga americana.

Luego de ganar la Serie Mundial con los Marlins de Florida como coach de primera base, Guillén fue nombrado manager de los Medias Blancas de Chicago para la temporada 2004. Bajo su dirección los Medias Blancas ganaron en 2005 la Serie de Campeonato de la Liga Americana por primera vez en 46 años, convirtiéndose en el primer mánager no estadounidense en dirigir un equipo en la Serie Mundial y ganarla. Igualmente, fue el mánager de la Liga Americana en el Juego de las estrellas del 2006 el cual gano 3-2.

[10] Manuel Arístides Ramírez (nacido el 30 de mayo de 1972 en Santo Domingo, República Dominicana) es un jardinero dominicano de las Grandes Ligas de Béisbol que juega con los Dodgers de Los Ángeles (2008), Medias Rojas de Boston (desde el 2001 al 2008); anteriormente, Ramírez jugaba con los Indios de Cleveland entre 1993 y 2000). Lanza y batea a la derecha. A pesar de ser originario de la República Dominicana, creció en la zona de Washington Heights en la ciudad de Nueva York, a una corta distancia del Yankee Stadium. En el 2004 se convirtió en ciudadano estadounidense.

[11] Juan Alberto González Vázquez (nació el 20 de octubre de 1969 en Arecibo, Puerto Rico), mejor conocido como Juan “Igor” González. Jugó como jardinero y se convirtió en uno de los jugadores estelares de los años 90 con los Rangers de Texas.

[12] Samuel Sosa Peralta, mejor conocido como Sammy Sosa (nacido el 12 de noviembre de 1968 en San Pedro de Macorís, República Dominicana), es un jugador en las Grandes Ligas de Béisbol que actualmente fue firmado por Rangers de Texas. Anteriormente ha jugado con los Medias Blancas de Chicago, los Cachorros de Chicago y los Orioles de Baltimore. A principios de la temporada de 2007 tenia 588 homeruns, Pero Actualmente Sosa Tiene 609 homeruns alcanzado el día 21 de junio con su equipo actual Rangers de Texas contra Cachorros de Chicago(su antiguo equipo), lo que lo ubica en el quinto puesto en ese renglón, en la historia de las Grandes Ligas.

[13] Andrés José Padovani Galarraga (Nació en el barrio de Chapellín, Caracas, Venezuela, 18 de junio de 1961), es un deportista venezolano destacado dentro del mundo del béisbol tanto en el país como en la liga de Estados Unidos. Fue jugador de primera base para siete equipos estadounidenses: Expos de Montreal, Cardenales de San Luis, Rockies de Colorado, Bravos de Atlanta, Rangers de Texas, Gigantes de San Francisco y Ángeles de Anaheim. En la Liga Venezolana de Béisbol Profesional jugó siempre, desde su debut en la temporada 1978-1979, con los Leones del Caracas.

[14] Santos “Sandy” Alomar Velázquez, Jr. (nació el 18 de junio de 1966 en Salinas, Puerto Rico) Fue cátcher de los Padres de San Diego (1988-1989), Indios de Cleveland (1990-2000), Medias Blancas de Chicago (2001-2002, 2003-2004) y (2006), Rockies de Colorado (2002), Rangers de Texas (2005), Dodgers de Los Ángeles (2006), y Mets de Nueva York (2007).

[15] Pedro Jaime Martínez (nacido el 25 de octubre de 1971 en Manoguayabo, República Dominicana) es un jugador de béisbol dominicano que actualmente milita con el equipo de los Mets de Nueva York, es el quinto de seis hijos de Paulino y Leopoldina. Logro alcanzar su victoria 200 en abril de 2006, además tiene el más alto porcentaje de ganados para cualquier lanzador con 200 o más victorias en toda la historia. Durante la temporada 2007 se convirtió en decimoquinto lanzador en la historia en lograr alcanzar la marca de 3000 ponches.

[16] Armando Germán Benítez (nació el 3 de noviembre de 1972 en Ramón Santana, República Dominicana) es un lanzador que llegó a lanzar la pelota a 100 MPH.

[17] “La historia” en http://www.baseballdecuba.com/pages/antecedentes.htm. Agosto 2008

[18] El club Almendares uno de los pioneros del béisbol profesional cubano, ya que fue fundado en el año 1878, por iniciativa de los hermanos Carlos y Teodoro Zaido, quienes también figuraron como jugadores del equipo. A ellos les acompañaron: Antonio (El Vizcaíno) Alzola, Leonardo Ovies, Alfredo Lacazette, Alejandro Reed, Zacarías Barrios, Standhope, Adolfo Nuño, Fernando Zayas, Joaquín Franke, N. Barbón y Eduardo Delgado.

[19] “Liga profesional” en http://www.baseballdecuba.com/pages/ligapro.htm. Julio 2008

[20] “Antecedentes” en http://www.baseballdecuba.com/pages/antecedentes.htm. Agosto 2008

[21] Beto Villa “La historia del béisbol en Latinoamérica” en http://www.latinobaseball.com/cwb-history.php. Junio 2008.

[22] “Player search” en http://www.baseball-reference.com/c/castrlu01.shtml. Julio 2008.

[23] Los Monarcas de Kansas City fueron el equipo más longevo en la historia de las Ligas Negras de 1920 a 1930. Fueron el primer equipo en utilizar iluminación artificial en su estadio, 5 años antes de que cualquier otro equipo lo hiciera.

[24] Rafael Almeida (nació el 30 de julio de 1887 en Habana, Cuba – murió el 19 de marzo de 1968) fue un tercera base de 1911 a 1913 con los Rojos de Cincinnati.

[25] Armando Marsans (nació el 3 de octubre de 1887 en Matanzas, Cuba – murió el 3 de septiembre de 1960) fue un jardinero con tres diferentes equipos entre 1911 y 1918. Jugó para los Rojos de Cincinnati, los Terriers de San Luis (Liga Federal) y los Cafés de San Luis y Yankees de Nueva York.

[26] Adolfo Domingo De Guzmán “Dolf” Luque (4 de agosto de 18903 de julio de 1957) fue un jugador de béisbol cubano, siendo famoso como pitcher en las Grandes Ligas a principios del siglo XX.

Nació en La Habana y debutó en los Bravos de Boston en 1914. En 1918, fue transferido a los Rojos de Cincinnati, donde jugó durante 12 temporadas. En la Serie Mundial de 1919 jugó principalmente de pitcher. Luque jugó en Dodgers de Los Ángeles en los años 1930 y 1931 y con los Gigantes de Nueva York entre 1932 y 1935. Él estuvo con los Gigantes en la Serie Mundial de 1933, siendo el pitcher en el 5º y último juego de la serie frente de los Senadores de Washington. Terminó su carrera con un récord de 194-179 y un 3,24 ERA

[27] Actualmente los Mellizos de Minnesota. Los Senadores jugaron de 1901 a 1961 en la capital de los Estados Unidos.

[28] Fermín (Romero) Guerra (nació el 11 de octubre de 1912 – murió el 9 de octubre de 1992) en Habana, Cuba. Fue un receptor de los Senadores de Washington (1937, 1944-46 y 1951), Atléticos de Filadelfia (1947-50) y Medias Rojas de Boston (1951).

[29] Bobby Estalella (nació el 25 de abril de 1911 – murió el 6 de enero de 1991) fue un jardinero y tercera base.

[30] René Monteagudo Miranda (nació el 12 de marzo de 1916 – murió el 14 de septiembre de 1973) fue un lanzador y jardinero de los Senadores de Washington (1938, 1940) y los Filis de Filadelfia (1945).

[31] Nació el 23 agosto de 1915 en Regla, Cuba. Murió el 10 el 10 de enero de 1983. Fue jugador de cuadro (primera, segunda y tercera base) para los Senadores de Washington de 1944 a 1946.

[32] José Antonio (Sánchez) Zardón (nació el 20 de mayo de 1923 en Habana, Cuba), fue un jardinero de los Senadores de Washington en 1945.

[33] Nació el 7 de diciembre de 1926 en Habana, Cuba. Jugó en 1945 para los Senadores de Washington.

[34] Alejandro “Patón” Carrasquel (24 de julio, 191219 de agosto, 1969), nacido como Alejandro Eloy Carrasquel Aparicio en Caracas, Venezuela. Jugó 8 temporadas para los Senadores de Washington.

[35] Nació el 3 de enero de 1916 en Habana, Cuba. Murió en la misma fecha en 1986. Jugó dos temporadas (1942 y 1945) como receptor de los Cachorros de Chicago.

[36] Regino José Otero Gómez, mejor conocido como Reggie Otero (nació el 7 de septiembre de 1915, en Habana, Cuba — murió el 21 de octubre de 1988) pasó 17 años en las ligas menores y sólo jugó un año (1945) con los Cachorros de Chicago in 1945. Cuando terminó su carrera como jugador, fue manager en Cuba, México y Venezuela.

[37] Baldomero (Mel) Almada (nació el 7 de febrero de 1913 – murió el 13 de agosto de 1988) Originario de Huatabampo, Sonora. Fue un jardinero central que jugó de 1933 a 1939 para los Medias Rojas de Boston, Senadores de Washington, Cafés de San Luis y Dodgers de Brooklyn.

[38] José Luis (González) Gómez (nació el 23 de mayo de 1909 en Mazatlán, Sinaloa – murió el 1 de diciembre de 1992) fue un jugador de cuadro de Grandes Ligas entre 1935 y 1942 con los Filis de Filadelfia y Senadores de Washington

[39] Hiram Gabriel Bithorn (nació en San Juan, Puerto Rico el 18 de marzo de 1916 – murió el 30 de diciembre de 1951) fue el primer jugador de Puerto Rico en las Grandes Ligas. Fue un lanzador de los Medias Blancas de Chicago, Cachorros de Chicago y Piratas de Pittsburgh.

[40] Luis Olmo (nació el 11 de agosto de 1919) fue un jardinero de los Dodgers de Brooklyn (1943-45, 1949) y los Bravos de Boston (1950-51).

[41] Orlando Manuel Cepeda Pennes (nació el 17 de septiembre de 1937 en Ponce, Puerto Rico) Fue un primera base de los Gigantes de San Francisco (1958–66), Cardenales de San Luis (1966–68), Bravos de Atlanta (1969–72), Atléticos de Oakland (1972), Medias Rojas de Boston (1973) y Reales de Kansas City (1974).

[42] Rodolfo fue un pitcher de los Stars, Cubans, Ciudad Trujillo, y otros equipos de las Ligas Negras, Cuba y México

[43] Luis Tiant nació el 23 de noviembre de 1940 en Marianao, Cuba con el nombre de Luis Clemente Tiant Vega, fue un lanzador de los Indios de Cleveland (1964-1969), Mellizos de Minnesota (1970), Medias Rojas de Boston (1971-1978), Yankees de Nueva York (1979-80), Piratas de Pittsburgh (1981) y Angelinos de California (1982).

[44] Inició su carrera como pitcher pero por una lesión se convirtió en jardinero. Jugó de 1940 a 1947 para los Cuban Stars, Cubans de Nueva York y varios equipos en México.

[45] Nació el 15 de marzo de 1922 y murió el 9 de mayo de 1998. Un jugador cubano veterano firmado por los Gigantes de Jersey City y los Cubans de Nueva York. Jugó como cátcher con los Gigantes de Nueva York de 1951 a 1953.

[46] Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, comúnmente referido como Minnie Miñoso (nació el 29 de noviembre de 1925 en La Habana, Cuba), fue un jardinero y tercera base en las Ligas Negras y posteriormente en la Liga Mexicana. Se le apodaba el “caballo negro”.

[47] Edmundo “Sandy” Amorós (nació el 30 de enero de 1930 – murió el 27 de junio de 1992) fue un jardinero de los Dodgers de Brooklyn y Los Ángeles, Tigres de Detroit. Amorós nació en La Habana, Cuba.

[48] Roberto Francisco Ávila González (nació el 2 de abril de 1924 – murió el 26 de octubre de 2004) fue un pelotero de las Grandes Ligas que jugaba la segunda base y era diestro, un gran bateador. En la Gran Carpa jugó para los Indios de Cleveland (1949-1958), Orioles de Baltimore (1959), Medias Rojas de Boston (1959).

[49] Fue un jardinero con los Medias Rojas de Memphis (1947-50), un gran bateador (.342 de promedio en 1949). Jugó con Veracruz y San Luis en la Liga Mexicana. En total entre Cuba, Estados Unidos y México jugó por 13 temporadas.

[50] Leonardo Lázaro Cárdenas Alfonso (nació el 17 de diciembre de 1938 en Matanzas, Cuba) fue un prominente parador en corto por 16 años (1960-75).

[51] Nació el 12 de diciembre de 1930 en Marianao, Cuba. Murió el 30 de junio de 2002. Leonardo Lázaro Cárdenas Alfonso (nació el 17 de diciembre de 1938 en Matanzas, Cuba) fue un prominente parador en corto por 16 años (1960-75). Fue lanzador de los Senadores de Washington y los Rojos de Cincinnati entre 1952 y 1960.

[52] Orlando Gregorio Peña (nació el 17 de noviembre de 1933 en Victoria de Las Tunas, Cuba) es un pitcher que jugó entre 1958 y 1975 para los Rojos de Cincinnati (1958-60), Atléticos de Kansas City (1962-65), Tigres de Detroit (1965-67), Indios de Cleveland (1967), Piratas de Pittsburgh (1970), Orioles de Baltimore (1971, 1973), Cardenales de San Luis (1973-74) y Angelinos de California (1975).

[53] Luis Enrique “Tite” Arroyo, nació el 18 de febrero de1927 en Peñuelas, Puerto Rico, es un lanzador que jugó para los Rojos de Cincinnati, Yankees de Nueva York y Piratas de Pittsburgh.

[54] Saturnino “Nino” Escalera Cuadrado (nació el 1 de diciembre de 1929 en Santurce, Puerto Rico) es un jardinero y primera base de los Red Legs de Cincinnati en  la temporada de 1954.

[55] José Antonio Rodríguez Pagán (nació el 5 de mayo de 1935 en Barceloneta, Puerto Rico) hizo su debut con los Gigantes de San Francisco el 8 de agosto de 1959. Pagán jugó para los Gigantes hasta 1965 y luego fue cambiado a los Piratas de Pittsburgh y posteriormente acabo su carrera en 1973, con los Filis de Filadelfia.

[56] Julio Enrique Gotay Sánchez (nació el 9 de junio de 1939 en Fajardo, Puerto murió el 4 de julio de 2008) jugó 10 temporadas para los Cardenales de San Luis, Piratas de Pittsburgh, Angelinos de California y Astros de Houston.

[57] Luis Ernesto Aparicio Montiel (Maracaibo, Estado Zulia, 29 de abril de 1934) es un beisbolista venezolano que jugó en las Grandes Ligas del Béisbol entre 1956 y 1973. Hijo del también jugador Luis Aparicio Ortega, conocido como El Grande de Maracaibo

[58] Guillermo “Willy” Miranda (nació el 24 de mayo de 1926 en Velasco, Cuba – murió el 7 de septiembre de 19969. Fue un parador en corto de 1951-1959 con los Senadores de Washington, Medias Blancas de Chicago, Cafés de San Luis, Yankees de Nueva York, y Orioles de Baltimore.

[59] Nació el 22 de mayo de 1934 en Matanzas, Cuba. Fue parador en corto y segunda base de los Senadores de Washington y los Mellizos de Minnesota entre 1955 y 1960.

[60] Sandalio (Sandy) Consuegra (nació el 3 de septiembre de 1920 – murió el 16 de noviembre de 2005) fue un lanzador de relevo de 1950 a 1957, Consuegra jugó para los Senadores de Washington (1950-1953), Medias Blancas de Chicago (1953-1956), Orioles de Baltimore (1956-1957) y Gigantes de Nueva York (1957).

[61] José Miguel “Mike” Fornieles (nació el 18 de enero de 1932- murió el 11 de febrero de 1998) fue un lanzador por espacio de 12 temporadas (1952-1963) con los Senadores de Washington/Mellizos de Minnesota, Medias Blancas de Chicago, Orioles de Baltimore y Medias Rojas de Boston.

[62] Tony Pedro Oliva también conocido como Antonio Oliva López Hernández Javique (nació el 20 de julio de 1938 en Pinar del Río, Cuba) fue un jardinero que jugó toda su carrera con Mellizos de Minnesota de 1962 a 1976.

[63] Zoilo Casanova Versalles Rodríguez (nació el 18 de diciembre de 1939 – murió el 9 de junio de 1995) fue un parador en corto cubano considerado uno de los mejores de todos los tiempos. Fue pieza clave en la victoria en la Serie Mundial de 1965 de los Mellizos de Minnesota.

[64] Dagoberto Campaneris Blanco (nació el 9 de marzo de 1942 en Pueblo Nuevo, Cuba), apodado “Campy”, fue un parador en corto que jugó con los Atléticos de Kansas City y Oakland.

[65] Rodney Cline Carew (Gatún, Panamá, 1 de octubre de 1945) fue un jugador de las Grandes Ligas de Béisbol con los equipos de Mellizos de Minnesota y Angelinos de California en los años 1970 y 1980. Es probablemente el único jugador de Grandes Ligas que ha nacido en un tren. Fue uno de los bateadores más productivos de su época.

[66] Osvaldo José (Pichardo) Virgil (nació el 17 de mayo de 1932 en Monte Cristi, República Dominicana) jugó varias posiciones entre 1956  y 1969 para los Gigantes de Nueva York (1956-57), Tigres de Detroit (1958, 1960-61), Atléticos de Kansas City (1961), Orioles de Baltimore (1962), Piratas de Pittsburgh (1965) y Gigantes de San Francisco (1966, 1969).

[67] Juan Antonio Marichal Sánchez (20 de octubre de 1937, Laguna Verde, República Dominicana), mejor conocido como Juan Marichal, fue un lanzador abridor de las Grandes Ligas de Béisbol, famoso por su gran alzada de pierna al lanzar.

[68] Manuel De Jesús Sanguillén Magan, mejor conocido como “Manny” (nació el 21 de marzo de 1944 en Colon, Panamá), fue un cátcher para los Piratas de Pittsburgh y los Atléticos de Oakland.

[69] Manuel Rafael Mota Gerónimo, mejor conocido como Manny Mota (nació el 18 de febrero de 1938 en Santo Domingo, República Dominicana fue un jardinero de los Gigantes de San Francisco, Piratas de Pittsburgh, Expos de Montreal y más notablemente de los Dodgers de Los Ángeles. Era muy popular por sus habilidades para batear como emergente.

[70] Joaquín Andújar (nació el 21 de diciembre de 1952 en San Pedro de Macorís, República Dominicana) fue un lanzador que jugó para los Astros de Houston (1976-81, 1988), Cardenales de San Luis (1981-85) y Atléticos de Oakland (1986-87).

[71] Antonio Francisco Peña Padilla, mejor conocido como Tony Peña (nació el 4 de junio de 1957 en Monte Cristi, República Dominicana) jugó de 1980 a 1997 para los Piratas de Pittsburgh, Cardenales de San Luis, Astros de Houston, Indios de Cleveland, Medias Rojas de Boston y Medias Blancas de Chicago. Fue manager de los Reales de Kansas City entre 2002 y 2005. Actualmente es coach de los Yankees de Nueva York.

[72] Octavio Antonio Fernández Castro (nació el 30 de junio de 1962 en San Pedro de Macoris, República Dominicana), mejor conocido como Tony Fernández, fue un jugador que se dio a notar por sus habilidades a la defensiva. Jugó para los Azulejos de Toronto, Padres de San Diego, Mets de Nueva York, Rojos de Cincinnati, Indios de Cleveland, Yankees de Nueva York y los Cerveceros de Milwaukee entre 1983 y 2001.

[73] Franklin Crisóstomo Taveras Fabián (nació el 24 de diciembre de 1949 en Las Matas De Santa Cruz, República Dominicana), jugó de 1971 a 1982 para los Piratas de Pittsburgh, Mets de Nueva York, y Expos de Montreal

[74] Rafael Emilio Ramírez Peguero (nació el 18 de febrero de 1958 en San Pedro de Macoris, República Dominicana), jugó de 1980 a 1992 para los Bravos de Atlanta y Astros de Houston

[75] Rafael Leonidas Belliard Matias (nació el 24 de octubre de 1961 en Pueblo Nuevo, República Dominicana) Jugó de 1980 a 1991 con los Piratas de Pittsburgh y los Bravos de Atlanta.

[76] Rafael Francisco Santana de la Cruz (nació el 31 de enero de 1958, en La Romana, República Dominicana) jugó para los Cardenales de San Luis (1983), Mets de Nueva York (1984-1987), Yankees de Nueva York (1988) y los Indios de Cleveland (1990).

[77] David Ismael Concepción Benítez (Ocumare de la Costa, estado Aragua, 17 de junio de 1948), es un deportista venezolano, que defendía el campo corto en el equipo de Rojos de Cincinnati de 1970 a 1988.

[78] Omar Enrique Vizquel González (nacido el 24 de abril de 1967 en Caracas, Venezuela), es un deportista venezolano, campo corto que juega en las Grandes Ligas de Béisbol con los Gigantes de San Francisco. Anteriormente, Vizquel jugó con los Marineros de Seattle (1989-93), los Indios de Cleveland (1994-2004) y Gigantes de San Francisco del 2005 a la fecha.

[79] Alexander Emmanuel “Alex” Rodríguez Navarro (nacido el 27 de julio de 1975 en Nueva York, Estados Unidos), apodado A-Rod, es un jugador dominicano-estadounidense reconocido por muchos cronistas deportivos y fanáticos del deporte como el mejor jugador. Es el tercera base titular de los Yankees de Nueva York, después de haber sido shortstop de los Rangers de Texas y Marineros de Seattle desde su debut en 1994.

[80] Fernando Valenzuela Anguamea (1 de noviembre de 1960) es un pitcher zurdo de origen mexicano que hizo historia con los Dodgers de Los Ángeles durante los años 80’s. Nació en Etchohuaquila, Municipio de Navojoa, Sonora, México, entró al béisbol organizado en 1978 con el equipo de Guanajuato de la Liga Central. Para la siguiente temporada picheó para los Leones de Yucatán en la Liga Mexicana en donde llamó la atención del scout cubano “corito” Barona quien no dudo en recomendarlo con el cazatalentos estadounidense Mike Brito y fue comprado por los Dodgers en julio de 1979. En la Liga Mexicana del Pacífico jugó a partir de 1978 para los Mayos de Navojoa, en la década de los 90’s para los Naranjeros de Hermosillo y en las tres últimas temporadas (2004-2005, 2005-2006 y 2006-2007) lo ha hecho para los Águilas de Mexicali. Actualmente es cronista de Radio de los Dodgers de Los Ángeles.

[81] Reynaldo Ordóñez Pereira (nació el 11 de noviembre de 1971 en La Habana, Cuba) jugó para los Mets de Nueva York, Mantarrayas de Tampa Bay  y Cachorros de Chicago entre 1996 y 2004.

[82] Eisler Liván Hernández Carrera (nació el 20 de febrero de 1975 en Villa Clara, Cuba), es un lanzador que desertó de Cuba en 1995 y ha jugado para los Marlins de Florida (1996-1999), Gigantes de San Francisco (1999-2002), Expos de Montreal (20032004) los Nacionales de Washington (antes Expos de Montreal) (2005-2006), los Diamondbacks de Arizona (2006-2007) y los Mellizos de Minnesota (2008).

[83] Orlando “El Duque” Hernández, es un jugador de béisbol nacido en Villa Clara, Cuba el 11 de Octubre de 1969. Se le considera uno de los mejores pitcher de todos los tiempos en el béisbol cubano y mundial, lanzador del equipo Industriales en Cuba hasta 1996, año en que abandona el país para jugar en las Grandes Ligas de EE. UU., primero con el equipo de los Yankees de Nueva York y luego con los Medias Blancas de Chicago. El Duque es el único cubano con 4 anillos de la Serie Mundial (3 con los Yankees y 1 con los Medias Blancas).

[84] Mariano Rivera, (nació el 29 de noviembre de 1969 en Puerto Caimito, La Chorrera, Panamá) también conocido como “apaga y vámonos” por sus grandes actuaciones en la post-temporada, es el “cerrador” de los Yankees de Nueva York. Ha salvado 469 juegos lo que lo podría convertir en un nuevo integrante del salón de la fama antes de su jubilación.

11
ene
09

Ensayo sobre la historia del béisbol y su impacto en México, parte III


Capítulo 3. El béisbol, mudo testigo de la historia

El mejor referente de la sociedad estadounidense, en mi opinión, es el béisbol. No existe un deporte que haya estado tan de la mano a los sucesos históricos del Siglo XX en Estados Unidos como lo es el béisbol. Siempre ha sido testigo mudo de su historia. Su misma evolución es la mejor prueba de esto.

La memoria juega un rol fundamental en el desarrollo, preservación y educación de una sociedad. Si se utiliza un deporte como herramienta para ayudar a una sociedad a salir adelante, a sacarla de un momento difícil, e incluso para distraer la atención, ningún deporte lo ha hecho mejor que el béisbol y ese es el objetivo de este capítulo: demostrar que este deporte siempre ha estado y se ha hecho presente en los momentos claves de la historia de los Estados Unidos.

 “Quien quiera saber acerca del corazón y la mente de los estadounidenses, debe aprender béisbol”. Este fue el pronunciamiento del profesor de la Universidad de Columbia, Jacques Barzun[1] hace varios años, mientras dictaba su cátedra en 1954.

Desde sus inicios al béisbol se le ha denominado como el “pasatiempo nacional” en Estados Unidos. Esta frase ha crecido a través del tiempo y ha hecho que reincida en su propia leyenda. Es común ver imágenes que combinan al diamante con símbolos que nutren ese lazo entre la historia y los aficionados. Por ejemplo, la tradición del lanzamiento de la primera bola por un presidente del país refuerza el vínculo entre el juego y las instituciones.

La pregunta es ¿el béisbol representa el espíritu de América? Si es así ¿cuál es su legado?

Si se mira al béisbol, se pueden ver ideales e injusticias, triunfos y derrotas, como en la vida misma. El béisbol ha sido un catalizador de la intolerancia e ilegalidades. Su historia es muy compleja, pero esa misma complejidad es deslumbrante cuando se ve desde el prisma del béisbol.

3.1 Tres momentos claves

En el béisbol existen tres momentos claves que denotan la relación tan estrecha entre este deporte y la historia.

Primero: Jackie Robinson con los Dodgers de Brooklyn.

En 1947, Branch Rickey, gerente general de ese equipo, firmó a Robinson y con esto rompió la barrera del color en el béisbol. Rickey no fue el primer ejecutivo en intentar firmar a un jugador de color en Grandes Ligas.

A principios de la década de los años veintes del Siglo XX, el manejador de los Gigantes de Nueva York, John McGraw[2], intencionalmente incluyó a un negro en un juego, Charlie Grant, presentándolo como un indio americano. Otro caso ocurrió en 1943 cuando el dueño de los Piratas de Pittsburgh, Bill Bensawanger, firmó a Josh Gibson, sin embargo el comisionado en turno, Kenesaw Mountain Landis, un poderoso empresario de la época mejor conocido por sus inclinaciones semíticas, prohibió esta contratación.

Bill Veeck[3] siempre expuso que Landis bloqueó su intento por comprar a los Filis de Filadelfia[4] en 1941 porque había anunciado que, de comprar al equipo, lo haría multirracial. Todo este obstáculo se pudo eliminar con la muerte de Landis en 1944 y eso ayudó a que los negros pudieran jugar en Grandes Ligas.

El mismo Rickey había experimentado el problema de la segregación. Cuando jugaba para su equipo en la Universidad de Ohio Weslayan, Rickey tenía un compañero negro. En una gira por el sur del estado de Ohio, el personal del hotel donde se hospedaban prohibió a su compañero de color albergarse ahí. Rickey trató de llevarlo al hotel para que pasara la noche, pero fue sorprendido y se lo prohibieron. Rickey siempre relató este suceso como un ejemplo de por qué quería romper la barrera del color no sólo en el béisbol, sino en todo el país.

Jackie Robinson tenía mucho talento pero no era el mejor jugador de las Ligas Negras. Fue escogido para el experimento por tener el coraje para soportar la presión de ser el primer negro en Grandes Ligas, aguantar las críticas y abusos de aficionados y jugadores que se oponían a su inclusión en el juego. Siempre los enfrentó con la cara en alto.

Aguantó la presión y jugó todavía mejor, para ganar el premio del Novato del Año en 1947. Más adelante en ese mismo año, otros dos jugadores de color llegaron a las Grandes Ligas: Hank Thompson con los Cafés de San Luis y Larry Doby con los Indios de Cleveland, mismo equipo que al coronarse el año siguiente 1948, presentaron a dos jugadores negros que alcanzarían el Salón de la Fama años más tarde: Larry Doby y Satchel Paige.

Paige, quien lanzó más de 2 mil 400 entradas en las Ligas Negras, incluso hasta 2 ó 3 juegos en un día, era muy efectivo a pesar de tener 42 años cuando llegó a Grandes Ligas y así siguió hasta los 59. Su porcentaje de carreras limpias de por vida fue de 3.29, uno de los diez mejores de todos los tiempos. Como un homenaje al legado de Jackie Robinson y una muestra de agradecimiento del béisbol a la comunidad negra de ese país, en 1997 MLB retiró de todos los equipos el número 42 que portó en su uniforme.

Segundo: la participación de los beisbolistas en los conflictos bélicos de los Estados Unidos, principalmente en la Segunda Guerra Mundial.

En los albores del conflicto en 1939, la postura de los Estados Unidos era de neutralidad. Había muy pocos deseos de involucrarse en la guerra y en cualquier caso, la fuerza militar de los estadounidenses no estaba a tono para el conflicto. En ese momento, la armada de los Estados Unidos era aproximadamente de 240 mil hombres[5], la fuerza aérea tenía unos 20 mil efectivos volando con un equipo obsoleto para la época, mientras que la naval contaba con 82 barcos de guerra.

Aun así, los japoneses empezaron a planear sus ataques en el Pacífico y la sombra de la guerra crecía, por lo que Estados Unidos se preparaban para lo inevitable. El primer paso fue incrementar el personal de guerra a través una orden presidencial de Franklin Delano Rooselvelt[6] firmada el 16 de septiembre de 1940 para el proceso de reclutamiento de soldados.

Todo estadounidense entre 21 y 36 años de edad se debía registrar por un lapso de 12 meses para prestar su servicio militar y “asegurar la independencia y libertad de los Estados Unidos”. Este proceso de reclutamiento juntó a 2 millones de hombres para el final de 1941, fue el proceso de defensa más grande de la historia de los Estados Unidos.

Este reclutamiento afectó a todos los rubros profesionales del país y el béisbol no fue la excepción. En 1941 el deporte vivía un gran momento: Ted Williams bateó para .406, Joe DiMaggio conectó por lo menos 1 hit en 56 partidos de forma consecutiva, Lefty Grove[7] a los 41 años de edad obtuvo su victoria 300 de por vida y el receptor de los Dodgers, Mickey Owen, fue inmortalizado por cometer un error en la Serie Mundial de ese año, que le costó a su equipo el título y se les dio la despedida a los dos primeros jugadores que se iban a la guerra.

El primer big leaguer reclutado para ir a la Segunda Guerra Mundial, fue Hugh Mulcahy, un veterano de los Filis de Filadelfia que fue registrado en el ejército el 8 de marzo de 1941 para reportarse en Camp Devens, Massachusetts.

A Mulcahy se le apodó como “el pitcher perdedor” porque perdió 76 juegos entre 1937 y 1940, el máximo número en ese lapso. Sin embargo, de manera muy optimista, al ser reclutado declaró: “mi racha perdedora ha terminado…ahora estoy en un equipo ganador”.

El segundo en irse fue el bateador de poder de Detroit, Hank Greenberg[8], una afamada celebridad de aquel tiempo y futuro miembro del Salón de la Fama, fue llamado al servicio militar el 7 de mayo de 1941. Greenberg jugó en tres Series Mundiales y en dos juegos de estrellas, bateó 58 homeruns en 1938 y fue el jugador más valioso de la Liga Americana en 1940. Greenberg renunció a su salario de 55 mil dólares anuales por 21 dólares diarios que la armada le pagaba.

Hank Greenberg declaró para la revista The Sporting News al ser reclutado: “…si es que existe un mensaje que enviar a los aficionados es que seré un gran soldado”.

También en las categorías menores del béisbol hubo jugadores que respondieron el llamado. Billy Southworth Jr., un jardinero con los Hojas de Maple de Toronto e hijo del manager de los Cardenales de San Luis, fue uno de los jugadores profesionales que entraron al ejército de manera voluntaria en diciembre de 1940. “Creo que es mi deber enrolarme porque nos van a necesitar” le dijo a su padre “mi carrera beisbolística puede esperar” concluyó.

Todos en Estados Unidos tenían la esperanza de que el conflicto se arreglara. Los peloteros creían que su ausencia sería mínima para poder volver. Lamentablemente eso no sucedió. La mañana del 7 de diciembre de 1941 la paz desapareció, cuando un ataque sorpresa japonés en la localidad de Pearl Harbor, Hawái, destrozó 18 barcos de guerra de Estados Unidos, prácticamente toda su flota en el Pacífico. Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial.

Pearl Harbor se convirtió en el símbolo del patriotismo estadounidense por lo que miles se reclutaron de manera voluntaria. El 9 de diciembre, Hank Greenberg, con 30 años de edad, se reincorporó al servicio militar después de que había sido retirado de la armada por una ley que le permitía retirarse por tener más de 28 años. Más adelante admitió: “Esto significa que mi carrera en el béisbol ha terminado”.

Como Greenberg, la sensación de 23 años de los Indios de Cleveland Bob Feller corrió para enlistarse, tan pronto supo de las noticias del bombardeo en Hawái. Feller fue a la naval como subalterno del barco de guerra Alabama en el Pacífico. Adolfo Hitler declaró la guerra a los Estados Unidos el 11 de diciembre de 1940 y lo que logró es crecer el entusiasmo de miles de hombres por ir a la guerra y defender a su país. La industria respondió con un incremento en la producción de equipo de guerra indispensable para sobrevivir el conflicto mundial.

Fábricas dedicadas a la producción de equipos deportivos contribuyeron a la causa. Por ejemplo, Hillerich & Bradsby, fabricantes de los bates “Lousiville Slugger” giraron su producción a la fabricación de rifles y municiones. Pocos meses después del bombardeo en Pearl Harbor, Estados Unidos se había convertido en un arsenal. La pregunta era, ¿podrá el béisbol sobrevivir a la guerra? La Primera Guerra Mundial que ocasionó que la temporada de 1918 terminara un mes antes de lo usual. Sólo el armisticio salvo la temporada del año siguiente.

A fines de 1941 existía el miedo de que la temporada de 1942 no se pudiera llevar a cabo: fue entonces cuando el presidente Roosevelt, a petición del comisionado Kenesaw Mountain Landis, mandó la famosa carta de “luz verde” la cual decía: “Honestamente, siento que lo mejor para el país es que el béisbol siga. Me gustaría se jugara más de noche para que los trabajadores puedan verlo por televisión o asistan a los estadios”[9].

Roosevelt añadió que el béisbol podría ser el entretenimiento que necesitan millones de personas y opinó que, aunque la calidad de los equipos disminuya por utilizar jugadores muy jóvenes y con limitada calidad de juego en sustitución de los que están en la guerra, la popularidad del deporte no se verá afectada.

A pesar de que muchos jugadores se fueron al frente desde un principio, nació un resentimiento de que estuvieran participando en Grandes Ligas hombres físicamente aptos para ir a la guerra. Se les acusaba de evadir su compromiso con la patria. Muchos dijeron directamente que el béisbol estaba acaparando hombres que eran necesarios para pelear por el país.

Esta actitud era comprensible, pero los que pensaban que tener el béisbol activo representaba un alimento moral muy importante en los años de guerra fueron mayoría. El semanario The Sporting News hizo una encuesta en abril de 1942 para saber la opinión de los reclutados: ¿El béisbol debería continuar mientras el país está en guerra?

La mayoría de los militares apoyaron la decisión del presidente Roosevelt y pidieron que el béisbol no parara. El soldado John E. Stevenson, basado en Fort Dix, Nueva Jersey, escribió: “El béisbol es parte de nuestra vida. Si lo remueven de ésta, removerán algo de la historia del país, de sus ciudadanos”. Otro soldado, Clifford P. Mansfield, de Fort Knox, Kentucky, insistió: “por la moral de los soldados y del mismo país, sigan jugando”[10].

Más de 500 big leaguers fueron reclutados, incluso famosos como Stan Musial, Joe DiMaggio y Ted Williams. Las ligas menores, alimento natural de las Grandes Ligas, se vieron afectadas también por la falta de jugadores, ya que llevaron a 4 mil 76 en total[11]. Diariamente, por años, prometedores prospectos se enlistaban para utilizar sus destrezas atléticas en la guerra y nunca jugaron béisbol. No más de 12 ligas menores sobrevivieron a la guerra, de las 44 que existían[12].

Por eso el periodo 1942-1945 es tan importante. En la mayoría de los casos, las estrellas del béisbol formaron parte de equipos de la armada o de la naval, con el objeto de entretener a los otros. Pero los hubo como Bob Feller, quienes estuvieron en el corazón de los combates contra japoneses y alemanes.

Entre los jóvenes que llenaron los lugares de los jugadores en la guerra, hubo varios prospectos interesantes como Joe Nuxhall, quien con sólo 15 años de edad lanzó para los Rojos de Cincinnati; Pete Grey, jardinero de un sólo brazo, jugó para los Cafés de San Luis, y Jimmy Foxx salió del retiro a los 34 años para jugar con los Filis de Filadelfia. Estos jugadores mantuvieron vivo el juego tal como el presidente Roosevelt lo había pedido. Era su deber con el país.

Los negros se dieron cuenta que los equipos de Grandes Ligas preferían contratar a jugadores blancos hasta discapacitados por encima de jugadores ellos, por muchos mejor preparados y con mayor talento. Las Ligas Negras continuaron jugando y tuvieron asistencias a los estadios bastantes decentes en los tiempos de la guerra. Philip Wrigley, dueño de los Cachorros de Chicago, organizó la Liga Profesional de Béisbol Femenil (All-American Girls’ Baseball League) entre 1943 y 1954, lo que hasta la fecha ha sido la única liga femenil de béisbol en la historia.

La mayor parte de esta liga se jugó en el medio oeste de los Estados Unidos y los equipos entre otros eran: las Rockford Peaches (los Duraznos), Kalamazoo Lassies (las Perras Collies), las Grand Rapids Chicks (las Chicas), todos estos equipos aportaron un capítulo importante a los anales de la guerra y el béisbol. Ambas ligas, las Negras y la de Mujeres, contribuyeron para que el “pasatiempo nacional” sirviera a la nación en una valida labor: promover el patriotismo y enfatizar los valores de trabajo en equipo y victoria.

Durante los tiempos de la guerra fue cuando inició la tradición de interpretar el himno antes de cada juego. Los dueños de los equipos consideraron que era apropiado hacerlo para recordarles a los asistentes al estadio que, mientras había hombres jugando en el campo, miles estaban en el frente de guerra. Otro aspecto es que aumentaron los juegos de noche para que todos aquellos que trabajaban en las fábricas pudieran asistir a los juegos, tal como Roosevelt lo había pedido.

Tercero: en el 2001, el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York.

El 30 de octubre de ese año, a tan sólo unas millas de distancia de la “zona cero” y a dos meses de haber sufrido el más grande ataque en su tierra desde Pearl Harbor 50 años antes, el presidente George W. Bush caminaba hacia el montículo del Yankee Stadium, sede del tercer juego de la Serie Mundial del 2001 entre los Yankees y el equipo de expansión los Diamondbacks de Arizona.

Bush vestía una chamarra con las insignias del departamento de bomberos y de la policía de la ciudad de Nueva York. Se paró en el montículo y ante 57 mil aficionados levanto la mano derecha e hizo una señal con su dedo pulgar en medio de los gritos de la gente.

Tradicionalmente la ceremonia de “la primera bola” por un presidente es desde la primera fila de las gradas y hacia un costado del campo de juego. Esta fue diferente. Cubierto de pies a cabeza por un ropaje anti balas y con todo un regimiento de agentes secretos desplegados a lo largo y ancho del estadio, Bush hizo un lanzamiento perfecto al receptor de los Yankees Todd Greene[13].  El presidente fue ovacionado como nunca antes.

El presidente Bush decidió ir ese juego para demostrarle a la gente de su país que podían volver a la normalidad después del pánico causado por el miedo de sufrir otro ataque terrorista en cualquier momento. Si en algún momento existió una duda acerca de la importancia del béisbol como institución en Estados Unidos, en esa noche se borró.

El alcalde de la ciudad en el 2001, Rudolph Giuliani declaró más tarde: “El presidente nos ha dado un mensaje de que no debemos tener miedo”. Al día siguiente, los periódicos del país no hablaban de otro tema. El presidente fue claro y con la actitud que mostró, les dijo a todos que siguieran adelante y vivieran de una manera tan normal como fuera posible. Ari Fleisher, vocero de Bush, declaró que al asistir a ese juego, lo que quería el presidente era “ayudar a todos a hacer lo que usualmente se hace en esta época del año y así fortalecer las raíces del país, con lo que representa el béisbol”.


[1] Jacques Martin Barzun (30 de noviembre de 1907) es un eminente historiador de ideas y cultura francés-estadounidense. Especialista en literatura alemana, francesa, música, educación, ciencia ficción, lenguaje y etimologías.

[2]John Joseph McGraw (7 de abril de 1873-25 de febrero de 1934) fue un reconocido manager de Grandes Ligas. Sus 2,763 victorias lo ponen en el segundo lugar de todos los tiempos, de las cuales 2,669 fueron en la Liga Nacional, el máximo número hasta la fecha.

[3] William Louis Veeck, Jr. (9 de febrero de 1914- 2 de enero de 1986) nativo de Chicago, Illinois, fue un arduo promotor del béisbol mejor conocido por las innovaciones y métodos de publicidad para promover el deporte durante su participación como dueño de los Indios de Cleveland, Cafés de San Luis, y Medias Blancas de Chicago. Veeck fue el último empresario en comprar un equipo sin poseer una fortuna propia.

[4] Filis de Filadelfia es un equipo con sede en Filadelfia, Pensilvania. Es uno de los más antiguos de la Liga Nacional, en la que participan desde 1883, desde la realineaciación de esta liga en 1969 forman parte de la División Este de la misma.

[5] Gary Bedinfield “Baseball in World War II in Europe” en http://www.baseballlibrary.com/baseballlibrary/excerpts/wwii.stm. Julio 1999.

[6] Franklin Delano Roosevelt (n. 30 de enero de 1882 — † 12 de abril de 1945) fue el trigésimo segundo Presidente de los Estados Unidos y ha sido el único en ganar cuatro elecciones presidenciales en esa nación.

[7] Robert Moses “Lefty” Grove (Lonaconing, Maryland, 6 de marzo de 1900 – Norwalk, Ohio, 22 de mayo de 1975) fue un beisbolista estadounidense que ha sido considerado entre los más destacados lanzadores de la historia de las Grandes Ligas. Jugó su carrera profesional para los Atléticos de Filadelfia (con los que consiguió dos series mundiales), y los Medias Rojas de Boston. Entre sus logros está el haber sido líder de porcentaje de carreras limpias en nueve temporadas.

[8] Benjamin “Hank” Greenberg (1 de enero de 1911-4 de septiembre de 1986, fue primera base, principalmente de los Tigres de Detroit entre 1930 y 1947 cuando finalizó su carrera con los Piratas de Pittsburgh.

[9] “Presidents and Baseball” en http://www.whitehouse.gov/baseball. Julio 2008.

[10] James A. Percoco “Baseball and World War II: A Study of the Landis-Roosevelt Correspondence” en http://www.oah.org/pubs/magazine/sport/percoco.html. Verano de 1992.

[11] Gary Bedinfield “Baseball in World War II in Europe” en http://www.baseballlibrary.com/baseballlibrary/excerpts/wwii.stm. 1999.

[12] David Hornestay “Baseball Survivies World War II” en http://major-league-baseball.suite101.com/article.cfm/baseball_survives_world_war_ii. Enero 2008.

[13] Todd Anthony Greene (8 de mayo de 1971 en Augusta, Georgia) jugador retirado. Por 11 años jugó para Angelinos de Anaheim (1996-2000), Azulejos de Toronto (2000), Yankees de Nueva York (2001), Rangers de Texas (2002-2003), Rockies de Colorado (2004-2005), y Gigantes de San Francisco (2006).




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