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Reseña histórica sobre la historia del béisbol, su influencia en México y la participación mexicana en este deporte a lo largo de su historia. Introducción


Introducción

El objetivo de este trabajo es crear la base de una memoria que documente la evolución del béisbol vinculado a los hechos que han marcado la historia mundial, muy particularmente con México y el resto del mundo del béisbol. Hasta ahora no tengo conocimiento exista un documento en México que conjunte ambos elementos y por lo tanto considero de vital importancia crear un precedente periodístico que ayude a la difusión del llamado “rey de los deportes”.

El béisbol, para mí, es la vida. Así de sencillo. Es el primer deporte que conocí y le he sido fiel en todo momento. Antes de leer o escribir, ya sabía cómo lanzar una pelota y agarrar un bate[1]. Es un deporte que reúne todo, no hay “medias tintas”. Ganas o pierdes, no hay empate, la pelota está dentro o fuera, no hay vista atrás.

En la película “Fever Pitch”, Ben Wrightman interpretado por Jimmy Fallon, hizo una descripción ideal de lo que es el béisbol en una escena en los pasillos del Fenway Park[2]

 “En el béisbol nada se improvisa ni se finge. En la vida uno puede tener suerte: en los negocios, en la música, en el arte, en éstos se puede tener suerte un buen día. Se puede engañar a todos por un rato, pero no todo el tiempo. En el béisbol se puede o no se puede batear una curva, así es como funciona.

“En la vida se puede tener un día con suerte ¿pero una carrera? Es como las matemáticas, todo es ordenado. Ganas o pierdes, simplemente es justo y así todo se suma. No es tan confuso o ambiguo como la vida. Es seguro.”

Eso es el béisbol; quien anota más carreras, gana. En la vida, tus metas marcarán quien eres. Es un deporte con tanta ciencia que pocos lo perciben. La diferencia entre conectar bien una pelota o no, son milímetros. Esa pequeña diferencia es uno de muchos detalles que hacen único a este deporte.

Empecé a jugar desde los cuatro años y lo hice sin parar hasta los 22. Jugué en una de las mejores ligas pequeñas de béisbol en México (Liga Olmeca) y mi vida hasta esa edad giró alrededor de ella. Comí, bebí y pensé sólo en béisbol.

Con mi papá asistí por ese mismo lapso, por lo menos, tres o cuatro veces por semana al viejo y desaparecido Parque Delta (luego Parque del Seguro Social) en la Colonia Narvarte en el Distrito Federal. Ahí veía los juegos de los Tigres Capitalinos[3] y, sobre todo, los Diablos Rojos del México, equipos de la Liga Mexicana.

A diario, antes de los tiempos de la televisión por cable y el Internet, mi tarea favorita era revisar cada mañana los periódicos para leer las crónicas de los juegos del día anterior en México y Estados Unidos. Podía ser “Esto”, “Novedades”, “El Sol de México” o “Excélsior”. Tales periódicos los recibíamos en casa cuando en esos años si existía una verdadera cobertura informativa sobre el béisbol en el Distrito Federal.

No era como ahora cuando todo el espacio, absolutamente todo en la capital, lo acapara el fútbol y este hecho ha relegado a un lugar lejano al béisbol. Atribuyo que gracias a esta costumbre de revisar diario los periódicos, nació mi gusto y vocación por el periodismo. Desde niño mi meta siempre ha sido estar en la Serie Mundial[4]. Como aficionado ya lo logré en dos ocasiones, 1996 y 1999. Como jugador es un poco tarde por mi edad. Ahora el objetivo es participar como periodista.

Por eso este ensayo, por el béisbol; sobra explicar mi gusto y afición por él, lo llevo en la sangre y para mí esta tesis es el primer paso para lograr la meta. Trabajar en un proyecto relacionado con el béisbol me entusiasma por el amor que le tengo, es una forma de agradecer todo lo que me ha dado, desde mi formación personal hasta las actividades que desempeño en mi vida.

Este trabajo considero es mi puerta de entrada al periodismo deportivo especializado en béisbol. Tengo el firme propósito de aportar al béisbol algo que ningún medio de información ha hecho: dar el primer paso para conjuntar una memoria histórica del béisbol de la mano de acontecimientos sociales que han dejado huella en la historia del mundo.

John Rawls un eminente filósofo estadounidense de la Universidad de Harvard en Estados Unidos y para muchos el más reconocido del Siglo XX, fue un gran aficionado del béisbol y nunca ocultó su pasión hacia “la pelota caliente”. Prueba de ello es su artículo “Two concepts of rules” (Dos conceptos de las reglas) publicado en 1981 en la revista inglesa “The Economist” en su edición del 18 de abril de 1981 donde, motivado por una conversación ocurrida 20 años antes con un compañero catedrático de esa universidad, escribió este artículo.

El documento contiene 6 razones porque el béisbol es el mejor deporte. En su cátedra Rawls se caracterizó por ejemplificar conceptos filosóficos con situaciones y casos relacionados al béisbol.

Primero. Las reglas del béisbol siempre están en equilibrio, es decir, el diamante fue hecho de un tamaño correcto, también lo es la distancia desde el montículo al home[5] y eso hace posible las maravillosas jugadas, como el doble-play[6]. El despliegue físico del juego está perfectamente ajustado para las habilidades humanas que hace que el cuerpo pueda moverse y desplegarse en un grato ejercicio. No es como otros deportes donde se tienen que ajustar las reglas para poder encontrar balance con el cuerpo humano.

Segundo. El juego no le da ventaja o preferencia a algún tipo físico en particular, como lo es para los altos en el basquetbol. Todo tipo de habilidades pueden utilizarse en algún lugar o momento, el alto junto con el bajo pueden disfrutar el juego en diferentes posiciones.

Tercero. El juego utiliza todas las partes del cuerpo: el brazo para lanzar y batear, las piernas para correr; contrario al fútbol soccer donde no puedes tocar la pelota con la mano. El juego se basa en la velocidad, la precisión de un lanzamiento, una buena visión para batear junto con la astucia y coordinación de un lanzador y un receptor. Hay todo tipo de estrategia.

Cuarto. Todas las jugadas están a la vista: el espectador y los jugadores pueden ver lo mismo que pasa en el campo. Contrario al fútbol americano donde es difícil saber que sucede en las bancas. Incluso los árbitros no lo pueden ver todo, existen muchas formas de engaño, en el basquetbol es complicado saber cuándo se comete una falta. En el béisbol también existen jugadas cerradas, pero los umpires[7] aquí lo hacen sin el apoyo tecnológico de los medios, esas jugadas cerradas que surgen a lo largo de una acción, hacen que el juego sea maravilloso y natural.

Quinto. El béisbol es el único juego donde el marcador final no sólo se basa en la pelota y eso tiene el notable efecto de concentrar la emoción de las jugadas en diferentes puntos del campo al mismo tiempo. ¿Un corredor cruzará home antes de que un rival capture la pelota y lanzará hacia el cuadro? Y así en adelante.

Sexto. El factor tiempo, lo cual es una parte central del juego. El béisbol comparte junto con el tenis la idea de que el tiempo nunca termina, como sucede en el basquetbol o el fútbol, americano o soccer. Esto significa que siempre habrá tiempo para un equipo de remontar un marcador y hacer un regreso. La última entrada, la novena, puede convertirse en la más emocionante del juego y como también sucede en el tenis, no ocurre muy seguido. 

Estos puntos ayudan a explicar muy bien qué hace diferente al béisbol de los demás. Sería incongruente de mi parte tener tanto amor por una actividad deportiva y no demostrarla de alguna manera o forma. Elegí hacer un ensayo porque es el género periodístico que me permite expresar mi sentir sobre el progreso y desarrollo del béisbol, su influencia en la vida social, analizar a los mexicanos que han tenido la fortuna de jugar en Grandes Ligas, mismos que han sido pocos y que sin duda han llegado con muchas limitaciones.

El ensayo es un género relativamente nuevo. Sólo en la edad contemporánea ha llegado a alcanzar una posición central. Es muy probable que en su desarrollo y hegemonía, haya tenido gran influencia el pensamiento liberal y el periodismo. A diferencia del texto informativo, no posee una estructura definida ni sistematizada o dividida en apartados o lecciones, por lo que ya desde el Renacimiento se consideró un género más abierto que el medieval tractatus o suma y se considera distinto a él también por su voluntad artística de estilo y su subjetividad, ya que no pretende informar, sino persuadir o convencer.

Por lo anterior, escribí este trabajo bajo esa premisa. Lo que aquí expreso está fundamentado en todos los años que tengo de jugar, estudiar, revisar, disfrutar y vivir este deporte. Es lo que desde hace mucho tiempo guardaba en mi mente y no tenía una forma o foro para expresarlo. Está basado en mis conocimientos. En nuestro país (y no sólo es problema del béisbol) no existe mucha literatura deportiva para documentar un trabajo así. Salvo el apoyo de los medios impresos y ahora los electrónicos vía Internet, en México nunca se ha fomentado documentar la historia del béisbol. Es triste pero cierto.

No busco cambiar ideas ni imponer las mías, solamente deseo exponer mi punto de vista sobre el béisbol en el mundo.

Este ensayo está dividido en cuatro partes:

  1. El origen y desarrollo del béisbol hasta nuestros días.
  2. El mundo del béisbol.
  3. El béisbol: mudo testigo de la historia.
  4. La globalización
  5. La época de oro: la “Fernandomanía”.

El fuerte vínculo entre el béisbol y sus aficionados, nos convierte en algo más que unos simples espectadores. Nuestra profunda conexión personal con el juego nos ha desarrollado una serie de rituales y costumbres. Desde comer salchichas, cacahuates y semillas de girasol, hasta cantar juntos en un estadio una canción en la parte baja del séptimo inning.

En el estadio, llevamos nuestros guantes para crear un lazo con nuestro equipo y sentirnos parte de él. Algunos se visten con el mismo uniforme, otros llevan su propia anotación del juego. El béisbol nos hace recordar cuando éramos niños y cuando todo, absolutamente todo, era bueno. Más allá del estadio, muchos coleccionan tarjetas de sus jugadores favoritos, o sus autógrafos, creando archivos invaluables de historia.

Estudiamos las tirillas, hacemos escrutinios minuciosos de las estadísticas y hasta competimos en ligas de fantasía. Compartiendo estas experiencias hacemos que el juego sea nuestro. El presidente de Estados Unidos en 1925, John Coolidge, declaró que “el negocio de los estadounidenses, es hacer negocio”. El béisbol es el mejor representante de esa cita porque representa el espíritu capitalista de ese país.

El béisbol empezó como un juego, pero rápidamente se convirtió en una fuente de ingresos y oportunidades de trabajo. Cuando en la ciudad de Cincinnati se fundó el primer equipo profesional en 1869, los Red Stockings[8], muchos empresarios fundaron esta industria y establecieron las ligas rectoras del juego entre 1871 y 1900. El béisbol era un negocio entero, con todo y conflictos laborales.

El béisbol rápidamente vio una oportunidad y tomó lo mejor de ella. Los estadios son fuentes de empleo de muchas comunidades. Emplean vendedores independientes y  concesionarios. Con el paso del tiempo y conforme la mercadotecnia y la televisión transformaron a la sociedad, también lo hicieron con el béisbol. Gradualmente remodelan la relación entre jugadores y productos, aficionados y el juego mismo.

La cultura popular es un espejo de la sociedad y cuando el mundo se ve a través de ese espejo, muchos portan una gorra de béisbol. A pesar de que algunos no tienen ningún contacto con el juego, ni han asistido a un estadio, ni han apoyado a un equipo, participan del juego sin saberlo.

Hay ejecutivos que hacen “estimados dentro de su campo”, políticos que dicen “tres strikes y estás fuera”, se han filmado varias películas sobre este deporte, y sin duda, el béisbol ha sido parte de la cultura popular desde el Siglo XIX, se celebra en canciones, historias y el arte. Hoy, las imágenes del béisbol, referencias y anécdotas, permean en todo. El juego tiene sus héroes que son parte de la historia.

Si construyes una gran ratonera, vendrá alguien a inventar un mejor ratón. Es algo burdo, pero así es el béisbol. El mismo espíritu de la innovación es una parte recurrente de la historia de este deporte. El juego mismo es ciencia en acción. Los físicos tratan de explicar el efecto de una pelota, el contacto con un bate y la trayectoria de un lanzamiento.

Más de un equipo ha contratado gente de ciencia para sacar ventaja de su rival. En 1938 los Cachorros de Chicago[9], fueron los primeros en contratar investigadores en psicología y educación física para ayudar a sus jugadores. Hoy cada equipo tiene todo un batallón de especialistas entre nutriólogos, entrenadores y expertos que analizan cada parte del juego. El béisbol no para en experimentar con nuevos materiales y equipo, como el cuerpo humano.

La innovación también floreció fuera del campo. El béisbol fue el primero en capitalizar la importancia de los medios de comunicación, principalmente radio y televisión. Creando alianzas con los medios masivos, el juego se adentró más en la sociedad gracias a estos medios, siendo tal vez, el paso más grande para concretar su presencia en la historia.

En resumen, el béisbol ha crecido de tal forma que ha inspirando y creado  a grandes héroes, convirtiéndolos en leyendas de la gente aficionada a este juego. El estadio es un símbolo tangible, alcanzable, particularmente los más viejos, se convierten en lazos nostálgicos que unen a las historias y herencias con el presente. La gente regresa siempre como lo hacían cuando niños. Muchos hacen el peregrinaje para ver a su equipo favorito haciendo de esto, míticos viajes a través del tiempo.

Los mismos jugadores caen en esto mismo. Nos dejan vivir nuestras fantasías a través de ellos, sus logros, son también nuestros. Muy pocos son los que prevalecen con el paso de los años, pero al recordarlos, somos uno. Jugadores como Joe DiMaggio[10], Babe Ruth[11], Jackie Robinson[12] y otros, resuenan no sólo como figuras del deporte, sino como iconos culturales, como verdaderos héroes, de los que nos gusta tener, aquellos que representan una época, un logro, un ideal. 



[1] Pedazo de madera redondeada y alargada que se utiliza para pegarle a la pelota de juego. Mide aproximadamente 2.75 pulgadas de diámetro y no más de 42 pulgadas de largo que no puede pesar más de 36 onzas. 

[2] Casa de los Medias Rojas de Boston desde 1912.

[3] Los Tigres nacen en la ciudad de México en el año de 1955 participando en la Liga Mexicana de Béisbol bajo el nombre de Tigres Capitalinos, tras 46 años de jugar en la capital y 8 campeonatos, se mudan a la ciudad de Puebla, donde bajo el nombre de Tigres de la Angelópolis obtendrían su noveno título, actualmente Los Tigres de Quintana Roo, es el equipo de béisbol de la ciudad de Cancún, Quintana Roo, México. Los Tigres son la segunda franquicia más ganadora junto con los Sultanes de Monterrey con un total de 9 títulos.

[4]  La Serie Mundial es la serie final de post temporada de las Grandes Ligas de Béisbol, que se juega entre los campeones de las ligas Nacional y Americana. Por jugarse en el mes de octubre se le conoce también como el Clásico de otoño.

[5] Base final y es la que se utiliza para la contabilidad de carreras anotadas al final del juego.

[6] Sucede cuando se hacen dos outs en una misma jugada, secuencia o acción.

[7] Oficial que regula el juego en el campo.

[8] Los Rojos de Cincinnati es una organización profesional de las Grandes Ligas de Béisbol situados en la ciudad de Cincinnati, Ohio, Estados Unidos. Pertenecen a la División Central de la Liga Nacional. Originalmente, se llamaban los “Red Stockings” (de donde proviene su nombre actual, los Rojos). Han ganado la Serie Mundial en cinco ocasiones.

[9] Los Cachorros de Chicago es un equipo basado en Chicago, Illinois. Fue fundado en 1870, no es campeón desde 1908. Pertenecen a la División Central de la Liga Nacional.

[10] Joseph Paul DiMaggio (Martinez, California, 25 de noviembre, 1914 – Hollywood, California, 8 de marzo de 1999) jardinero que jugó para los Yankees de Nueva York durante toda su carrera (1936-1951). En 1941 todo el mundo del béisbol estuvo atento a su memorable hazaña de 56 juegos consecutivos bateando al menos un hit, que comenzó un 15 de mayo y terminó el 17 de julio; muchos expertos consideran esta marca como la más grande proeza en la historia del béisbol

[11] George Herman Ruth fue uno de los jugadores de mayor talento en la historia del béisbol y de los más populares de la historia. Nació en Baltimore, Maryland, el 6 de febrero de 1895, y murió en Nueva York, el 16 de agosto de 1948. Ruth despertó del letargo a este deporte durante sus primeros años con los Yankees debido al escándalo de juegos arreglados en la temporada de 1919. Desde ahí formó una leyenda alrededor de su persona tanto dentro como fuera del campo: sus numerosos récords, anécdotas, su pasión por la vida nocturna, su desmedida inclinación por la comida y la bebida, su popularidad entre los niños y tantos otros aspectos que lo hicieron un ícono estadounidense por excelencia.

[12] Jack Roosevelt Robinson (Cairo, Georgia, 31 de enero de 1919 – Stanford, Connecticut, 24 de octubre de 1972) fue un beisbolista que jugó la mayor parte de su carrera profesional para los Dodgers de Brooklyn. Fue el primer jugador negro en ingresar a las Ligas Mayores de Béisbol. Aparte de su destacada carrera como jugador, realizó una firme actividad política y comunitaria por la igualdad de derechos y la lucha contra la discriminación.

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Reseña histórica sobre la historia del béisbol, su influencia en México y la participación mexicana en este deporte a lo largo de su historia, Capítulo II


Capítulo 2. El mundo del béisbol.

El béisbol tiene presencia en todo el mundo aun cuando se practica especialmente en Canadá, Estados Unidos, Japón, Corea, Australia, y México. El objetivo de este capítulo es demostrar que, contra lo que muchos creen, este deporte desde sus inicios es uno de los mejor organizados y cómo paulatinamente se ha internacionalizado, dejando como legado competencias internacionales de mucho arraigo.

Por otro lado, también se busca demostrar que a pesar de esta internacionalización, el béisbol ha tenido un serio problema para establecerse en la arena mundial debido a la ausencia de un torneo internacional de peso (hasta 2005) y que en conjunto con la lenta acción de MLB en el control anti dopaje y la negación de la participación de sus jugadores fuera de los Estados Unidos, han lastimado al deporte.

También hay que tomar en cuenta que jugar béisbol no es como otros deportes que se pueden hacer en plena calle. Los campos, los costos de mantenimiento y el equipo de juego no pueden ser sufragados fácilmente. Esto también ocasiona que existan pocos mecenas que inviertan en llevar este deporte a las zonas menos privilegiadas. El béisbol es el “pasatiempo de América” pero ha batallado mucho para convertirse en el “pasatiempo del mundo” y, a pesar de que tiene una gran fanaticada en el planeta, no logra arraigarse en el gusto de los aficionados de Europa, por ejemplo.

En el caso de Canadá, aunque su historia es muy ligada a la de Estados Unidos su popularidad es mínima. En 1877 la Asociación Internacional presentaba equipos de ambos países. Mientras que el béisbol es muy practicado en Canadá y varios equipos de las ligas menores tienen sus sedes en ese país, las Grandes Ligas no incluyeron en sus filas a un equipo canadiense sino hasta 1969 cuando los Expos de Montreal[1] se unieron a la Liga Nacional en la expansión de ese año.

En 1977 le siguieron los Azulejos de Toronto[2] en la Liga Americana. Sin embargo la historia de estos equipos es totalmente opuesta. Los Azulejos fueron campeones en 1992 y 1993 y son, hasta ahora, el único equipo en ser campeón fuera de Estados Unidos. En el 2004, debido a malas administraciones y escasa popularidad, la MLB reubicó a los Expos en Washington DC donde son ahora conocidos como los Nacionales.

La primera liga profesional fuera de los Estados Unidos y Canadá fue fundada en 1878 en Cuba[3], país que tiene una rica tradición en este deporte y es considerado una de las potencias, porque ha ganado un sin fin de competencias, desde Juegos Olímpicos hasta campeonatos del mundo. En otros países se tienen registros que datan del inicio del Siglo XX. En algunos casos como legado de los estadounidenses después de estacionarse en algunos países de Europa después de la Primera Guerra Mundial incluyendo: Holanda (1922) y Australia (1934).

Antes y después de la Segunda Guerra Mundial, surgieron ligas profesionales en Italia y en varias naciones de Latinoamérica como en Venezuela, México y la República Dominicana. En Asia: Corea, Taiwán y China[4]. En Europa el caso es muy particular porque en esos países el béisbol no ha pasado de ser un simple recreo a diferencia de Asia y Latinoamérica donde se ha convertido en una pasión.

2.1 Historia del béisbol en México.

A ciencia cierta es imposible asegurar en donde realmente se jugó por primera vez béisbol en México. Varias ciudades reclaman el honor y a pesar de los titánicos esfuerzos de varios investigadores para descubrir el lugar exacto, todavía nadie se ha puesto de acuerdo.

Analizando todos los estudios realizados, son tres ciudades las que se acercan más a la verdad: Guaymas, Sonora; Nuevo Laredo, Tamaulipas y Cadereyta, Nuevo León. El dato de Guaymas es más exacto y se asegura que fue en 1877 cuando los marineros que formaban la tripulación del barco americano “Montana”, de visita en Guaymas, bajaron a tierras mexicanas y jugaron béisbol entre ellos. Otros buques como el “Newborne” hicieron lo mismo y en poco tiempo se formó un equipo de béisbol en esa ciudad.

Muchos piensan que el béisbol llegó a México entre 1870 y 1890. Se argumenta que el inició se dio en Mazatlán, Sinaloa, en 1847, otros en Guaymas, Sonora, en 1877 y Nuevo Laredo, Tamaulipas, en 1870. También Veracruz en 1886, San Juan Cadereyta, Nuevo León, en 1889 y Ciudad Progreso, Yucatán, en 1890 o en Saltillo en ese mismo año.

En 1870, en Nuevo Laredo, frontera con Estados Unidos hacia el estado de Texas, se construía el ferrocarril del estado de Tamaulipas y se contrató a supervisores americanos, uno de ellos, Johnny Tayson, que era entusiasta del nuevo deporte y comenzó a enseñarlo entre los trabajadores. Así organizó dos equipos que jugaron entre sí.

Cadereyta también ha reclamado su lugar por mucho tiempo, y lo sigue haciendo, de haber sido el primer lugar en donde se jugó béisbol en México y dan como fecha inicial el 4 de Julio de 1889. Mientras que Yucatán es otro de los Estados que conoció pronto el gran pasatiempo y se debió a su proximidad con Cuba. Se asegura que en 1890, arriba a las playas yucatecas la corbeta española “Ciudad Condal” en la que viajaba la familia de Fernando Urzais, había entre los juguetes de sus niños un bate y una pelota de béisbol, que ya se practicaba en Cuba.

Al poco rato los niños de esa familia comenzaron a jugar béisbol con otros niños del lugar, entre el asombro general porque nunca habían visto este deporte. Pronto el béisbol fue el deporte principal del estado de Yucatán.  El origen del béisbol en la Ciudad de México data de 1887 con el nacimiento del “Mexicano club” que es, sin duda, el equipo más antiguo del país. Ya en el béisbol profesional, se convirtió en el “México” que ha tomado parte de la Liga Mexicana hasta nuestros días.

Con la llegada del Siglo XX el béisbol se convirtió en uno de los deportes favoritos de todo México. Por la península de Yucatán llegaron de Cuba varios clubes que iban de gira y varios de los peloteros, se quedaron a vivir en el país. Por el lado de la frontera, los equipos mexicanos tenían oportunidad de jugar contra equipos estadounidenses y a la ciudad de México competían con clubes de otras partes de la república.

Otro dato dentro de los registros del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano (www.salondelafama.com.mx), dice que este deporte se inició en 1847 cuando los estadounidenses trataban de invadir México y las fuerzas armadas se distraían jugándolo. De esos años existen varios registros que coinciden con el surgimiento del deporte y la presencia de los militares estadounidenses en nuestro país. Los “gringos” lo jugaban y dejaron el legado.

La construcción de la vía del ferrocarril Monterrey-Tampico fue un factor clave para expandir el deporte en México, específicamente en el norte del país. El Coronel Joseph Robertson originario de Tennessee, Estados Unidos fue discípulo del General Robert E. Lee e introdujo el deporte en Nuevo León en la celebración de la Independencia de su país en 1889. Robertson y sus trabajadores, celebraron esa fiesta jugando béisbol

El Coronel Robertson es un personaje clave del desarrollo del béisbol y otras cosas  en México. También trajo los primeros árboles de naranja a Nuevo León, convirtiéndolo en uno de los principales productores de cítricos en el país; ayudó a instalar la primera fábrica de ladrillos en el área, de acuerdo a información obtenida en el Salón de la Fama del Béisbol Mexicano.

2.2 La fundación de la Liga Mexicana de Béisbol

En 1925 el periodista deportivo Alejandro Aguilar Reyes, mejor conocido como “Fray Nano” y Ernesto Carmona fundaron la Liga Mexicana de Béisbol Profesional (LMB) con seis equipos. La historia de la LMB se puede dividir en tres etapas: la primera de 1925 a 1940 cuando se jugaba prácticamente en exclusiva en la Ciudad de México y destacaban jugadores de origen cubano[5] especialmente.

En esa época, un hombre famoso del béisbol en México, Homóbono Márquez[6], formó un equipo llamado “Aztecas” que, teniendo la ciudad de México como base de operaciones, se dedicó a jugar series de exhibición contra equipos de otras ciudades y de los Estados Unidos.

En ese tiempo, los equipos llegaron a reforzarse con jugadores importados tan famosos como los cubanos Martin Dihigo[7], Lázaro Salazar[8], Basilio “Brujo” Rossell[9] y Agustín Bejarano[10]. Fue así como visitaron México, sobre todo en los años treintas, equipos famosos de las Ligas Negras así como selecciones de Grandes Ligas en que actuaron peloteros tan famosos como Jimmy Foxx[11]. Homóbono Márquez solía contratar a los mejores jugadores mexicanos del momento, así como se reforzaba con importados.

La segunda etapa del béisbol de la Liga Mexicana es en los años 40 cuando los esfuerzos de los hermanos Pasquel, principalmente Jorge Pasquel[12], buscaban crear una liga similar a las mayores.  El primer paso que dio Pasquel fue contratar a jugadores negros a quienes no se les permitía jugar en el béisbol organizado y después firmó a varios jugadores de Grandes Ligas, ofreciéndoles mejores contratos que en Estados Unidos[13].

Nacidos en el estado de Veracruz, los hermanos Pasquel adoraban el béisbol, aunque siempre su carácter extremadamente fogoso hizo imposible que tuviéramos una organización de acuerdo al béisbol que se estaba jugando. Pasquel era el hombre fuerte y se hacia lo que él mandaba. Los sueños de Pasquel no se cristalizaron, para el fin de esa década su plan falló por no tener el presupuesto suficiente para lograrlo, los jugadores que importó regresaron al béisbol organizado y desapareció del medio beisbolístico mexicano.

Había traído a México a negros como los inelegibles Leroy “Satchel” Paige[14], Ray Dandridge[15], Roy Campanella[16], Monte Irvin[17] y muchos más. Igualmente por miedo a ser reclutados para la guerra, peloteros cubanos blancos que actuaban en ligas mayores comenzaron a venir a México. En 1946, ya sin la sombra de la Segunda Guerra Mundial, Jorge Pasquel hace su movimiento más audaz. Fue cuando comenzó a contratar a peloteros blancos de Grandes Ligas. Debido a la recesión en Estados Unidos consecuencia de la guerra, los jugadores de béisbol ya no tenían el sueldo que podían esperarse, nunca había pagado más.

Los magnates de las Grandes Ligas sufrían dolores de cabeza al ver como Pasquel contrataba jugadores tan famosos como el pitcher zurdo Max Lanier[18] de los Cardenales de San Luis[19] , Lou Klein[20] del mismo equipo; el receptor Mickey Owen[21], el jardinero boricua Luis Olmo[22], así como el receptor Ray Hayworth[23] y eI pitcher Salvatore Maglie[24] de los Dodgers de Brooklyn. Pasquel estuvo a punto de contratar al famoso Phil Rizzuto[25] de los Yankees de Nueva York y ofreció contratos en blanco a su compañero Joe DiMaggio y Ted Williams[26] de Medias Rojas de Boston, quienes no aceptaron.

Fue 1946 un año inolvidable para los aficionados mexicanos. Se vio gran béisbol. Esa misma temporada Babe Ruth, el inolvidable bateador que había sido ignorado por las Grandes Ligas al terminar su carrera, viajó a México invitado por Pasquel y llegó incluso a dar una exhibición de bateo en el viejo Parque Delta de la Ciudad de México, en el que logró volarse la barda varias ocasiones.

Pero había problemas de organización. No había parques adecuados para presentar el espectáculo que deseaban. Aunque con temor en un principio, los magnates americanos llegan a la conclusión que el sueño de Pasquel sería derrumbado por el tiempo. No se equivocaron.

Ese  mismo año, 1946,  casi todos los días los medios informaban de un nuevo pelotero importado por los dólares de Pasquel. Un año después comenzaron los problemas y en 1948 rebajó los sueldos. Por eso los jugadores importados regresaron a Estados Unidos. Estaban suspendidos por el comisionado Happy Chandler[27], pero fueron perdonados y se reinstalaron.

Pasquel siguió al frente de la LMB hasta 1951, cuando su equipo Azules de Veracruz fue campeón. En uno de los últimos juegos, Pasquel fue alcanzado en la cabeza por una piedra tirada por un molesto aficionado en San Luis Potosí. Decepcionado y amargado, Pasquel se retiró del béisbol. Murió en 1955 en un accidente aéreo en su propio avión. Jorge Pasquel fue introducido al Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México en 1971. A la fecha, son ya 174 elementos mexicanos y extranjeros que han sido electos para el llamado “templo de los inmortales” [28].

La tercera etapa es la actual, que sigue en constante desarrollo. La Liga Mexicana estaba al borde de su muerte cuando en 1955 los directivos entraron al béisbol organizado y se inició una etapa de florecimiento que culminó en la temporada de 1979, cuando había 20 equipos en el circuito.

Gracias a la intervención del entonces dueño de los Sultanes de Monterrey, Anuar Canavatti[29], la liga se pudo salvar gracias al apoyo del las Grandes Ligas que mandó jugadores de mediano nivel para participar en la temporada en México. En la primera parte de esta nueva etapa se mantiene un buen nivel de juego porque venían prospectos de Grandes Ligas. En la década de los años sesenta los directivos decidieron impulsar el desarrollo del pelotero mexicano.

Esto no hubiera sido posible sin la iniciativa, el esfuerzo y la aportación económica de Alejo Peralta[30], la LMB forma organizaciones al estilo estadounidense con sucursales para desarrollar peloteros. Es así como surgen Héctor Espino[31], Aurelio Rodríguez[32] , Jorge Orta[33] , Pancho Barrios[34] y varios más.

La LMB fue creciendo paulatinamente y en 1980 había un total de 20 equipos. Lamentablemente en ese año, una huelga de peloteros detuvo el camino del progreso del béisbol en México. Los jugadores de la Liga Mexicana (cerca de 500) se rehusaron a jugar al final de la temporada como respuesta a los abusos que eran cometidos por los dueños de los equipos en su contra, quienes no les pagaban sus salarios y no reconocían ninguna ley laboral.

El 2 de julio de 1980[35] encabezados por el segunda base de los Diablos Rojos del México, Ramón “Abulón” Hernández, decidieron no jugar más por el resto de esa temporada. Los dueños respondieron despidiendo a todos los jugadores que tomaran parte en la huelga y de 20 equipos que iniciaron la temporada, sólo 8 la terminaron. Los peloteros expulsados crearon su propia liga llamada “ANABE” (Asociación Nacional de Beisbolistas) la cual duró por 8 años y desapareció por falta de recursos.

Después de la huelga la LMB volvió al año siguiente muy debilitada. La afición estaba molesta porque la temporada anterior se había perdido y la popularidad del béisbol en México se debilitó considerablemente. Le tomó mucho tiempo a la LMB para recuperarse. Cuatro equipos desaparecieron y se perdió el ritmo del crecimiento que llevaba el espectáculo.  

Como respuesta a los efectos de la huelga, en la primavera de 1981, por iniciativa del Ingeniero Alejo Peralta, se fundó en Pásteje, una localidad ubicada en el Estado de México a un par de horas de la capital del país por tierra, una academia de béisbol. De ésta surgieron brillantes jugadores, algunos de los cuales llegaron a Grandes Ligas. En 1992 la academia cerró sus puertas por falta de recursos. La última generación tuvo 92 peloteros y fueron cerca de 400 los que salieron de esa institución en sus 11 años de existencia.

La LMB había utilizado el sistema de play-off[36] esporádicamente como el enfrentar a los dos ganadores de cada mitad en 1949, 1950, 1951, y 1966, pero fue en 1970 cuando surgió la idea de dividir a la liga en norte y sur para de esta forma enfrentar al campeón de cada liga en una serie final por el campeonato.

Con este nuevo sistema, surgen grandes leyendas a través de la nueva era durante décadas inolvidables, como el gran bateador Héctor Espino que dejó una marca en el libro de oro de los records con 453 homeruns conectando 46 de ellos en la campaña de 1964. Esta última fue marca hasta que Jack Pierce[37] bateó 54 homeruns en 1986 para imponer el nuevo record.

Por su parte el pitcher Ramón Arano[38] se convirtió en el máximo ganador de todos los tiempos después de superar las 211 victorias de Ramón Bragaña[39] y terminó su carrera con 332 éxitos. El zurdo Alfredo Ortiz[40] es el máximo ganador entre los lanzadores zurdos con un total de 255 y segundo de la lista de todos los tiempos.

En 1955, primer año en el béisbol organizado apareció el equipo de los Tigres con el Ing. Alejandro Peralta al frente, sin duda el hombre más importante de nuestro béisbol en las ultimas 5 décadas. Sus Tigres integrado solamente con jugadores mexicanos, obtiene los títulos de 1965 y 1966. Ya antes había ganando los cetros de 1955 y 1960.

También por esta época, surgió una gran organización en Guadalajara, los Charros de Jalisco[41] que además de ganar 2 títulos logró desarrollar peloteros para Grandes Ligas, tanto mexicanos como extranjeros. En 1972 surgen los Cafeteros de Córdoba[42] y lograron de forma inédita hasta ese momento y nunca más ha ocurrido, un campeonato por un equipo de expansión.

En 1979, bajo la guía de Anuar Canavatti, la liga mexicana alcanzó su esplendor con 20 equipos a pesar de las complicaciones económicas de la época en México. Notables jugadores importados jugaron en esos años como: AI Pinkston[43], Alonso Perry[44], Teolindo Acosta[45], Pat Bourque[46], Mike Cuellar[47] y Rico Carty[48]. En la actualidad, México tiene 15 ligas a lo largo del país siendo la de verano con 16 equipos[49] y la invernal, en el Pacífico, con 8 equipos[50] las principales.

Equipos de Grandes Ligas vinieron a jugar a México. EI primero fue los Medias Blancas de Chicago en 1906 después de haber ganado el campeonato de la Liga Americana y luego la Serie Mundial. En 1937 los Atléticos de Filadelfia con el legendario Connie Mack[51] como propietario y manager, decidieron entrenar en México y sus alrededores, antes de la temporada de ese año, jugaron varias veces en la capital del país y en el puerto de Veracruz.

Naturalmente cuando los equipos mexicanos ganaban, la prensa echaba las campanas al vuelo. Fue hasta 1958 cuando volvió un equipo de Grandes Ligas a México, los Piratas de Pittsburgh[52] en el cual por cierto, ya brillaba el gran astro puertorriqueño Roberto Clemente[53]. Desde ese año era común ver cada primavera a uno o dos clubes de Grandes Ligas en juegos de exhibición, incluyendo a los Dodgers de Los Ángeles en 1964 monarcas universales en ese momento y los Yankees de Nueva York en 1958.

2.3 El béisbol y los Juegos Olímpicos.

Últimamente ha crecido la popularidad del béisbol en Europa y en Australia, país que fue la revelación de los Juegos Olímpicos del 2004 donde obtuvo la medalla de plata. En 2007, se fundó la liga de béisbol de Israel con seis equipos y al mismo tiempo, las competencias internacionales se han incrementado.

Una de las razones es la creación del Clásico Mundial de Béisbol que tuvo su primera edición en varios estadios de Japón, Puerto Rico y Estados Unidos en el 2006, ganada por Japón. Este evento y la Serie del Caribe del Béisbol son las únicas competencias internacionales debido a que en la edición 2008 de los Juegos Olímpicos, se vio por última vez el béisbol dado que este deporte ha sido retirado de la lista de deportes olímpicos.

En el año 2005, durante la reunión 117 del Comité Olímpico Internacional (COl) en Singapur, se votó para eliminar al béisbol a partir de los juegos del 2012, a celebrarse en Londres, Inglaterra. Las razones por las cuales el COl tomó esta decisión son, principalmente, la negativa de la MLB para permitir que sus jugadores participen en los Juegos Olímpicos contrario al basquetbol, fútbol soccer, entre otras, que sí han aceptado. La realidad es que los big leaguers no tienen tiempo disponible para participar, además de que la justa olímpica se interpone con el calendario de la temporada regular.

También es un motivo de la expulsión, la blanda política del béisbol en el control antidopaje. El COI tiene los más estrictos códigos de dopaje y el béisbol nunca ha sido muy afable de éstos. Por eso la importancia del Reporte Mitchell. Con él se dio el primer paso para alcanzar un común denominador con otros deportes y poder exponer, sin ningún riesgo, de que sus jugadores den positivo en alguna prueba anti dopaje.

Aun así, el béisbol sigue gozando de gran popularidad, prueba de ello es que su órgano rector, la Federación Internacional de Béisbol fundada en 1938, tiene 112 países miembros. Volviendo al impacto del béisbol en el mundo, otra competencia de gran tradición se celebra desde 1949, es la Serie del Caribe con equipos campeones de las ligas invernales de Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana y México. En Europa, en 1953 se fundó la Confederación Europea de Béisbol la cual realiza una serie de torneos en ese continente.

En marzo de 2009 se llevará a cabo la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol, evento que busca consolidarse como la máxima competencia del béisbol gracias a la inclusión de jugadores de la MLB, tratando de compensar un poco la ausencia de éstos de los Juegos Olímpicos.


[1] Los Expos de Montreal fundado en 1969, fue un equipo basado en Montreal, provincia de Quebec, Canadá. Formaron parte de la división este de la Liga Nacional entre 1969 y 2004. El equipo jugó su último partido el 29 de septiembre de 2004 en Montreal. Desde la temporada 2005 el equipo juega en la ciudad de Washington.

[2] Los Azulejos de Toronto es un equipo basado en Toronto, Ontario, Canadá. Pertenecen a la División Este de la Liga Americana. Se destacan por ser el único equipo de fuera de los Estados Unidos en haber ganado una Serie Mundial (1992 y 1993).

[3] “La historia” en http://www.baseballdecuba.com. Julio 2008.

[4] “El béisbol en el mundo” en http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%A9isbol. Julio 2008

[5] “1925: Nace la Liga Mexicana” en http://www.salondelafama.com.mx/salondelafama/béisbol/béisbol_mexico.asp#mexicana. Abril 2008.

[6] En su natal Hermosillo, Sonora, fue un estupendo receptor de 1910 a 1930, pero el hecho de haberse lastimado un brazo lo hizo abandonar esa posición y dedicarse de lleno a manejar al equipo Nogales Internacional, de Arizona, al cual condujo con atingencia durante tres épocas Nació el 29 de junio de 1888 en Babiacora, Sonora. Falleció  el 1 de mayo de 1960. Electo al Salón de la Fama en 1993.

[7] Lanzador derecho conceptuado como uno de los jugadores más completos que ha producido el béisbol de Iberoamérica. Después de haber destacado en las Ligas Negras de Estados Unidos, en 1937 lo trajo el Águila de Veracruz a la Liga Mexicana, en la que tuvo impresionante trayectoria. Nació en Cuba el 25 de mayo de 1905 y murió el 21 de mayo de 1971. Electo al Salón de la Fama en 1964.

[8] Uno de los primeros peloteros estrellas que vinieron del extranjero a la Liga Mexicana. Zurdo para tirar y batear, su extraordinaria habilidad para jugar y sus dotes de caballero fuera de los diamantes hicieron que el cubano pronto se ganara la admiración y el cariño de los aficionados. Nació el 12 de diciembre de 1912 y falleció el 25 de Abril de 1957. Originario de Cuba. Electo al Salón de la Fama en 1964.

[9] En 1932 tenía ya categoría de pitcher estelar. En días seguidos y lanzando juegos completos, dio al Aztecas de Homóbono Márquez triunfos por 2-1 y 1-0 sobre el Chattanooga, de Estados Unidos, una de sus muchas hazañas en su formidable y apasionante carrera sobre los diamantes. Marzo de 1902. Nació el 14 de marzo de 1902 y falleció el 15 de Noviembre de 1994. Originario de Cuba, fue electo al Salón de la Fama en1979.

[10] Llegó de Cuba, su país natal, a México el 1 de mayo de 1931 como parte del famoso equipo Almendares. Se quedó a jugar aquí durante más de 20 años. A lo largo de su actuación en diamantes nacionales, se hizo de un sitio de privilegio entre los aficionados por su destreza en el terreno de juego y por sus dotes de caballero. Nació en Cuba el 16 de Mayo de 1909 y falleció el 6 de noviembre de 1972. Electo al Salón de la Fama en 1973.

[11] James Emory Foxx (Sudlersville, Maryland, 22 de octubre de 1907 – Miami, Florida, 21 de julio de 1967) fue reconocido por ser uno de los bateadores de mayor poder de la historia de las Grandes Ligas. Jugó la mayor parte de su carrera profesional para los Atléticos de Filadelfia con los que consiguió dos series mundiales; hasta 2007 se coloca como el decimocuarto en la lista de más cuadrangulares (534) y séptimo en carreras impulsadas (1922) de todos los tiempos.

[12] Hombre dinámico, de vastos recursos económicos y ferviente aficionado al béisbol, intervino de manera decisiva para que el circuito se jugara en un plano totalmente profesional, a partir de 1940, cuando hizo su aparición en la liga. Nació el 23 de Abril de 1907 en Veracruz, Veracruz. Falleció el 7 de Marzo de 1955. Electo al Salón de la Fama en 1971.

[13] “Liga Mexicana de béisbol” en http://es.wikipedia.org/wiki/Liga_Mexicana_de_B%C3%A9isbol. Julio 2008

[14] Leroy Robert “Satchel” Paige (Mobile, Alabama, 7 de julio de 1906- Kansas City, Missouri, 8 de junio de 1982) fue un beisbolista nombrado como el mejor pitcher de la historia de las Ligas Negras. Jugó también en la MLB. La longevidad de Paige dentro del béisbol fue notoria pues su carrera se alargó por cinco décadas.

[15] Raymond Emmitt Dandridge (Agosto 31, 1913 – febrero 12, 1994) tercera base en varios equipos de las Ligas Negras. Considerado de los mejores en la historia

[16] Roy Campanella (Noviembre 19, 1921 – junio 26, 1993), apodado “Campy”, receptor en las Ligas Negras y las MLB, desgraciadamente su carrera se vio interrumpida al quedar paralitico en un accidente automovilístico.

[17] Monford Merrill “Monte” Irvin (Febrero 25, 1919 en Haleburg, Alabama) es un jardinero izquierdo que jugó en las Ligas Negras y la MLB para las Águilas de Newark (1938-42, 46-48), Gigantes de Nueva York (1949-55) y Cachorros de Chicago (1956).

[18] Hubert Max Lanier (Agosto 18, 1915 – Enero 30, 2007) fue un lanzador zurdo en la MLB. Jugó la mayor parte de su carrera con los Cardenales de San Luis. Fue líder de carreras limpias en la Liga Nacional en 1943, y fue el ganador del último partido de la Serie Mundial de 1944.

[19] Los Cardenales de San Luis (Cardenales de San Luis) son un equipo basado en San Luis, Missouri. Forman parte de la división central de la Liga Nacional

[20] Louis Frank Klein (Octubre 22, 1918 – junio 20, 1976) fue un para corto de los  Cardenales de San Luis, los Indios de Cleveland, y los Atléticos de Filadelfia, pero es mejor conocido por haber dado el brinco a la Liga Mexicana y ser suspendido por 5 años derivado de esa decisión de jugar en México.

[21] Arnold Malcolm (Mickey) Owen (abril 4, 1916 – julio 13, 2005) fue un receptor de los Cardenales de San Luis (1937-1940), los Dodgers de Brooklyn (1941-45), los Cachorros de Chicago (1949-51) y los Medias Rojas de Boston (1954).

[22] Luis Olmo (agosto 11, 1919), jardinero que jugó en la MLB con los Dodgers de Brooklyn (1943-45, 1949) y los Bravos de Boston (1950-51).

[23] Raymond Hall Hayworth (Enero 29, 1904 – septiembre 25, 2002) fue un receptor de la MLB. De 1926 a 1945, jugó para los Tigres de Detroit, Dodgers de Brooklyn, Gigantes de Nueva York y Cafés de San Luis.

[24] Salvatore Anthony Maglie (Abril 26, 1917 – diciembre 28, 1992) jugó para los Gigantes de Nueva York, Indios de Cleveland, Dodgers de Brooklyn, Yankees de Nueva York y Cardenales de San Luis de 1945 a 1958.

[25] Philip Francis Rizzuto (septiembre 25, 1917 –  agosto 13, 2007), apodado el  “Scooter”, fue un parador en corto que jugó toda su carrera de 1941 a 1956 con los Yankees de Nueva York.

[26] Theodore Samuel Williams (30 de agosto de 1918 – 5 de julio de 2002), mejor conocido como Ted Williams, apodado The Kid (el niño), the Splendid Splinter, Teddy Ballgame y The Thumper, fue un jardinero izquierdo que jugó 19 temporadas en su carrera, interrumpida dos veces por servicio militar como piloto en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Jugó toda su carrera con los Medias Rojas de Boston.

[27] Comisionado del béisbol de 1945 a 1951.

[28] Fuente: http://www.salondelafama.com.mx/salondelafama/salon/default_salon.asp. Octubre 2008

[29] En los 17 años que estuvo conectado con el béisbol profesional mexicano, se caracterizó por ser un directivo realista que sostuvo y puso en práctica la tesis de que ese deporte debía incluirse en el renglón de los negocios y, por lo tanto, que era esencial hacer grandes erogaciones económicas a fin de ofrecer un buen espectáculo en beneficio de los aficionados. Nació el 13 de agosto de 1911 y falleció el 11 de mayo de 1965 en Parral, Chihuahua. Electo al Salón de la Fama en 1973

[30] Alejo Peralta Díaz, un pionero de la industria en México, confidente de muchos presidentes y uno de los hombres más ricos en México. Fue uno de los principales impulsores del béisbol en el país y dueño de los Tigres Capitalinos. Murió en la Ciudad de México en 1997 a la edad de 80 años.

[31] Héctor Espino González (6 de junio de 1939 – 7 de septiembre de 1997). Jugador mexicano de béisbol nativo del estado de Chihuahua. Es miembro del Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México desde 1985 debido a la gran cantidad de marcas establecidas en sus 24 temporadas en la liga de verano y en la de invierno. Fue campeón bateador en 1964, 1966, 1967, 1968 y 1973 en verano; se coronó en cuatro temporadas como el mejor homeronero; remolcó 1,573 carreras; con 2,752 imparables, 453 de ellos cuadrangulares; acumulando un porcentaje de por vida de .335. En 1962 fue el Novato del Año de la Liga Mexicana de Béisbol jugando para los Sultanes de Monterrey al batear .358 con 23 homeruns y 105 impulsadas, líder junto con Alonso Perry.

[32] Aurelio Rodríguez Ituarte, Jr. (28 de diciembre de 1947 – 23 de septiembre de 2000), era un tercera base mexicano en las Grandes Ligas que jugó para los Angelinos de California (1969-70), los Senadores de Washington (1970), los Tigres de Detroit (1971-79), Padres de San Diego (1980), Yankees de Nueva York (1980-81), Medias Blancas de Chicago (1982, 1983) y Orioles de Baltimore (1983). En la Liga Mexicana del Pacífico jugó con los Yaquis de Ciudad Obregón y con los Cañeros de Los Mochis. Era derecho para batear y lanzar

[33] Jorge Orta Núñez (noviembre 26, 1950 en Mazatlán, Sinaloa, México) fue un segunda base. Debutó con los Medias Blancas de Chicago el 15 de abril de, 1972. En 16 años de carrera jugó para los Indios de Cleveland, Dodgers de Los Ángeles, Azulejos de Toronto y Reales de Kansas City. Jugó su último juego el 10 de junio de 1987.

[34] Francisco Javier (Jiménez) Barrios (10 de junio de – 9 de abril de 1982) fue un lanzador que jugó para los Medias Blancas de Chicago (1974, 1976–1981).

[35] Fuente: MENENDEZ TORRE, Jorge. En un día como hoy en el béisbol mexicano, Mérida, Yucatán, México, octubre, 2008, ©.

[36] Sistema de eliminación para determinar al campeón de la temporada.

[37] Lavern Jack Pierce (nació el 2 junio de 1948 en Laurel, Mississippi. Hasta 1998, era el noveno lugar de todos los tiempos en conectar homeruns en las ligas menores con 395. Gran inicialista y homerunero. Ligamayorista con Bravos de Atlanta y Tigres de Detroit de 1973 a 1975. Debuta en 1970 en la Liga Rookie jugando en Ligas Menores en diferentes sucursales de organizaciones de Grandes Ligas desde 1971, en Clase “A” en la sucursal de los Yankees de Nueva York, hasta 1979, en Triple “A” con el Spokane de los Marineros de Seattle. Juega en la Mexicana de verano doce temporadas para Jalisco, Puebla, Saltillo, Coatzacoalcos, Aguascalientes, Campeche, León, Águila y Tigres. Participa en 1241 juegos, batea 294 homeruns y .300 de porcentaje de bateo. Se distingue al obtener el liderato de homeruns con 36 y de carreras producidas con 118, en 1976. En 1986 conectó 54 cuadrangulares para ser líder de todos los tiempos en una temporada. Electo al Salón de la Fama en 2001.

[38] Admirable deportista veracruzano que por su gran consistencia se convirtió en el hombre leyenda del pitcheo en el béisbol mexicano. Hizo su debut en la pelota profesional a los 20 años de edad, en la temporada de 1959 con el equipo Poza Rica del circuito de verano; ese mismo año también alineó con el Águila de Veracruz y allí continuó hasta 1963, en que fue contratado en la capital del país por el equipo Diablos Rojos. Arano jugó en la Liga Mexicana además de los equipos mencionados, con Saltillo, Córdoba, Reynosa, Coatzacoalcos y Tabasco, en 32 temporadas ganó 334 juegos y perdió 264. Nació el 31 de agosto de 1939. Nació en Cosamaloapan, Veracruz. Fue electo al Salón de la Fama en 1993

[39] Figura de leyenda en el béisbol de México, llenó toda una época con los Azules del Veracruz, de 1940 a 1951, lapso en el cual estableció el récord de 179 victorias, por un pitcher jugando en el mismo club. Fue el máximo ganador en la historia de la Liga Mexicana, con 211 juegos. Nació  el 11 de mayo de 1909 y falleció el 11 de mayo de 1985, originario de Cuba, fue electo al Salón de la Fama en 1964

[40] Extraordinario beisbolista veracruzano que en su posición de lanzador zurdo es el mayor ganador de juegos en la Liga Mexicana, además estupendo toletero, por lo cual, los managers lo utilizaban también como inicialista y bateador designado. Jugó durante 25 temporadas en el circuito de verano con los equipos Diablos Rojos del México, Tabasco, Nuevo Laredo, Águila de Veracruz, Córdoba, Yucatán y Puebla. Nació  el 12 de enero de 1944 en Medellín del Paso, Veracruz, fue electo al Salón de la Fama en 1993.

[41] Equipo de la Liga Mexicana que desapareció a finales de la década de los años 90.

[42] Equipo que desapareció de la Liga Mexicana.

[43] Alfred Charles Pinkston (22 de octubre de 1917 – 18 de marzo de 1981) Jugó para en calidad de amateur para las Estrellas de San Luis en 1936 como primera base y no fue sino hasta 1948 cuando tenía 30 años que debutó en las Ligas Negras. Pinkston se fue a jugar con el Águila de Veracruz en 1961 y ganó el campeonato de bateo con un porcentaje de .374. Ganó 4 en fila siendo el último a la edad de 44 años en 1962.

[44] Alonzo Perry (nació el 14 de abril de 1923 – murió el 13 de octubre de 1982) fue una de las más grandes estrellas de la Liga Mexicana y la Liga Dominicana.

[45] Teo Acosta (nació el 23 de julio de, 1937 en Maracaibo, Zulia, Venezuela) bateó .328 en 19 temporadas como profesional, ganó 5 títulos de bateo, 4 títulos de robos de bases, y fue líder de la liga 5 veces en carreras anotadas y triples. Acosta robó 389 bases, pero nunca jugó en las Grandes Ligas.

En 1970, llega a los Leones de Yucatán y batea para .337 y fue líder de triples con 11. Acosta estableció m arcas de todos los tiempos en porcentaje en bases. También jugó para los Pericos de Puebla.

[46] Pat Bourque (nació el 23 de marzo de 1947 en Worcester, Massachusetts) era una promesa de los Cachorros de Chicago pero nunca confirmó su calidad. Fue cambiado a los Atléticos de Oakland en 1973.Terminó su carrera con los Mellizos de Minnesota. Jugó en la Liga Mexicana con los Diablos Rojos del México en la década de los 70 y parte de los 80.

[47] Miguel Ángel Cuellar Santana (nació el 8 de mayo de 1937 en Santa Clara, Cuba), mejor conocido como Mike Cuellar. Era un lanzador zurdo que jugó la mayor parte de su carrera con los Orioles de Baltimore. Ganó el trofeo Cy Young en 1969 y ganó 20 juegos o más por temporada entre 1969 y 1974. Jugó 5 años en la Liga Mexicana en los inicios de su carrera.

[48] Ricardo Adolfo Jacobo Carty (nació el 1 de septiembre de 1939 en San Pedro de Macoris, República Dominicana) jugó por 15 años en las Grandes Ligas para los Bravos de Milwaukee, Bravos de Atlanta  y Cachorros de Chicago, en la Liga Nacional y, Atléticos de Oakland, Azulejos de Toronto y Rangers de Texas de la Liga Americana en la posición de receptor, primera base, tercera base y el jardín.

[49] Norte: Acereros de Monclova, Dorados de Chihuahua, Pericos de Puebla, Potros de Tijuana, Saraperos de Saltillo, Sultanes de Monterrey, Tecolotes de Nuevo Laredo, Vaqueros Laguna. Sur: Diablos Rojos del México, Guerreros de Oaxaca, Leones de Yucatán, Olmecas de Tabasco, Petroleros de Minatitlán, Piratas de Campeche, Rojos del Águila de Veracruz, Tigres de Quintana Roo,

[50] Águilas de Mexicali, Algodoneros de Guasave, Cañeros de Los Mochis, Mayos de Navojoa, Naranjeros de Hermosillo, Tomateros de Culiacán, Venados de Mazatlán, Yaquis de Ciudad Obregón.

[51] Cornelius Alexander Mack (nació el 22 de diciembre de 1862– murió el 8 de febrero de 1956), nació bajo el nombre de Cornelius Alexander McGillicuddy, fue un jugador, manager y dueño de equipo.

[52] Los Piratas de Pittsburgh son un equipo con sede en Pittsburgh, Pensilvania. Forman parte de la división central de la Liga Nacional. Es uno de los equipos más antiguos del béisbol profesional de los Estados Unidos. Han ganado cinco veces la Serie Mundial (1979, 1971, 1960, 1925, 1909) y nueve veces el banderín de la Liga Nacional (1979, 1971, 1960, 1927, 1925, 1909, 1903, 1902, 1901). A partir de 1993, han tenido 15 temporadas perdedoras, la racha más larga de la MLB.

[53] Roberto Clemente Walker (Carolina, 18 de agosto de 1934San Juan, 31 de diciembre de 1972) fue un beisbolista puertorriqueño. Ganó dos Series mundiales con el equipo para el que jugó su vida profesional: los Piratas de Pittsburgh. Ha sido considerado uno de los mejores jardineros derechos de la historia, opinión que se consolida con los doce “guantes de oro” que se hizo acreedor en su carrera. También fue un notable bateador que obtuvo cuatro títulos individuales y que llegó además a la cifra de 3 mil hits . Clemente fue quizá el jugador más dominante de la década de los años 1960 en la gran carpa, a pesar de ser elegido solamente una vez como Jugador más valioso de la Liga Nacional en el año de 1966.

11
ene
09

Ensayo sobre la historia del béisbol y su impacto en México, conclusión


Conclusión

He llegado a la conclusión, más bien a varias, que me hacen ver que los principales factores por los que el béisbol y los mexicanos le han perdido fe a este deporte, principalmente en el Distrito Federal, es por:

  1. Falta de difusión.
  2. Forma de trabajo de los equipos de béisbol en México.
  3. La cultura.
  4. La comercialización del deporte.

A simple vista, las diferencias entre las Grandes Ligas en los Estados Unidos y la Liga Mexicana en México son alucinantes. Pero una mirada más cercana hacia el béisbol en ambos lados de la frontera revela más que unas cuantas similitudes. El béisbol es adorado por muchos, pero también es un negocio en ambos países. A pesar de la ubicación, tanto los jugadores de béisbol como los dueños de los equipos sienten que cada uno sabe más que el otro, y que sólo ellos saben lo que es mejor para el juego.

“Creo que no hay mucha oportunidad para peloteros que vienen de México,” dijo en una entrevista publicada en MLB.com en julio de 2006, Fernando Valenzuela, indiscutiblemente el jugador más exitoso importado desde México. “Hay mucho talento allá (México). Eso es lo único que falta — la oportunidad y la posibilidad de comprobar si pueden jugar en Grandes Ligas o no. En este momento, la oportunidad no está allí.” Parte de la razón de Valenzuela es porque no hay tampoco jugadores mexicanos en el sistema de los 16 equipos de la Liga Mexicana de Verano.

A diferencia de Venezuela, la República Dominicana, Colombia, Nicaragua, Panamá y otros países latinoamericanos, excluyendo Puerto Rico, los jugadores de México no pueden ser contratados como agentes libres y luego colocados en academias financiadas por equipos de las Grandes Ligas. Los peloteros de Puerto Rico son susceptibles de ser contratados el primer año como los jugadores estadounidenses a través del draft. En el sistema de la Liga Mexicana de Verano, parecido al de la Liga de Béisbol de Japón, todos los jugadores son primeramente afiliados a una franquicia de la Liga Mexicana. Si un equipo de las Grandes Ligas está interesado en un pelotero, debe negociar primero con el dueño del equipo de México para obtener sus derechos temporales o permanentes del beisbolista.

El precio a pagar por un pelotero de la Liga Mexicana puede ser altísimo comparado a los de la República Dominicana o Venezuela. Existen ciertos acuerdos entre equipos de Grandes Ligas y los equipos de la Liga Mexicana de Verano, pero hay innumerables casos que demuestran cuán desesperadamente los dueños mexicanos quieren ganar el título o campeonato respectivo de la liga y no están dispuestos a renunciar a sus mejores jugadores fácilmente, ni baratamente – lo que puede ser desalentador para equipos de las Grandes Ligas.

Los dueños de los equipos mexicanos de la liga de verano, como los dueños en Estados Unidos, saben lo difícil que es hacer una ganancia y no están dispuestos a regalar su inversión así no más, sin algún tipo de recompensa. “Si un equipo de las Grandes Ligas está interesado en un jugador de la Liga Mexicana, no lo venderán,” dijo Valenzuela, inexplicablemente porque fue comprado por los Dodgers de Los Ángeles a un equipo mexicano. “Piden mucho dinero” es otra razón que expone Valenzuela. El precio estimado va  desde 15 mil ó 300 mil dólares, pero podría ser más. Los jugadores, sin embargo, reciben el 15 o el 20 por ciento del precio pagado a los dueños para sus servicios. Ahí es donde todo se complica.

Los empresarios estadounidenses, en colusión con los agentes de jugadores,  quieren jugadores mexicanos baratos, por lo menos inicialmente, con la esperanza que se convertirán en peloteros espectaculares – como en la República Dominicana y Venezuela – pero ofrecen la oportunidad para hacer millones en el futuro como recompensa. Ellos en general no apoyan esa noción y están contentos con su propia liga en su propio país y arreglando sus propios problemas.

Hay también un sentimiento silencioso entre la elite de México que no necesitan que los Estados Unidos los rescaten ni a ellos ni al béisbol mexicano. Curiosamente, la Liga Mexicana del Verano es un miembro de la Asociación Nacional de Ligas Profesionales – se considera Triple-A, aunque la mayoría la considera solamente al nivel de Doble-A – y es la única Liga Mexicana que puede vender jugadores a equipos de las Grandes Ligas.

La Liga Mexicana del Invierno, un grupo de ocho equipos a través de la costa pacífica del país, no puede vender jugadores a Grandes Ligas a pesar de una afiliación con la oficina del Comisario de Béisbol de las Grandes Ligas, la Confederación Caribe, y el hecho de que jugadores de Grandes Ligas participan en la liga de invierno. Con esto no queda duda, las dos ligas Mexicanas son rivales. A pesar de todas estas complicaciones, recientemente la mentalidad de compra venta de jugadores mexicanos en Grandes Ligas ha empezado a cambiar.

Cada año se empiezan a ver nuevos ejemplos de que los dueños ya no son tan renuentes para dejar ir a un prospecto mexicano. En una entrevista publicada en el sitio MLB.com, el receptor de los Diablos Rojos del México de la Liga Mexicana, Miguel Ojeda, declaró: “pienso que es preferible empezar en México y venir a jugar aquí. Las cosas están mejorando pero todos soñamos con jugar en las Grandes Ligas”. Parte de la solución es la Academia del Carmen cerca de Monterrey, Nuevo León, la cual está diseñada para desarrollar principalmente a jugadores para la Liga Mexicana.

Al mismo tiempo, tienen muy buena relación con buscadores de Grandes Ligas. Ángel Macías, director de la academia, reconoce la necesidad de llevar más jugadores mexicanos en Grandes Ligas y está desarrollando un equipo de buscadores de talento para que recorran el país buscando prospectos. La misión de Macías es de mejorar el béisbol en ambos lados de la frontera. No será fácil y si alguien sabe esa realidad, es el locutor de los Padres Juan Ávila. Nativo de Mazatlán, México.

Ávila comenzó su carrera con la emisora como el animador de jugada por jugada para los Venados de Mazatlán en la Liga Mexicana de Invierno en el 1992. Ávila, que está en su decima temporada con los Padres de San Diego, ha transmitido la Serie del Caribe periódicamente desde el 1993 y en una entrevista publicada en el periódico “San Diego Union” en 1999 declaró:

“Necesitamos romper esa barrera y cambiar el sistema. Entiendo el punto de vista de los equipos de la Liga Mexicana, pero necesitamos encontrar una manera de poner a más jugadores mexicanos en las Grandes Ligas porque veo a estos tipos y ellos sueñan con jugar aquí. Hay 20 mexicanos aquí y 90 en las Ligas Menores”. 

Un ejemplo de la nueva forma de trabajo entre equipos de México y Estados Unidos es el caso de Francisco Campos, lanzador de los Piratas de Campeche quien fue el Jugador más Valioso en la Serie del Caribe en el 2005 lo cual produjo la firma en 2006 de un contrato con los Piratas de Pittsburgh. La particularidad de ese contrato fue que le permitía jugar para su equipo de la Liga Mexicana de verano antes de presentarse en Pittsburgh y aunque la directiva negó este tipo de acuerdo, sirvió de precedente.

Con o sin ningún trato, Campos sirvió como ejemplo de lo que puede suceder a estrellas en el sistema de la Liga Mexicana. Por ejemplo, un jugador con el estilo de Campos que no juega en Estados Unidos pero está contratado por un equipo de Grandes Ligas puede verse favorecido financieramente hablando gracias al sistema de la Liga Mexicana. Un pelotero como Campos recibiría un salario estimado de 15 mil a 20 mil dólares al mes para jugar en México. Si estuviera en las ligas menores de Estados Unidos, le pagarían muchos menos miles de dólares al mes.

¿Una garantía de 20 mil en vez de 3 mil dólares al mes y largos viajes en autobús en las ligas menores? Algunos tomarían el dinero si tuvieran la opción de elegir. La realidad es que las estrellas mexicanas no tienen voz porque los dueños mexicanos determinan si los jugadores permanecen en el país o si serán mandados a Estados Unidos.

“Es un país (México) grande con mucho talento,” dice Fernando Valenzuela. “Los beisbolistas quieren venir aquí (Estados Unidos) pero también quieren tener la seguridad de contar con trabajo a lo largo del año. Tomas un riesgo viniendo, piensas en eso y en el contrato que tienes con el equipo de la Liga Mexicana”.

Verdaderamente hay mucho que pensar. La única certeza es el número de jugadores de México en Grandes Ligas comparado a los demás países de habla hispana es de llamar la atención, por lo pocos que son. “Los equipos mexicanos deben dar oportunidades” dijo Valenzuela. “Los peloteros quieren jugar aquí. Debe haber más pero los necesitan allá y por eso no los liberan. Esa es la razón porqué no hay suficiente mexicanos en Grandes Ligas.” Esa es, por lo menos, una de las razones.

 Las otras son bastante familiares. Mientras Campos ha sido muy discreto por la manera como funcionó su contrato en Grandes Ligas (jugó tres temporadas sin mayores consecuencias), otros jugadores lo ven como una muestra más de la falta de oportunidades para jugar en Grandes Ligas. Tomando como referencia la temporada 2008, sólo 19 de mil 200 jugadores en los planteles de los equipos de Grandes Ligas, eran mexicanos mientras que de Puerto Rico, Venezuela y la República Dominicana tenían 32, 72 y 115 respectivamente.

Sin embargo Campos, quien dominó a todo aquel que se le enfrentó en la Liga Mexicana este año (2.88 de porcentaje de carreras limpias y un 1.17 de porcentaje de WHIP [porcentaje de bases por bolas y hits permitidos por entrada]), aun así, estas cifras no le sirvieron para abrirle nuevamente las puertas en Grandes Ligas. Hay que reconocer que las comparaciones entre el béisbol de México y otros países latinoamericanos podría no ser la apropiada.

Una razón es que los expertos consideran que las estadísticas y logros de un jugador en un equipo que no sea de Grandes Ligas, no quieren decir que lo mismo sucederá en el máximo circuito y se traducirá en un jugoso contrato. Además, la relación entre la Liga Mexicana y las Grandes Ligas, la ambivalencia entre ambas, hace que casos como el de Campos se den a menudo. Desafortunadamente en México, a diferencia de nuestros vecinos del sur, el béisbol eternamente será eclipsado por el fútbol soccer.

En un estudio reciente publicado por la Universidad de Texas sobre el béisbol en Latinoamérica, se establecen las diferencias culturales y deportivas entre México y los países del Caribe. De principio, mientras el béisbol es el deporte más popular en el Caribe, para los mexicanos su preferencia, en orden, es como sigue: primero el fútbol, segundo el fútbol y, tercero, el fútbol. México es un enorme país donde el béisbol se practica en áreas muy específicas. Esa puede ser una de las razones por la cual los equipos de Grandes Ligas prefieren ir a Venezuela, Puerto Rico o República Dominicana.

¿La razón?

En lo personal, después de que lo que he indagado, estimo que la detección de jugadores en esos países es más efectiva. En México el béisbol se juega en áreas muy especificas (principalmente el norte y sur del país) y no se ha sabido crear mecanismos que atraigan a equipos Grandes Ligas a la búsqueda de prospectos. Aun así, esto no debe ser un impedimento para que más mexicanos lleguen a Grandes Ligas. Francisco Campos es un gran jugador, mejor que muchos de otras nacionalidades, sin embargo no lo contrataron en Estados Unidos.

El mismo Francisco Campos lo sabe. En una entrevista para el sitio de internet de la Liga Mexicana el 27 de abril de 2007 (lmb.com.mx) dijo que sus números no podrían ser mejores. Tiene razón, en la Liga Mexicana ganó la triple corona de pitcheo (líder de juegos  ganados, mejor porcentaje de carreras limpias y líder de ponches). “¿Qué me falta?” se pregunta Campos “la única respuesta que tengo es que me falta un equipo que me contrate en Grandes Ligas”.

Alan Schwarts, escritor de la revista Baseball America, columnista del periódico The New York Times y autor del libro “The Numbers Game: Baseball’s Lifetime Fascination with Statistics” (El juego de números: la eterna fascinación del béisbol con las estadísticas) está en contra de lo que dice Campos en relación a que sus números en la Liga Mexicana son un mérito suficiente para jugar en Grandes Ligas.

“Mientras más equipos se basan en las estadísticas para contratar y evaluar jugadores, siempre estos equipos le darán su debida proporción tomando en cuenta la liga de béisbol donde el jugador en cuestión los haya logrado y, siempre, visitarán al jugador en su medio ambiente antes de contratarlo, sin importar cuán impresionantes sean sus números” dice Schwartz en su libro.

Continúa diciendo en relación a Campos “si los equipos estuvieran convencidos de que puede hacer el trabajo en Grandes Ligas, tendría un contrato. Lo que ha pasado es que alguien ha tomado una determinación: primero, que las estadísticas de la Liga Mexicana no tienen nada que ver con las de Grandes Ligas y, segundo, lo han estado observando los buscadores de talento y sienten que no tiene la calidad suficiente para jugar en las Grandes Ligas”.

¿Qué nos dice lo anterior? En pocas palabras, que los números no cuentan y que se necesita mucho más que una buena temporada para llegar a Grandes Ligas. Como se ha dicho a lo largo de esta tesis, a México no es un “país beisbolero” en comparación como Venezuela, Puerto Rico o la República Dominicana, a pesar que tiene algo que éstos últimos no tienen, béisbol todo el año. Cuando nació la Liga Mexicana hace más de 80 años, se le concibió como una competencia para las Grandes Ligas.

Empezó en los años veintes y treintas, firmaron a grandes jugadores negros –los cuales no podían jugar en Estados Unidos por la segregación racial – como Josh Gibson y Satchel Paige. Posteriormente, en la década de los cuarentas, firmó otros jugadores más destacados y no necesariamente negros. Hoy la Liga Mexicana es reconocida por la Asociación Nacional de Ligas Profesionales de Béisbol como una liga de nivel Triple A. Por eso su función primaria es producir jugadores para equipos de Grandes Ligas.

 Desafortunadamente, varios jugadores se siguen quejando de las restricciones que tienen cuando firman un contrato con un equipo de la Liga Mexicana lo que los previene de avanzar a Grandes Ligas hoy día, si no son buenos. Cuando Francisco Campos asistió a los entrenamientos de primavera con los Mets de Nueva York en el 2006, fue en forma de préstamo de parte de los Piratas de Campeche, dueños de su contrato en México. En caso de que los Mets hubieran decidido quedarse con él, hubieran tenido que comprar su carta a Campeche.

Cuando terminaron los entrenamientos con los Mets, no le ofrecieron un sitio en el equipo y lo regresaron a Campeche. Campos dijo que los Mets estaban dispuestos a contratarlo para jugar en Triple A con la posibilidad de ganarse un lugar en el equipo grande en el transcurso de la temporada, pero debido a que los Piratas de Campeche eran los campeones defensores ese año 2005, no permitieron que Campos jugara en Triple A. Argumentaron que si no era en Grandes Ligas, mejor lo hiciera en Campeche.

Simplemente, los equipos en México no quieren dar a sus jugadores porque aspiran a ganar, otras veces mejor piden más dinero. Por su parte los directivos estadounidenses argumentan que, aunque los precios de los jugadores mexicanos no son prohibitivos, en la gran mayoría de los casos es motivo suficiente para matar un convenio de trabajo. La pregunta es entonces, ¿cuánto están dispuestos a pagar por un jugador mexicano que, sin ningún problema, pueden hallar en Estados Unidos? Los jugadores en México son limitados por los “empresarios” que lo único que buscan son miles de dólares, por eso, hasta cierto punto, el tema del dinero es motivo suficiente para que los buscadores de talento mejor vayan a otros países.

Un ejemplo de buena voluntad es que a raíz de lo sucedido con Campos, los Mets firmaron un convenio de trabajo con otro equipo en México, los Olmecas de Tabasco, que permitió que varios jugadores mexicanos probaran suerte en Estados Unidos Esta puede ser una forma de trabajo que funcione para ambos países. Se debe terminar esa ideología de que los jugadores mexicanos jueguen en México en lugar de la Triple A de los Estados Unidos, sólo así cambiara la dinámica de trabajo entre ambos países. El caso de Héctor Espino en 1963 es elocuente: Anuar Canavatti lo vendió a los Cardenales de San Luis y le pidieron se reportara con su sucursal en Jacksonville, Florida.

De acuerdo a lo que relata Jorge Menéndez Torre en una entrevista publicada en el Novedades de Yucatán el 2 de abril de 1984, Héctor Espino decidió no ir a Estados Unidos cuando Canavatti le dijo que no le daría un centavo por la transferencia hasta que triunfara con los Cardenales. “Me rehusaba a ser explotado, no permitiría esa injusticia” declaró Espino. Por eso existe la necesidad de homologar el sistema de contratación del jugador mexicano con las organizaciones de Grandes Ligas al sistema empleado en países del Caribe. Se piensa que la contratación del beisbolista mexicano por equipos de Grandes Ligas, está condicionado al interés de la Liga Mexicana de Béisbol y el club dueño de su carta.

La triste realidad es que, entre otros factores, el idioma es fundamental. Si no hablan inglés es difícil que se animen a salir del país a diferencia de los caribeños que prefieren hacerlo antes de debutar en un nivel mayor, se van casi de adolescentes y aprenden el idioma en el camino, para los mexicanos se convierte en una verdadera tortura.

Entonces para aquellos que se sienten perdidos en un país donde no conocen el idioma, la comida y los usos y costumbres son otros, la Liga Mexicana se convierte en una opción muy atractiva, caso opuesto a los dominicanos o venezolanos, ellos no tienen esa opción, o se aclimatan o se “aclimueren”. Las ciencias aplicadas al deporte no están siendo utilizadas eficientemente en beneficio del nivel del beisbolista profesional mexicano.

Partiendo del nivel profesional de béisbol que se tiene actualmente en el país, el béisbol en México puede llegar a conseguir logros internacionales como campeonatos panamericanos, mundiales y Juegos Olímpicos. A lo largo de esta reseña histórica, hemos podido apreciar que el béisbol no es un deporte aislado en la pléyade de actividades deportivas alrededor del mundo. El béisbol es un representante silencioso del desarrollo histórico del continente americano.

Es un testigo fiel de como los eventos sociales, políticos, económicos y culturales de la época, han tenido una huella indeleble en este deporte. El béisbol representa el espíritu de América, es una constante competencia por sobresalir. Es un deporte en equipo que tiene como fin común la victoria pero que, sin el esfuerzo individual, no se podría alcanzar la meta. Representa una compleja competencia que en su apogeo refleja ansiedad y angustia, el juego craneano de la inspiración, pero sobre todo, un deporte 100% exacto y mental, donde nada puede estar fuera de lugar ni oculto y no hay nada a medias. El béisbol ha podido prevalecer a pesar de las guerras.

Ha sido una constante que nunca ha parado, lo han querido borrar pero el béisbol siempre encuentra la forma para reinventarse, la gente siempre voltea al béisbol para buscar la paz y la tranquilidad que ofrece.

En la película Field of Dreams[1], Terrence Mann, un escritor retirado y aficionado al béisbol, interpretado por el reconocido actor, James Earl Jones, dice probablemente una de las grandes verdades en relación al béisbol: “la gente siempre vuelve al béisbol. Definitivamente, siempre volverá.”

Hablar del béisbol no es fácil. Representa el espíritu de una sociedad que lo ha visto todo a través suyo porque se ha convertido en parte de su vida. No importa el origen del juego, no importa donde nació o de que otro deporte es derivado, lo que importa con el paso de los años es que su evolución ha sido no cambiar sus raíces. El deporte conserva sus raíces desde que nació y es lo que lo hace único y original.

La riqueza y la tradición de este deporte es, por mucho, la más grande en comparación con cualquier otro. Se juega desde el Siglo XIX y las estadísticas son el ADN que inyecta adrenalina a la pasión por el béisbol. Los números y la historia son cruciales y, por lo mismo, se les da una mayor importancia. Es un deporte de habilidades más que de características físicas, como el basquetbol o el fútbol americano.  El jugador más grande, fuerte o rápido no siempre gana en el béisbol, esto no ha cambiado nunca a pesar de la evolución normal de los atletas de hoy en día.

Lo que haya pasado en 1846, 1900, 1920, 1950 o 1990 no importa, porque lo que llegue a pasar, será bajo las mismas circunstancias gracias a que las bases del juego no cambian y si algo no pasó antes no pasará ahora, porque el juego es más grande que los jugadores. Los grandes jugadores de principios del Siglo XX como Hognus Wagner[2], Ty Cobb, Walter Johnson[3], Babe Ruth o Lou Gehrig[4] serian grandes jugadores hoy. Eso no se puede decir del basquetbol o el fútbol soccer o americano. Ya quisiera ver al gran DiEstefano jugar hoy día con el Real Madrid en una época donde tendría como rivales a jugadores con una complexión física infinitamente superior a la de sus contemporáneos hace 50 ó 60 años.

Para muestra, un jugador de fútbol americano hace 70 años pesaba en promedio  alrededor 80 kilos, ahora no podrían competir con los jugadores de hoy porque pesan más de 120 kilos. En el caso del basquetbol, al no participar tantos jugadores negros, los blancos por cuestiones genéticas, hace 50 años, no podían ofrecer el espectáculo que se ofrece ahora. Por lo anterior las estadísticas en esos deportes no son tan valoradas como en el béisbol. Esa es la razón por la cual la historia de este deporte es tan importante y tan apreciada, cosa que en México, lamentablemente y sin sorprendernos, la memoria no existe.   

Ir a un campo de pelota no tiene igual. Caminar por la tribuna recorriendo el campo en una tarde de verano en mangas de camisa y con el astro rey en todo su esplendor, nos hace liberarnos del mundo en que vivimos y encontrar que este deporte sigue igual como desde su inicio. Dicen que mientras más las cosas tratan de cambiar, éstas siguen iguales. Vitorear a los héroes del béisbol como si uno fuera un niño, nos hace volver a recordar tiempos que alguna vez fueron buenos. Las memorias del béisbol son tan espesas que se necesita un borrador para quitarlas de la mente.

En el mundo del deporte, la única constante a través de los años ha sido el béisbol. Se ha caído y vuelto a levantar, ha evolucionado con la sociedad y mantiene su esencia. El béisbol es parte de lo que somos y su historia es tan rica que ningún otro deporte la puede igualar. Finalmente, con este análisis no se pretende dañar la imagen del beisbolista mexicano, sólo mejorar el fortalecimiento que ha venido resurgiendo en los últimos años por el gran esfuerzo de sus jugadores.


[1] Field of Dreams (1989) es una película sobre un granjero que comienza a pensar, guiado por una misteriosa voz, que debe construir un campo de béisbol en su campo de trigo. Protagonizada por Kevin Costner, Amy Madigan, Gaby Hoffmann, Ray Liotta, Timothy Busfield, James Earl Jones, Burt Lancaster, y Frank Whaley.

[2] John Peter Wagner (llamado Honus) (Chartier, Pensilvania, 24 de febrero de 1874 – Carnegie, Pensilvania, 6 de diciembre de 1955) fue un beisbolista estadounidense considerado por algunos como el mejor shortstop de la historia de las Grandes Ligas. Jugador estelar en las primeras dos décadas del siglo XX, fue parte del primer grupo de peloteros en ser ingresado al Salón de la Fama del Béisbol en 1936. En los tiempos actuales Wagner ha resaltado por su imagen en una serie de tarjetas coleccionables como las de más valor entre las de su clase.

[3] Walter Perry Johnson (6 de noviembre, 1887 – 10 de diciembre, 1946), llamado “The Big Train” (“el gran tren”), fue un lanzador derecho del béisbol de las Grandes Ligas entre 1907 y 1927.

[4] Ludwig Heinrich Gehrig nació el 19 de junio de 1903 en Nueva York y fallecido el 2 de junio de 1941 en esta misma ciudad. Es Conocido principalmente por el récord de 2,130 juegos consecutivos jugados que se mantuvo por 56 años y su trágico final debido a la enfermedad degenerativa que lleva su nombre; pero aparte de estos datos la figura de Gehrig acarrea una impecable carrera como bateador de poder, ser considerado el mejor primera base de la historia, ser el jugador más votado en la elección del mejor jugador del siglo XX, el sexto mejor según la revista Sporting News y por su personalidad simple de hombre de familia que se ganó la estima de los fans de los Yankees.




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